Decir esto no me hace sospechar que soy uno de esos clérigos que piensan que la expresión de amor y gratitud a nuestra Madre Celeste nos hace menos cristocéntricos. Rezo el rosario todos los días y siempre al final de la misa invito a la gente, a través de un Ave María, a dar gracias a Aquel por quien el pan bajó del cielo y el Verbo encarnado de Dios, Cristo, llegó a nosotros.
He vivido y visitado muchos países del mundo católico y en ningún pueblo he visto un culto a los muertos como el de los portugueses, tanto en Portugal como fuera de Portugal, en comunidades dispersas por todo el mundo. Nuestro pueblo es tan generoso que, después de celebrar una Misa por sus seres queridos, siempre añade otra Misa por las almas más abandonadas del Purgatorio, aquellas que no tienen a nadie vivo que las recuerde. Al abolir esta fiesta, ¿no se está pegando un tiro en el pie la Iglesia?
Los fieles difuntos y Todos los Santos que la fiesta unió, por razones de conveniencia del pueblo, son la expresión de la Comunión de los Santos expresada en el Credo de los Apóstoles. En mi tierra, Loriga, y en muchas tierras de nuestro país, la gente expresa esta misma comunión de los santos en la peregrinación comunitaria al cementerio. Ir en procesión a cementerio por los santos es casi lo mismo que ir en devoción a un santuario para Navidad y Pascua.
La fiesta de Todos los Santos era nuestra fiesta... el único en el calendario litúrgico que hizo justicia y celebró el esfuerzo, no beatificado ni canonizado, de tantos cristianos que, en su vida cotidiana, buscan conformarse más a Cristo respondiendo a la llamada "Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto". Mateo, 5,48
En el mundo civil, en asuntos de interés general, los gobiernos consultan al pueblo en referéndums; "Voz del pueblo, voz de Dios". Este año celebramos el 50º aniversario del Concilio Vaticano II: un concilio que hizo a la Iglesia menos piramidal y más circular; menos jerárquico y más de comunión; menos eclesiásticos y más populares. ¿No se podría haber consultado al pueblo de alguna manera? Después de todo, la fiesta de Todos los Santos de Dios era nuestro equivalente a la tumba del soldado desconocido que todos los países tienen y mantienen con orgullo.
P. Jorge Amaro, IMC ( trad. Liliana Monroy)