viernes, 15 de mayo de 2015

Amor universal sin matrimonio

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Nosotros, los errantes, siempre en busca del camino más solitario, no acabamos un día donde lo hayamos comenzado; y ningún amanecer nos encuentra donde nos dejó el atardecer.

Khalil Gibran, El Profeta

El patrón de las películas de vaqueros
En mis tiempos de niño y de adolescente, me encantaba ver películas de vaqueros en la televisión. Hoy, pensando en retrospectiva, me queda claro que esas películas influyeron, diría que incluso, forjaron de alguna manera mi futuro. ¿Qué tiene que ver un misionero con un héroe vaquero? En realidad, no son tan diferentes; de hecho, tienen en común la mística que los mueve, la sed y el amor por la justicia y la libertad; solo divergen en la forma de actuar.

La mayoría de las películas de vaqueros tiene una narrativa similar: Al inicio de la película, al son de una música característica de este tipo de filmes, vemos al vaquero cabalgando en dirección a una ciudad. Al llegar, rápidamente se da cuenta de que algo va mal en esa localidad. Las calles están desiertas y las pocas personas que se pueden ver se esconden atemorizadas detrás de sus ventanas.

A pesar de percibir la sensación de terror que flota en el aire, el vaquero cabalga, y tras atar el caballo, camina intrépidamente, con la despreocupación y la autoconfianza que siempre lo caracterizan, hacia la puerta del Bar, que abre de una patada.

Es allí donde encuentra a los forajidos (bandidos, como los llamábamos entonces) que, después de matar al sheriff y a cuantos se les han enfrentado, infunden el miedo en los demás. Mientras pide un whisky al camarero, uno de los bandidos se acerca para desafiarlo; el whisky termina normalmente en la cara del bandido y, mientras este lleva la mano a la pistola, ya el vaquero ha disparado contra él, apuntando su arma a los demás. De este primer enfrentamiento queda claro que nuestro protagonista es un tipo duro y, a diferencia del resto de los hombres de la ciudad, no se deja intimidar fácilmente.

Saliendo del bar, con la misma soltura con la que entró, se encuentra con los habitantes del pueblo para informarse de la gravedad de la situación. Les inspira confianza, coraje y juntos trazan un plan y comienzan a trabajar para la liberación de la ciudad. Muchas veces les enseña técnicas de autodefensa, que rápidamente aprenden, ganando así también confianza en sí mismos.

Como siempre tiene que haber algo de romance para despertar el interés del público, las películas de vaqueros no son una excepción. Mientras duran los preparativos para la batalla final, una mujer se enamora de nuestro protagonista, dando así inicio a un romance que se despliega al mismo tiempo que el trabajo de liberación.

Eventualmente llega el día tan esperado. Con la ayuda de la gente del pueblo, el vaquero derrota a los bandidos. Aquí el patrón de las películas de vaqueros diverge un poco; en unas, cuando las personas buscan al vaquero para darle las gracias, este ya no se encuentra, solo se ve su silueta cabalgando a galope contra la luz del atardecer al son de la música con la que empezó la película; en otras, el vaquero permanece solo el tiempo suficiente para despedirse de aquellos a quienes amó, y por quienes arriesgó la vida por puro amor, por la verdad y la justicia, sin buscar nada a cambio.

Cierto es que el pueblo le ofrece establecerse allí, ser su sheriff, casarse con la mujer, etc. Hasta la fecha no conozco ninguna película de vaqueros que termine como los cuentos: "se casaron, tuvieron muchos hijos y fueron muy felices."

Se le ofrecen poder, dinero y amor... ¿Qué más puede desear una persona bajo el sol? Aun así, él rechaza y no se queda, porque la justicia, la verdad y la paz, con las que está comprometido y por las que arriesga su vida, le piden que se mantenga libre... Si aceptara y se quedara en la ciudad, otras ciudades no serían liberadas.

Abrazo inclusivo
Como el vaquero, el misionero ama universalmente. El mundo entero es su patria y la humanidad su hogar. Tiene hambre de justicia y sed de paz. Por ellas y para ellas, vive cada momento de su vida y siempre está dispuesto a sacrificarla enteramente, en cada uno de esos momentos.

A lo largo de toda su vida, el misionero se esfuerza por amar a todos por igual, sin exclusivismos y en libertad. Su objetivo no es pertenecer a una persona, sino ser uno con todos. En la sociedad de hoy, que pone tanto énfasis en el sexo y donde la masculinidad se ha vuelto sinónimo de desempeño sexual, un misionero, al igual que Jesús en su tiempo, encarna una forma de amar no erótica. En un mundo donde muchos buscan sexo sin amor, los misioneros se esfuerzan por amar sin sexo.

Un abrazo cerrado incluye a algunas personas, pero excluye a todas las demás. El misionero no cierra los brazos sobre nadie en particular, lo cual no quiere decir que ame con menos intensidad. Como una madre con varios hijos, en el aquí y ahora de su vida, el misionero ama con toda la intensidad a la persona que tiene frente a sí, sin agotar en ella su amor, porque el amor nunca se agota.

Aunque la sociedad de hoy tiende a poner el instinto sexual al mismo nivel que otras necesidades físicas individuales, como comer y beber, la verdad, que pocos quieren admitir, es que, a diferencia de estos apetitos que son intrínsecos al individuo en función de él mismo, el apetito sexual, también intrínseco al individuo, no se realiza en función de él, sino en función de la especie. La relación sexual no es tanto una necesidad de los seres humanos como individuos, sino una necesidad de la raza humana para sobrevivir.

En función del individuo, la práctica del sexo es completamente inocua, ni resta ni añade nada a la persona que lo practica o no lo practica. Por lo tanto, el individuo no necesita la realización del acto sexual para preservar, afirmar o aumentar su masculinidad o feminidad. Hombres y mujeres se distinguen tanto como se complementan en todas las áreas de su masculinidad y feminidad, no solo en los órganos genitales.

El amor puede existir y subsistir y tener sentido, sin sexo, ya que hay una infinidad de situaciones amorosas donde el sexo no se aplica, no entra ni debe entrar; al contrario, el sexo sin amor no debe existir, no tiene sentido, pues transforma a la persona en un objeto de placer instrumentalizándola y degradándola, incluso en el caso del sexo consentido entre adultos donde ambos son sujeto y objeto.

Amar es, como dice Santo Tomás de Aquino, desear el bien del otro. Por eso dice el proverbio español "obras son amores y no buenas razones", el amor se manifiesta en las obras, tal como la fe. Contrariamente a lo que dice el dicho popular: practicar sexo no es "hacer el amor", pues el amor se manifiesta en las obras, crece o decrece con y por ellas.

Lejos de ser la única, el acto sexual es tan solo una de las muchas formas de decir: "Te amo"; y no aplica, ni es lícito, ni moral en muchas formas de amar. Pero, incluso en las situaciones amorosas en que es correcta y adecuada la expresión sexual, esta, por sí sola, ni resta ni añade nada al amor, solo expresa o no expresa el amor que existe o no existe.

La necesidad es amar y ser amado
"All you need is love", solían cantar los Beatles en los años 60. De hecho, después de las necesidades básicas que no incluyen el sexo, amar y ser amado es la única necesidad y condición sin la cual la vida humana ni existe ni subsiste. Ninguna persona jamás alcanzará la madurez plena, como ser humano, si no es amada incondicionalmente durante la infancia y ama incondicionalmente como adulto.

Quien en su adultez busca ser amado más que amar, se comporta afectivamente como un niño. Y como la sociedad no tolera que los adultos se comporten como niños, buscará ser amado de forma sesgada, con engaños, manipulaciones y juegos psicológicos; de eso tratan las telenovelas. Quien es maduro afectivamente puede pasar sin ser amado; no puede pasar sin amar. Jesús en su vida terrenal, buscando siempre amar y servir a los más pobres y desfavorecidos, no buscaba ser amado, pero tampoco rechazaba el amor que le profesaban.

Amor universal, paternidad universal
Todo hombre y toda mujer, tienen una vocación natural para ser padre y madre. El misionero está llamado a realizarla, no de una forma biológica o física, sino de una forma psicológica y espiritual. Incluso para los que son padres, en sentido biológico, lo más importante no es el escaso tiempo del proceso de la concepción, sino los largos años del proceso educativo.

El misionero no es padre trayendo más hijos al mundo, sino contribuyendo a la educación y humanización de los que ya están aquí. Su paternidad o maternidad no se mide por el número de hijos biológicos que haya engendrado, sino por las vidas en las que haya influenciado positivamente. Su misión es inspirar a los demás para que vivan de manera más justa, más pacífica y plena.

El misionero, al igual que el vaquero solitario de las películas, nunca se queda en un solo lugar. Continúa su camino, llevando consigo su deseo insaciable de justicia, su amor por la verdad y su anhelo de paz. Porque, para él, la vida no se trata de asentarse en un lugar, sino de seguir avanzando, liberando a los cautivos y proclamando un amor que no conoce fronteras ni condiciones.

Y, al igual que en las películas de vaqueros, su partida deja una huella imborrable. Aunque no busque gloria ni reconocimiento, el amor que ha sembrado florece en aquellos a quienes ha tocado, transformando corazones y comunidades enteras. Así, su misión se perpetúa más allá de su propia vida, en cada acto de amor y justicia que ha inspirado.

El misionero ama sin esperar nada a cambio. Ama en libertad, con los brazos siempre abiertos, listo para abrazar al siguiente que se cruce en su camino. Porque, para él, la vida es una aventura en la que el amor es la única brújula que importa. Del misionero se puede decir, como se dijo de Jesús: "Pasó por el mundo haciendo el bien."

Conclusión - El misionero, como el vaquero solitario, se mueve por un amor universal y desinteresado, buscando la justicia y la paz sin atarse a nada ni a nadie. Su vida es un acto continuo de entrega, donde el amor se expresa en obras más allá de las relaciones convencionales. Comprometido, pero no enganchado.

P. Jorge Amaro, IMC (Edit. Begoña Peña)

viernes, 1 de mayo de 2015

La Verdadera causa de la pobreza

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Oxfam, la ONG británica que lucha contra la pobreza en el mundo, declaró en el Foro Económico Mundial en Davos en 2015 que, de seguir así, el próximo año el 1% de la humanidad, que ya posee el 48% de la riqueza mundial este año, tendrá más riqueza que el resto del 99%, pues poseerá el 52%. Esto da pie a preguntarse: Sr. Adam Smith, padre del capitalismo moderno, ¿dónde está esa "mano invisible que busca el interés común"?

Las contradicciones del capitalismo
Un turista de un país rico, paseando por la playa, se encontró con un pescador recostado en su barca, fumando pacíficamente su pipa mientras el sol ya empezaba a ponerse en el horizonte.

    "¿Por qué no has ido a pescar?" Preguntó el hombre rico.
    "Ya lo hice", respondió el pescador.
    "¿Y por qué no vas otra vez?", continuó el hombre rico.
    "Porque ya he pescado lo suficiente para hoy".
    "¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas?", inquirió el hombre rico.
    "¿Y qué haría yo con tanto pescado?", preguntó el pescador.
    "Lo venderías y ganarías más dinero; así podrías ponerle un motor a tu barco. Entonces podrías pescar en aguas más profundas y atrapar más peces, lo que te permitiría quizás comprar un barco más grande y mejores redes y equipos. Con el tiempo, podrías llegar a tener dos barcos y personas trabajando para ti, y entonces serías rico como yo".
    "¿Y qué haría yo después?", preguntó el pescador.
    "Ah, después podrías disfrutar de la vida", respondió el rico.
    "¿Y no es eso lo que estoy haciendo ahora?", concluyó el pescador con una sonrisa divertida.

Esta historia es citada en uno de los libros de Anthony de Mello con el propósito de satirizar la ideología capitalista: primero creamos un excedente de mercancías; luego, basándonos en la psicología profunda de la naturaleza humana, a través de la publicidad y el marketing, creamos necesidades ficticias que llevan a las personas a consumir más. Las consecuencias de esta ideología son:

  1. Inmoral explotación de los recursos del planeta, sobre todo en los países más pobres, sin grandes ventajas para ellos.
  2. Contaminación del ecosistema humano por gases tóxicos irrespirables, cuyo efecto invernadero ha provocado un aumento de la temperatura global y cambios climáticos que ya se están sintiendo y que son una gran preocupación para el futuro.
  3. Deterioro de la salud en los países más ricos debido a la contaminación atmosférica, la contaminación de las tierras de cultivo, los mares y los ríos, y el consumo excesivo de alimentos genéticamente modificados, producidos con fertilizantes químicos, tratados con pesticidas y procesados con colorantes y conservantes artificiales.
  4. La concentración de la riqueza en manos de unos pocos es inversamente proporcional a la pobreza creada en el resto de la población mundial.

La población mundial ya ha superado los 7 mil millones de personas. Los ambientalistas dicen que si cada uno de estos 7 mil millones de personas viviera como en el mundo occidental (Europa, América del Norte, Australia), el planeta solo podría sostener la vida de sus habitantes durante tres meses; después ya no habría más recursos y la contaminación del mar, la atmósfera y las tierras cultivables sería tal que la vida no sería posible.

Podemos concluir que nuestro modo de vida es perjudicial para la mayoría de las personas, que nunca alcanzarán el mismo nivel de vida, y es perjudicial para el planeta que habitamos. ¿Cómo solucionar este problema? Para que todos los habitantes de este planeta puedan vivir con dignidad y con lo mínimo indispensable, los ricos deben consumir menos para que los pobres puedan consumir lo necesario. Como los ricos no quieren bajar el nivel de vida que han alcanzado ni quieren que el planeta muera, es necesario crear mecanismos para que los pobres no salgan de su pobreza.

Una globalización injusta
Esta última etapa del capitalismo ha traído crecimiento económico a nivel planetario, pero no ha involucrado de manera equitativa a todos los habitantes del planeta. Existen mecanismos que hacen que los países ricos sean cada vez más ricos y los países pobres cada vez más pobres.

El principio físico de los vasos comunicantes nos dice que, si un recipiente lleno de agua se comunica con otro casi vacío, el nivel de agua se igualará en ambos recipientes. La globalización, o sea, la intercomunicación entre todos los países debería traer más igualdad, pero no lo ha hecho. Esto se debe a que la comunicación no se realiza sin impedimentos, como en el principio de los vasos comunicantes, sino con válvulas.

Una válvula es un mecanismo que permite que el movimiento se realice en un solo sentido. Por ejemplo, el duodeno es una válvula entre el estómago y el intestino, cuya función es dejar que los alimentos pasen del estómago al intestino, sin permitir que regresen.

Por lo tanto, la globalización, que siguiendo el principio natural de los vasos comunicantes debería ser justa, se ha convertido en una forma moderna de explotación debido a la existencia de una especie de "duodeno" entre los países ricos y los países pobres.

Hace unos años, la economía sustituyó a la política en el mando de este mundo; ahora estamos presenciando el momento en que las finanzas, es decir, hacer dinero con dinero sin crear riqueza, han sustituido a la economía en el mando.

Para la política, el mundo era un foro, un gran parlamento; para la economía, el mundo era un gran mercado; para las finanzas, el mundo es solo un casino donde unos ganan fortunas a costa de otros desdichados que juegan y empeñan la casa, la esposa y los hijos, y aun así no logran evitar la bancarrota.

Feudalismo económico-financiero
Estamos marchando ciegamente hacia un feudalismo económico y financiero. La fusión de grandes empresas multinacionales, con la consecuente monopolización de sectores enteros de la economía mundial, supone una amenaza para la democracia; el enorme poder concentrado en las cúpulas de dichas empresas escapa al criterio y escrutinio de la política y de los gobiernos de los países donde estas empresas tienen su sede y actúan.

En las antiguas democracias, el poder residía en el pueblo, que lo delegaba por un tiempo determinado a los políticos, pudiendo el pueblo siempre pedirles cuentas. En el feudalismo actual, el poder del pueblo es ficticio; el verdadero poder reside en las cúpulas de las grandes empresas y grupos. Los políticos solo existen "para dar una imagen", como los reyes en las monarquías constitucionales: reinan, pero no gobiernan; son simplemente marionetas que ejecutan los intereses financieros de esas cúpulas, que generalmente no tienen rostro y no rinden cuentas ante nadie porque el dinero compra todo y a todos, y son elegidas por elites endogámicas.

En el parlamento, como en las asambleas de cualquier país, se sientan diputados que, una vez elegidos por el pueblo, se dejan corromper por empresas, grupos y oligarquías. A la hora de votar las leyes, representan y defienden los intereses de quienes les pagan por fuera, no los intereses del pueblo que los eligió para ocupar ese lugar. Incluso aquellos que están en régimen de exclusividad, como el anterior primer ministro de Portugal, Pedro Passos Coelho, reciben por ambos lados.

Desmaterialización de los productos
También estamos asistiendo a una desmaterialización de los productos. Cuando compramos algo, cada vez pagamos menos por el valor de la materia prima y más por el valor añadido: mano de obra, marketing, publicidad, envoltorio, marca, etc. Por ejemplo, si el precio de una taza de café es un euro, solo dos céntimos van para quien cosechó el café; ocho para el dueño de la plantación; diez para el transporte, otros diez para el importador, el vendedor al por mayor, el procesador, el distribuidor, y finalmente, cuarenta céntimos para quien lo vende al consumidor. Una enorme cantidad de personas vive a expensas de un producto… Solo este mecanismo ya hace que los consumidores ricos vivan a expensas de los productores pobres.

Desnacionalización de los productos
El “hecho en” que traían los productos es puramente ficticio, y muchos ya ni siquiera lo tienen. Cada producto está compuesto por componentes producidos en diferentes países, donde la mano de obra es más barata y donde se puede contaminar sin límites. Por ejemplo, Nike pagaba 80 céntimos al mes a niños de la India que trabajaban de sol a sol para después vender las zapatillas que producían a 150 dólares en los Estados Unidos.

Desde un punto de vista ecológico, no tiene sentido que un kilo de uvas de California sea exportado en avión a Alemania, generando un kilo de dióxido de carbono en la atmósfera. Pero sucede... Tampoco es racional que los cangrejos pescados en el Atlántico Norte sean llevados a Marruecos para ser pelados, empacados en Polonia y consumidos en Alemania.

Génesis del Terrorismo
No hace falta decir que esta situación del mundo actual es el caldo de cultivo, el tipo de ambiente que produce y reproduce el terrorismo, como hemos estado presenciando desde el 11 de septiembre de 2001. La disparidad global es fundamentalmente incompatible con la seguridad global. No debemos olvidar que las torres que fueron atacadas eran llamadas "World Trade Center" – Centro del Comercio Mundial.

Luchar contra el terrorismo solo a través del ejército y la policía es repetir una y otra vez la leyenda del dragón de las siete cabezas: por cada cabeza cortada, nacen otras siete. El combate más eficaz en la lucha contra el terrorismo en todo el mundo es trabajar por la justicia y la paz.
Economía saludable a costa de la salud de los trabajadores

Se está rompiendo el antiguo equilibrio en la distribución del tiempo: 8 horas de trabajo, más 8 horas de descanso y 8 horas de relaciones sociales. Hoy en día, para muchas personas, las horas de trabajo son 10 e incluso 12 horas, lo que nos devuelve a la situación de la primera Revolución Industrial. La excesiva producción lleva al excesivo consumo y a la enfermedad física y psicológica, pues reduce a los seres humanos a meras máquinas de producción y consumo.

Por otro lado, hay poco tiempo para el descanso y la vida familiar, por lo que los niños, que antes no tenían padre, pero al menos contaban con la madre, ahora no tienen ni padre ni madre, ya que ambos trabajan para sobrevivir y pagar las cuentas. Esta situación causa enfermedades en las familias y en la sociedad, que no es más que un conjunto de familias.

Jesús dice que el sábado es para el hombre y no el hombre para el sábado. La economía está al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la economía. ¿Qué es más importante: la salud de la economía o la salud del hombre que sostiene la economía?

Podríamos ser más saludables y felices existencialmente si trabajáramos menos y consumiéramos menos. La economía, de hecho, es saludable en el mundo occidental, pero a costa de un hombre cada vez más enfermo en todos los niveles. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? (Marcos 8:36)

Conclusión – Estas son las contradicciones y desigualdades del capitalismo global, un sistema que concentra la riqueza en manos de unos pocos mientras aumenta la pobreza para la mayoría. La globalización, en lugar de equilibrar las diferencias entre ricos y pobres, perpetúa una forma moderna de explotación. Por otro lado, el impacto ambiental, la deshumanización del trabajo y la creciente influencia de las grandes corporaciones sobre la política, amenaza la democracia y exacerba la desigualdad.

Para combatir la pobreza y el terrorismo, es necesario trabajar por una justicia económica global, reduciendo el consumo excesivo y priorizando la salud y el bienestar de las personas sobre el crecimiento económico desenfrenado.

P. Jorge Amaro, IMC (Edit. Begoña Peña)