El Señor le dijo a Abram: "Deja tu tierra, tu familia y la casa de tu padre, y vete a la tierra que yo te mostraré" Génesis 12,1
El que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará. Marcos 8,35
En uno de los municipios más afectados y desertificados por la Emigración, como es Ribeira de Pena en el distrito de Vila Real, (Portugal) nosotros, los Institutos Misioneros Ad Gentes, celebramos una Semana Misionera bajo el lema Migrantes y Emigrantes por causa del Evangelio. Desde los descubrimientos, el país que "dio nuevos mundos al mundo" también ha contribuido a su colonización. Hay portugueses en todos los países del mundo. Alguien dijo que los portugueses tienen una cuna muy pequeña pero un cementerio muy grande.
"Expandiendo la fe y el imperio"
Cuando empezamos a ser un destino para los inmigrantes de otros países, porque a pesar de ser pobres pertenecemos a un club de ricos, la Comunidad Europea, pensábamos que la sangría de nuestro país había terminado, pero aquí nos enfrentamos a la actual crisis financiera y somos empujados, e incluso invitados por nuestros gobernantes, a emigrar de nuevo.
Poco después de adquirir la misma identidad geográfica de hace más de 900 años, que aún conservamos hoy en día, de espaldas a Europa nos hicimos a la mar. Para Camões, el legítimo intérprete del alma del pueblo portugués, la razón última que nos llevó a aventurarnos y salir de nuestra tierra, mar adentro en busca de nuevas tierras y nuevas gentes, fue siempre "Expandir la fe y el imperio".
De hecho, en nuestras carabelas, entre comerciantes nobles y burgueses, también iban misioneros. Uno de los grandes misioneros de todos los tiempos, San Francisco Javier, viajó en nuestras carabelas a la India y luego a las puertas de China. Por lo tanto, siempre hemos sido un país de emigrantes y misioneros.
Emigrantes por el Evangelio
Como muchos otros municipios del interior, Ribeira de Pena, es víctima de la migración, del interior a la costa, del campo a la ciudad; ese tipo de migración que dio origen a la expresión: "Portugal es Lisboa, el resto es paisaje".
Utilizando la migración como metáfora de la Nueva Evangelización, el primer objetivo de la semana misionera fue transmitir la idea o crear conciencia de que todo cristiano es un misionero, es decir, un migrante que se desvive por el Evangelio.
La semana comenzó con la ceremonia de envío presidida por el obispo de Vila Real, Dom Amândio, que envió a los misioneros con antorcha en mano, simbolizando la luz del evangelio, a las diversas parroquias del municipio.
Para cerrar la semana, la gente, de cada una de las parroquias y pueblos del municipio, se reunió en un punto diferente, a las afueras de Ribeira de Pena, y caminaron, rezando el Rosario Misionero, hasta un punto estratégico donde se reunían todas las comunidades. A partir de ese momento, todas las comunidades unidas, unas 300 personas, iniciaron un Vía Crucis hacia la Iglesia del Salvador donde, para finalizar la semana misionera, se celebró una adoración y bendición del Santísimo Sacramento.
La fe que nos salva
Además de la caminata de los jóvenes al santuario de Nuestra Señora de Guía, la visita a los enfermos de todo el municipio, un momento álgido, y diferente a la semana, fue el encuentro en varios cafés de las diversas comunidades. Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma". Si la gente no va a la iglesia, la iglesia va a la gente.
Los temas de diálogo eran diferentes: en los cafés más rurales se centraban más en la práctica de la religión; en el café Black & White, más frecuentado por jóvenes, el diálogo se centró en temas más fundamentales y filosóficos, la existencia de Dios, el sentido de la vida, el aborto, la religión cristiana frente a la religión musulmana. La experiencia fue positiva y vale la pena repetirla.
Emigrantes por causa del Evangelio
Además de la migración, del campo a la ciudad, Ribeira de Pena también estuvo plagada de emigración al extranjero, siendo Francia el destino más elegido. Hoy en día todo el municipio no tiene más de 6 mil habitantes. Esto no nos impidió invitar a la gente a participar en la Misión sin fronteras, la Misión Ad Gentes, especialmente a través de la oración.
Utilizando la emigración como metáfora de la Evangelización Ad Gentes, el segundo objetivo de la semana misionera era renovar la llamada de Cristo "Id y haced discípulos a todas las naciones", que es el lema de la diócesis de Vila Real para este año.
Emprender el camino desconocido es difícil tanto para los emigrantes como para los misioneros, ambos sienten el miedo y se van con la esperanza de que todo salga bien; El emigrante sale para recibir, el misionero sale para dar. También es difícil dejar la propia tierra, la familia y los amigos. Diferentes motivaciones, el emigrante es impulsado por la necesidad, el misionero es impulsado por la fe y el amor. Mientras el emigrante se ganará la vida, el misionero dará su vida.
Oración de la Semana Misionera
Señor Jesús Cristo,
que dijiste a tus apóstoles
"Id y haced discípulos",
envía tu Espíritu sobre nosotros
y renueva en nuestros corazones
Tu mandato misionero
Ser mensajeros del Evangelio
y profetas de esperanza y amor
y como María, tu madre,
en un sí dócil y obediente a tu voluntad,
Con la palabra y el ejemplo
Hagamos discípulos de todas las naciones.
P. Jorge Amaro, IMC (trad. Liliana Monterey)