¡Ay flores, ay flores del verde pino,
si sabéis noticias de mi amigo,
¡ay Dios, dónde está?
¡Ay flores, ay flores del verde ramo,
si sabéis noticias de mi amado,
¡ay Dios, dónde está?
Cantiga de amigo de la autoría de El rey D. Dinis
Cuando Portugal aún estaba en el seno del reino de León, el idioma que se hablaba en todo el Noroeste de la Península Ibérica era el Galaico-Portugués. Un idioma nacido en el mundo artístico, por lo que los primeros escritos en esta lengua son las cantigas de amigo y de amor que cantaban los trovadores venidos de Francia en camino a Santiago de Compostela.
“Absense makes the heart grow fonder” “La distancia hace crecer el cariño” dice el proverbio inglés. Lo que en realidad caracterizaba estas cantigas de amor y de amigo era el hecho de que los amantes estaban distantes uno del otro. Escaseaban los encuentros, por lo que consumidos por la añoranza, los amantes vivían su amor platónicamente en la imaginación y la fantasía alimentadas por las pocas noticias y cartas. Cuando después de mucho tiempo, incluso años, los amantes se encontraban, la alegría era indescriptible.
Así fue también durante mucho tiempo el amor entre Dios y los hombres, los hombres y Dios. Un amor platónico que era alimentado por los mensajeros, los profetas que Dios iba enviando al mundo. Hasta que un día… Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito (Juan 3:16).
En Jesús de Nazaret, nacido en Belén, se encuentran finalmente la humanidad y Dios, Dios y la humanidad. Este encuentro está simbolizado en la parábola de los invitados a la boda (Mateo 22:1-14); la boda en la cual Dios casa a su hijo con la humanidad. Un matrimonio donde el destino de la humanidad queda unido al destino de Cristo y viceversa.
Religión y revelación
Muchas veces y de muchas maneras habló Dios a nuestros padres en tiempos antiguos por medio de los profetas. En estos días, que son los últimos, Dios nos ha hablado por medio del Hijo.
Hebreos 1:1-2
Esta frase de la carta a los Hebreos puede resumir todas las religiones aparte del cristianismo. Religión, del latín “religare”, significa relación con Dios y con el prójimo. Desde que la especie humana es consciente de sí misma, cree en la posible existencia de un ser superior, trascendente a todo y a todos porque es creador de todo y de todos. En todo tiempo y en todo lugar, el hombre ha procurado comunicarse con este ser superior, Dios, para obtener su beneplácito.
Las ondas de móvil, de televisión y de radio cruzan nuestro espacio y nosotros no las oímos ni las vemos, pero sabemos que es así porque cuando tenemos los instrumentos adecuados, las captamos. De manera análoga, Dios también buscó comunicarse con el hombre y el hombre con Dios; pero esta comunicación tampoco es accesible para todos, se necesita una sensibilidad especial para entrar en esta comunicación.
Siempre ha habido personas con una sensibilidad especial para comunicarse con Dios. En la tradición bíblica, los profetas eran los catalizadores de los designios de Dios para el pueblo y de las peticiones del pueblo a Dios. La comunicación, sin embargo, no se hacía sin dificultades; tal como en el campo de las telecomunicaciones, había muchas “interferencias”; la personalidad y carácter del profeta, defectos y prejuicios, filtraban el mensaje que no llegaba al destinatario tal como había salido del emisor. Por otro lado, y muchas veces, estos profetas entendían que el Cielo estaba cerrado y Dios envuelto en silencio.
Dios mío, clamo a ti durante el día y no me respondes; durante la noche y no tengo sosiego. (Salmo 22:3) El pueblo de Israel nunca se contentó con esta comunicación tan deficitaria y vivía en un continuo desasosiego.
Mi corazón murmura por ti, mis ojos te buscan; es tu rostro lo que yo busco, Señor. (Salmo 27:8) El verdadero amor nunca se acostumbra a la ausencia.
El cristianismo no es una religión, pues no consta del esfuerzo o intentos del hombre en llegar a Dios; al contrario, el cristianismo es una revelación porque es Dios quien busca al hombre y se revela a él. Como dice Jesús en el evangelio, no fuisteis vosotros quienes me elegisteis; fui Yo quien os eligió a vosotros y os destiné a ir y dar fruto, y fruto que permanezca; y así todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, Él os lo concederá. (Juan 15:16)
Navidad, el día del encuentro
Todo me ha sido entregado por mi Padre; y nadie conoce al Hijo sino el Padre, como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. Mateo 11:27
El hombre, por más que intentara, nunca llegaría por sí solo a Dios; por eso, al contrario de todas las religiones, en el entendimiento del cristianismo, al ser una Revelación, Dios no manda un mensaje, viene Él mismo.
En Navidad celebramos la gran verdad de que Dios no está envuelto en silencio, sino en pañales y depositado en un pesebre. Con el nacimiento de Jesús, Dios rompe el silencio, elimina la distancia y deshace la inaccesibilidad. Jesús es el Emanuel, Dios con nosotros, a nuestro lado; compañero de viaje en nuestra vida, como lo fue con los discípulos de Emaús.
En Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, se da finalmente el tan esperado encuentro de la humanidad con Dios y de Dios con la humanidad; una comunicación plena, sin interferencias ni intermediarios. El amor que fue platónico durante tanto tiempo, es ahora un amor real.
P. Jorge Amaro IMC