El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la buena nueva a los pobres; me ha enviado a proclamar la libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos, Lucas 4, 18
La Paloma – Representa, por supuesto, al Espíritu Santo. La misión es trinitaria porque comenzó con Dios Padre cuando envió a su Hijo y continua en el "aquí y ahora" de la humanidad por el Espíritu Santo que es el que anima, inspira, da fuerza y valor al Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia. El Autor y Dueño de esta empresa, la Misión, es siempre Dios.
Los heraldos - Sin dos túnicas, pan, dinero y una alforja como Jesús requiere en Mateo (10:10) y Lucas (9:3) pero, a diferencia de ellos, con un bastón y sandalias como Jesús requiere en Marcos (6:8-9) para facilitar el camino y poder ir más rápido.
La ciudad – Es donde vive la mayor parte de la población mundial hoy en día; centro de poder y gobierno, incluso de aquellos que no viven allí. Para difundir mejor la Buena Nueva, Pedro y Pablo establecieron campamentos en Roma; Los apóstoles de hoy también deben llevar la sal y la luz del Evangelio a los centros de poder y decisión en el mundo de hoy.
El Cirio Pascual - Es la "i" de Misión y la "i" de itinerante. Representa la noticia de que los heraldos son portadores de la fe en Cristo que murió y resucitó, Alfa y Omega, el principio y el fin del Universo, el camino, la verdad y la vida. La respuesta más razonable y convincente a las preguntas que se hace toda persona que viene a este mundo: ¿De dónde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿cuál es el sentido de la vida? Los que dicen que vienen de la nada y van a la nada, ¿qué respuesta pueden dar a la tercera pregunta?
"Id primero a las ovejas perdidas de la casa de Israel" (Mt 10,6) – Europa era toda cristiana cuando difundió el Evangelio en los demás continentes; hoy no sólo no lo es, sino que incluso niega sus raíces cristianas. Reevangelizar la cultura occidental, que sigue ejerciendo poder e influencia sobre el mundo, es ciertamente una forma de Misión “Ad Gentes”.
P. Jorge Amaro IMC (Trad. Liliana Monroy)
domingo, 15 de enero de 2012
domingo, 1 de enero de 2012
En Busca de la Oveja Perdida
¿Quién hay entre vosotros que, teniendo cien ovejas y habiendo perdido una de ellas, no deje las noventa y nueve en el desierto y vaya en busca de la que se perdió, hasta que la encuentre? Lucas 15:4
Los primeros en visitar al niño Jesús fueron los pastores; sin embargo, para los continuadores de su obra, Jesús eligió a pescadores para que, sin perder sus técnicas, solo cambiando de oficio pudieran convertirse en pescadores de hombres.
Estos pescadores en 300 años han convertido a la mitad de la población mundial. Ahora sí, se necesitaban pastores para guiar y gobernar este rebaño, que se pensaba que siempre aumentaría, en la creencia de que las ovejas se reproducirían para dentro del rebaño. El hecho es que las ovejas se han estado reproduciendo durante mucho tiempo para fuera del rebaño y se han perdido. Es decir, muchos de los hijos de los católicos dejan de practicar su fe, dejan de ser católicos.
El Buen Pastor era el que dejaba las 99 ovejas e iba en busca de la oveja perdida. Irónicamente, cuando pensamos que la mayor parte de los que se dicen católicos no practican su fe, en los tiempos que corren parece ser que la situación se ha invertido; perdidas están las 99 y el pastor se pasa el tiempo a engordar la única oveja que le queda.
Buscar la oveja, u ovejas perdidas supongo que es lo que significa la nueva evangelización que, a mi juicio, no ha sido todavía más que un discurso de buenas intenciones a nivel de sínodos, congresos y conferencias, ya que poco se ve a nivel de ideas operativas y logros concretos.
En los años posteriores al Concilio, el problema de la disidencia aún no era tan candente, y para hacerle frente nacieron las misiones populares, los cursillos de la cristiandad, el movimiento por un mundo mejor, etc. Ahora que, el abandono de la fe y de la práctica religiosa es mucho más grave y generalizado, ¿Cómo lo afrontamos? ¿Qué hacemos?
Este blog pretende ser un espacio de reflexión y de intercambio de experiencias en torno al tema de la fe de la nueva evangelización o evangelización nueva, como prefería el cardenal Martini. En definitiva, ¿Qué podemos hacer para recuperar la oveja u ovejas perdidas?
Los primeros en visitar al niño Jesús fueron los pastores; sin embargo, para los continuadores de su obra, Jesús eligió a pescadores para que, sin perder sus técnicas, solo cambiando de oficio pudieran convertirse en pescadores de hombres.
Estos pescadores en 300 años han convertido a la mitad de la población mundial. Ahora sí, se necesitaban pastores para guiar y gobernar este rebaño, que se pensaba que siempre aumentaría, en la creencia de que las ovejas se reproducirían para dentro del rebaño. El hecho es que las ovejas se han estado reproduciendo durante mucho tiempo para fuera del rebaño y se han perdido. Es decir, muchos de los hijos de los católicos dejan de practicar su fe, dejan de ser católicos.
El Buen Pastor era el que dejaba las 99 ovejas e iba en busca de la oveja perdida. Irónicamente, cuando pensamos que la mayor parte de los que se dicen católicos no practican su fe, en los tiempos que corren parece ser que la situación se ha invertido; perdidas están las 99 y el pastor se pasa el tiempo a engordar la única oveja que le queda.
Buscar la oveja, u ovejas perdidas supongo que es lo que significa la nueva evangelización que, a mi juicio, no ha sido todavía más que un discurso de buenas intenciones a nivel de sínodos, congresos y conferencias, ya que poco se ve a nivel de ideas operativas y logros concretos.
En los años posteriores al Concilio, el problema de la disidencia aún no era tan candente, y para hacerle frente nacieron las misiones populares, los cursillos de la cristiandad, el movimiento por un mundo mejor, etc. Ahora que, el abandono de la fe y de la práctica religiosa es mucho más grave y generalizado, ¿Cómo lo afrontamos? ¿Qué hacemos?
Este blog pretende ser un espacio de reflexión y de intercambio de experiencias en torno al tema de la fe de la nueva evangelización o evangelización nueva, como prefería el cardenal Martini. En definitiva, ¿Qué podemos hacer para recuperar la oveja u ovejas perdidas?
P. Jorge Amaro, IMC (Traducido por Liliana Monroy)
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