También puede suceder que la sensibilidad desborde. El deseo de placer sexual puede un día ser más fuerte que la fuerza de voluntad y el casto ser seducido. Para aquellos que se preocupan verdaderamente por su castidad, esto significa experimentar dolorosamente, una y otra vez, su miseria; pero también darse cuenta de que la castidad está en el espíritu y no en la carne.
Si miramos cuidadosamente al fondo de nuestro corazón, veremos que incluso cuando somos, con pena, arrastrados a la experiencia del amor carnal, nuestro corazón puede ser como nunca fiel al Señor (...) Si, en el fondo, no fuera fiel, no le causaría tanto sufrimiento pensar que no lo es. (...) Errar es el maestro de no errar. RONDET, M. RAGUIN
Después de, a lo largo de cuatro crónicas, exponer la naturaleza de la virtud de la castidad y cantar lo sublime que es este voto para la Iglesia, para el mundo y la cultura en general, no quería quedarme solo en el mundo de las ideas y los ideales. Nosotros, gente de Iglesia, frecuentemente hablamos de estos temas de forma genérica, idealista, y damos la impresión de que son fáciles.
En esta última crónica sobre el tema quiero bajar a la realidad, a los problemas y dificultades que conlleva la vivencia de este voto. No quiero ni ignorar, ni ocultar, ni barrer bajo la alfombra la vivencia real del voto, pues si lo hiciera invalidaría todo lo que he dicho antes.
Castidad falsa
La castidad es virtud en algunos, pero en muchos otros, casi un vicio. Estos pueden abstenerse y ser continentes, pero la perra sensualidad carente contamina con envidia todo lo que hacen. Hasta la cima de su virtud y al frío interior de su alma les sigue esta bestia descontenta e inquieta. ¡Y cómo sabe la astuta sensualidad mendigar una migaja de espíritu, cuando se le niega un pedazo de carne! ¿Amáis las tragedias y todo lo que parte el corazón?
Pero yo desconfío de vuestra perra. Vuestras miradas me parecen demasiado crueles, y buscáis ávidamente a los que sufren. ¿No se habrá disfrazado vuestra lujuria y ahora se llama compasión? Nietzsche
La vivencia de la castidad, como una continencia física y formal, recuerda la obediencia coaccionada que el hermano mayor del hijo pródigo tenía hacia su padre, así como el descompromiso con la vida de aquel que escondió el talento. Nietzsche explica este tipo de castidad con una hábil sutileza; de hecho, una energía sexual mal sublimada se escapa al control consciente del individuo y se manifiesta, en la actitud de la persona pseudo casta, de mil y una formas.
Ya que no puede tener carne, es decir, ya que no se puede manifestar naturalmente en la carne porque es reprimida por la continencia voluntariosa del individuo, la sensualidad mendiga una migaja de espíritu, o sea, se contenta con manifestaciones sucedáneas sustitutivas; es como una sublimación al revés o negativa.
Omnia munda mundis – Para los puros, todo es puro y purifican todo lo que tocan; para los impuros, todo es impuro y mancillan todo lo que tocan: es decir, la forma en que se relacionan con las personas deja entrever que su sensualidad no está sublimada, sino simplemente reprimida, y como tal, se manifiesta, de manera inconsciente para ellos, en las relaciones que tienen con las personas. Es esto lo que dice Nietzsche de una manera repulsiva: la sensualidad descontrolada es como una perra babeante que mancha todo lo que toca.
En este texto, Nietzsche revela su profundidad como psicoanalista. De hecho, cualquier pasión insatisfecha y mal canalizada tiende a auto compensarse de mil y una formas, envenenando el alma. En consecuencia, los pseudo castos son irascibles, neuróticos, malhumorados, duros, fríos, orgullosos, intransigentes y egocéntricos. A menudo, en su actitud y comportamiento, revelan un sinnúmero de manías y excentricidades.
Límites de la sublimación
Está claro que el proceso de sustitución, o canalización de energía, no puede continuar indefinidamente, como tampoco puede serlo la transformación de calor en energía mecánica en nuestras máquinas. Sigmund Freud
Freud se refiere a la máquina de vapor, la única conocida en ese tiempo, que hacía una especie de sublimación, es decir, transformaba el calor, proveniente de la caldera de agua calentada por el carbón, en energía mecánica. Según Freud, es imposible sublimar la totalidad del calor; es decir, transformar todo el calor generado en energía mecánica; parte del calor tiene que seguir su curso natural. Freud da también el ejemplo del agricultor que estaba entrenando a su burro para vivir sin comer y cuando pensaba que ya lo había logrado, el burro murió.
Lo mismo sucede con la metáfora de la presa; mucha agua puede canalizarse hacia los campos, otra para la producción de energía, pero hay días, cuando llueve mucho, en los que se tienen que abrir las compuertas y dejar que el agua fluya libremente por el cauce natural del río hacia el mar, o perderemos la presa.
Usando aún la metáfora de la presa; cuando llueve mucho es necesario soltar agua; la castidad, de hecho, es más difícil en los años jóvenes, cuando llueve mucha testosterona y progesterona en el organismo; no por otra cosa San Francisco de Asís, para resistir la tentación, se revolcaba desnudo en la nieve...
Al comprometerse socialmente con las estructuras de la civilización, los seres humanos, según Freud, sacrifican una parcela de su felicidad individual por el interés común. Esto es esencialmente una decisión económica: cambiamos la gratificación inmediata por la estabilidad a largo plazo. En otras palabras, renunciamos al placer de pago inmediato y por entero, por un pago a plazos durante un largo período de tiempo.
Después de describir y mostrarse favorable al mecanismo de la sublimación, Freud advierte que una represión excesiva del Eros produce sufrimiento y neurosis. En general, el celibato total, dice él, produce personas bien "comportaditas", pero sin vitalidad; no produce pensadores sagaces, audaces libertadores o intrépidos reformistas. Y añade que la relación y el equilibrio entre lo que es posible sublimar y la actividad sexual necesaria varía, naturalmente, de individuo a individuo.
Para aquellos que sienten que los déficits y fracasos de la práctica del celibato la invalidan por completo, yo digo con Freud: "Nadie como yo, que presume de luchar contra las fuerzas de la oscuridad dentro de nosotros, puede esperar salir ileso de la lucha." Freud, 1905/1953
A pesar de su historial de fallos y traiciones, las realizaciones y conquistas del celibato en nombre de la raza humana son sustanciales, y preveo que así seguirá siendo. PETER GAY The Historian, 1986
La verdadera castidad no es una continencia reprimida y neurótica de alguien que se aparta de la vida. El verdaderamente casto, como está comprometido con la vida, puede hasta ensuciar alguna vez las manos y aprender del error. Santo no es quien nunca se ensucia, sino quien siempre se lava.
A los hombres es imposible, pero a Dios todo le es posible Mateo 19,26
En verdad, esta Ley, que hoy te prescribo, no es muy difícil para ti ni está fuera de tu alcance.
Deuteronomio 30, 11
Para la sociedad y la cultura, el ideal de castidad es que el casto sea totalmente casto; la ciencia, sobre la naturaleza del Eros, dice que esto no es posible sin crear neurosis y otras deficiencias conductuales. Como la cultura solo entiende y acepta la castidad total, al no haber una materialización cultural de la sublimación, de acuerdo con los datos de la ciencia, el casto o célibe está por su cuenta en la resolución de esta incongruencia.
Hay eunucos que nacieron así del vientre materno, hay quienes se convirtieron en eunucos por la intervención de los hombres y hay quienes se hicieron eunucos a sí mismos, por amor del Reino de los Cielos. Quien pueda comprender, comprenda. Mateo 19, 12
Los que se hicieron eunucos por el Reino no están por su cuenta. Porque eligieron buscar primero el Reino, saben que lo demás les será dado por añadidura (Mateo 6, 33). Los que eligieron sacrificar por el Reino su afectividad, saben que pueden contar, y de hecho cuentan, con la ayuda de la gracia divina que transforma lo humanamente imposible en perfectamente posible.
Aquellos que sacrificaron su afectividad por el Reino lo hicieron con la certeza de que recibirían las ayudas necesarias. "Dios da el frío según la ropa; no llama a nadie sin darle los talentos para cumplir su misión. La castidad por Dios solo es posible con Su ayuda.
Castidad verdadera
En verdad, existen los castos del fondo del ser: ellos son más mansos de corazón, ríen con más gusto y más frecuentemente que vosotros. También se ríen de la castidad, y preguntan: “¿Qué es la castidad? ¿No es la castidad una tontería? Pero esa tontería vino a nosotros, no fuimos nosotros a ella. Ofrecimos cobijo y afecto a esa visitante: ahora habita con nosotros —¡que permanezca el tiempo que quiera!”
Nietzsche
El casto siempre está casado con una causa humana o cultural a la cual dedica todo su ser, tiempo y energías, como si de una mujer y unos hijos se tratara; puede ser la ciencia, la medicina, la enseñanza, la educación, la justicia, los pobres, la revolución, la libertad, la aventura. La población mundial no para de crecer; por eso el mundo no necesita tanto de padres biológicos como de padres y madres “adoptivos”; es decir, personas que, renunciando a la paternidad y maternidad biológicas, se dedican a los demás de alma y corazón, como lo hizo Jesús de Nazaret y tantos después de él...
Cualquier causa humana bien justifica el sacrificio de nuestra energía afectiva. De hecho, hay personas que comenzaron dedicando parte de su tiempo y energía a un proyecto humano y luego acabaron dedicándose plenamente a él, poniendo “toda la carne en el asador”, como se dice en España. Mahatma Gandhi era un hombre casado; cuando entendió que su proyecto de vida requería toda su energía, hizo junto a su esposa un voto de castidad.
P. Jorge Amaro, IMC (Edit. Begoña Peña)