miércoles, 16 de octubre de 2013

El "By Pass" de la Fe

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Abuelo nuestro que estás en el Cielo, santificado sea tu nombre...


Hay pequeñas comunidades cristianas que el misionero solo puede visitar de vez en cuando. En una de estas visitas, un sacerdote misionero conoció a un catequista que estaba enseñando a los niños una versión inusual del Padre Nuestro. Dios no fue invocado como Padre, sino como Abuelo.

Ese catequista simplemente estaba haciendo lo que todo buen catequista debe hacer; a partir de la realidad existencial de cada persona para poder anunciarle la Palabra de Dios de un modo que la comprenda y se adapte a su realidad. El concepto de padre no era comprensible para los niños que estaban siendo criados por sus abuelos porque sus padres habían muerto de SIDA.  

El problema del SIDA es muy grave en África; de los 35 millones de personas infectadas con esta enfermedad, 25 viven en África. "Al perro flaco todo son pulgas", dice un proverbio castellano. Esto era lo que le faltaba a África, ya diezmada por tantas otras enfermedades debido al nivel de subdesarrollo en el que todavía se encuentra.

El testimonio que recibimos de nuestros padres no se transmite a nuestros hijos porque la fe de la generación actual de padres parece estar afectada por el equivalente de la enfermedad del SIDA. Los padres transmiten la vida a sus hijos, pero no les transmiten la fe sin la cual la vida no tiene sentido.

La fe es a la vida lo que el sistema operativo es a una computadora; sin él, nada en la computadora funciona, ya que es la base sobre la que funcionan todos los programas. Es triste existir sin saber por qué se existe y para qué se existe; estudiar para tener una profesión, para trabajar, para comer y para divertirse es muy pobre. La vida humana es más que esto y no por eso somos radicalmente diferentes a otras especies de seres vivos.

Lo natural sería, como en otros tiempos, que los padres transmitieran a sus hijos la fe que han recibido; que después de mamá y papá, Jesús fuera la tercera palabra que los niños aprendieran y que el regazo fuera el primer banco de la Iglesia y la primera catequesis. Pero no es así; los padres de hoy, si bautizan a sus hijos, es por tradición o superstición; si son enviados a la catequesis, es para que hagan su Primera Comunión, que también es una tradición y el equivalente a los ritos de paso en otras culturas.

Todo este adoctrinamiento es visto como "un rollo"tanto por los padres como por los hijos; ni uno ni otro llegan nunca a tener una relación personal con Cristo, de modo que ambos miran a la religión con ignorancia y prejuicio. De su simplismo concluyen que es inútil en la vida cotidiana.

Donde los padres fracasan, los abuelos pueden tener éxito. Cuando se obstruye una arteria y se impide el paso normal de la sangre, se realiza una derivación. Lo mismo puede suceder en el paso de la fe de generación en generación. Cuando los padres abandonan la fe que recibieron de sus padres, no transmitiéndola a sus hijos, los abuelos pueden asumir esta tarea y acercarse a sus nietos. Muchos ya lo hacen precisamente en las horas que pasan con sus nietos porque saben que la fe es tan vital para el niño como la sangre que corre por sus venas.

El niño tiene solo dos padres, pero cuatro abuelos. Sería triste que ninguno de los cuatro hiciera este compromiso de "desvío" de la fe por sus nietos.

P. Jorge Amaro, IMC (trad. Begoña Peña)



martes, 1 de octubre de 2013

Fracasos en la trasmisión de la Fe

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La transmisión de la fe cristiana, de generación en generación desde los Apóstoles, se ha ido debilitando. El rebaño de Cristo ha disminuido drásticamente. Hoy hay más ovejas perdidas que las que permanecen en el redil. ¿Qué pasa? Puede haber innumerables causas. Enumero algunas con la esperanza de que los lectores de estas líneas puedan descubrir otras.

Se transmite una doctrina, no una relación personal con Cristo: el cristianismo no es una doctrina, una ideología o incluso una filosofía de vida. El cristianismo es, ante todo y sobre todo, una relación personal, íntima y de amor con Cristo. Son pocos los educadores de la fe (clérigos, padres, catequistas y maestros) que la tengan; y como nadie da lo que no tiene, lo que estos educadores de la fe transmiten a las generaciones futuras es una doctrina y unos preceptos que en gran medida la cultura occidental ya ha asimilado a lo largo de los siglos.

Por eso, hay cristianos que son cristianos desde el punto de vista sociológico, cultural o de la cosmovisión y faltan cristianos que pongan en práctica su fe, esforzándose por ser como Cristo en su vida cotidiana; faltan cristianos que celebren su fe en comunidad; faltan cristianos éticos que sean buenas personas y luchen por un mundo mejor a veces arriesgando su propia vida.

Falta de pedagogía: el hombre posmoderno, especialmente los jóvenes, se ha convertido en la medida de todas las cosas. No hay verdades objetivas, universales y eternas. Sólo es verdad, tiene valor y es normativa, lo que descubre por sí mismo, no lo que nadie le impone desde fuera.

Frente a esta realidad, lo que se necesita no es una "nueva evangelización", como la propuesta por Juan Pablo II, sino una "nueva evangelización", como la que proponía el cardenal Martini. La solución no es volver a evangelizar, sino evangelizar de otra manera.

Es verdad que Cristo sigue siendo el único camino, la verdad y la vida y no existe una alternativa igualmente válida y viable para vivir la vida humana en plenitud y con sentido. Pero ahora, para que esta verdad sea operativa, el hombre posmoderno tiene que descubrirla por sí mismo, dentro de su ser.

Algo similar ocurre en la psicoterapia. Los descubrimientos que el psicoterapeuta hace y declara al cliente a modo de diagnóstico no sólo no tienen ningún valor para el cliente, sino que incluso pueden ser contraproducentes. Lo que verdaderamente tiene valor terapéutico, y puede ser el comienzo de una transformación interior, es lo que el cliente descubre de sí mismo y por sí mismo con la ayuda del psicoterapeuta.

Es a partir de este principio que operan dos grandes corrientes de la psicoterapia, la no directiva de Carl Rogers y la Gestáltica de Fritz Perls, así como las teorías de la intervención social de Paulo Freire.

Lo que hacen estos autores es adaptar la vieja mayéutica de Sócrates, el arte de ayudar a dar a luz. La verdad ya está dentro de nosotros o tenemos la capacidad de descubrirla. Jesús de Nazaret utilizó este mismo método en su forma de evangelizar. Dialogaba con sus interlocutores y, a través de parábolas que revelaban la verdad de la vida cotidiana que conocían, les interrogaba, les exhortaba y les ayudaba a descubrir verdades eternas que no conocían: 

  • "Simón, ¿qué piensas? ¿De quiénes reciben los reyes de la tierra impuestos y contribuciones? ¿De sus hijos o de extraños? Mateo 17, 25
  • ¿Cuál de estos tres crees que era el vecino de ese hombre que cayó en manos de ladrones? Lucas 10, 36 
  • "Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta. Al no tener nada que pagar, los perdonó a ambos. ¿Cuál de ellos lo amará más? Lucas 7, 41-42
  • El reino de los cielos es como un grano de mostaza, como la levadura, como un tesoro escondido en el campo, como un comerciante de perlas, como una red echada en el mar, como un terrateniente que salía al amanecer, 10 vírgenes...

Faltan iconos o puntos de referencia – Los iconos son imágenes o personas que nos recuerdan las verdades de nuestra fe. Cuando los miramos y los contemplamos, somos transportados mágicamente del presente inmediato al eterno de Dios. De manera genérica, un icono es todo lo que evoca algo más allá de sí mismo. Los iconos son, por tanto, el punto de referencia de nuestra fe, recordatorios y continuas invitaciones a encarnar nuestra fe en el aquí y ahora de nuestra historia personal. En fin, son de la tierra y luz del mundo, sin ellos todos estamos más perdidos y los hombres de poca fe no encuentran ayuda. Veamos algunos ejemplos:

  • Algunos sacerdotes, religiosos y religiosas, sin ningún signo externo que los identifique, optan por caminar camuflados.
  • Los crucifijos y las imágenes fueron retirados de los lugares públicos y de las paredes de nuestras casas.
  • Los famosos, los políticos, los científicos, las celebridades de las artes y los deportes se declaran agnósticos, como si esa fuera ahora la moda y, si son religiosos, entienden que la fe pertenece al dominio privado. 
  • En lugar de jurar sobre la constitución, muchos presidentes de los Estados Unidos lo hacen sobre la Biblia, y no comienzan ni terminan un discurso sin invocar a Dios. los políticos europeos, cuando son religiosos, se avergüenzan o temen asumirse como cristianos; temen perder los votos de los agnósticos tal vez. 
  • El primer banco de la Iglesia era el regazo de los padres y Jesús era la tercera palabra que un bebé aprendió después de papá y mamá...

La ciencia y la tecnología como una nueva religión – Un número creciente de personas ha reemplazado la fe en la omnipotencia de Dios por la fe en la pseudo - omnipotencia de la ciencia y la tecnología. La ciencia y la tecnología son realmente importantes ya que resuelven innumerables problemas y hacen que nuestras vidas sean más cómodas. La ciencia y la tecnología nos dicen o nos responden el "cómo", pero nunca nos dirán el "por qué" o el "para qué".

El agnóstico dirá que a nadie le importa saber el "por qué" y el "para qué". Es cierto, como dicen los ateos, que el hombre es el momento en que la naturaleza toma conciencia de sí misma. Precisamente a partir de ese momento el ser humano busca el sentido de su vida. Cada individuo, en el momento en que toma conciencia de que existe, alrededor de los 6 o 7 años, se pregunta de dónde viene, a dónde va y qué sentido tiene la vida. Los animales no lo hacen porque no son conscientes de que existen..

P. Jorge Amaro, IMC (Trad. Begoña Peña)