miércoles, 1 de enero de 2014

La Vida en tres tiempos

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El hombre de hoy está fuertemente influenciado por la espiritualidad del "presentismo" proveniente del Lejano Oriente y por la filosofía de vida del consumismo, que apela más a nuestros instintos básicos y menos a nuestra razón, buscando desconectar nuestros actos en el presente, de sus causas en el pasado y de sus consecuencias en el futuro. El objetivo es llevar al hombre a vivir en el pseudo eterno presente de un nirvana consumista.

Cuando, en la última etapa de nuestra vida, vivamos en el verdadero presente eterno, el Cielo, entonces el pasado y el futuro dejarán de ser importantes. Pero hasta entonces, y mientras vivamos limitados por las coordenadas del espacio y el tiempo, el pasado y el futuro tienen una importancia capital porque son interactivos. El pasado aún no pasó y el futuro ya de alguna forma está aquí.

La vida es como una obra de teatro en tres tiempos y en tres actos. Los que viven en el pasado son los muertos vivientes porque el pasado ya no es operativo, no se puede actuar sobre él, está cerrado, ha pasado. "Las aguas pasadas no mueven los molinos".

Quien vive en el presente desintegrado y sin referencia al pasado es un muerto viviente porque, al no tener memoria histórica, es una caña sacudida por el viento y, como no sabe de dónde viene, no sabe quién es, no tiene identidad. Los que viven en el presente desintegrado y sin referencia al futuro, sin un sueño, sin un proyecto, no saben a dónde van y "para los que no saben a dónde van, no hay vientos favorables".

Los que viven solo en el futuro, pierden muchas oportunidades en el presente y olvidan que ese futuro, para ser posible, debe tener un pie en el presente, es decir, hay cosas en el presente que se deben hacer para preparar el proyecto para que se complete en el futuro. Si el futuro es el techo de la casa, el presente son los cimientos y las paredes. Un futuro sin presente es una utopía, una fantasía; es vivir en el limbo en un eterno "stand by".

La vida humana es el resultado de una experiencia equilibrada y armoniosa de los tres tiempos entre los cuales tiene lugar. Vivimos en el presente y solo en el presente, pero, al mirar al pasado, descubrimos quiénes somos y el sentido de nuestra vida y, al proyectarnos hacia el futuro, encontramos la motivación para vivir. El presente es solo una pieza de un rompecabezas que en su totalidad incluye el pasado y el futuro.

  • El pasado es la razón, el presente nuestra acción, el futuro nuestra motivación.
  • El pasado es tradición, el presente es acción, el futuro es innovación.
  • El pasado es lo que fuimos, el presente lo que somos, el futuro lo que seremos.
  • El pasado es ser, el presente es existir, el futuro es trascender.
  • El pasado es Dios Padre, que nos creó por amor; el presente Dios Hijo, que nos salvó y nos salva dándonos salud aquí y ahora; y el futuro es Dios Espíritu Santo, que nos anima, nos inspira y nos da fuerza en nuestro camino.
  • El pasado es la fe, el futuro la esperanza y el presente la caridad.

La fe nos identifica con un pasado
El patrimonio de la humanidad no solo está formado por monumentos históricos, sino por todo lo que la raza humana es y ha hecho a lo largo de los 5 millones de años de su existencia en este planeta. Todo esto está incorporado genéticamente en el ADN de cada niño que viene a este mundo; es algo así como el inconsciente colectivo de Jung; es parte de nosotros y nos define como tal. Todo esto está en el pasado.

"Libris ex libris fiunt", cuando quiero crear algo nuevo en cualquier campo del conocimiento, tengo que investigar lo que ya se ha hecho en esa materia para así añadir el fruto de mi trabajo. Solo Dios tiene la capacidad de crear de la nada.

La fe en un Dios personal, creador de todo y de todos, que se reveló a través de los profetas y luego en su Hijo, que nos envió el Espíritu Santo, tiene ya una historia. Mi adhesión a esta fe me lleva a ser parte de esta historia, me da identidad y un sentido de pertenencia a un pueblo y a una comunidad.

Lo mismo ocurre a nivel individual. Sé lo que soy y de lo que soy capaz mirando hacia atrás y viendo el rendimiento de mis talentos y mis defectos en las diversas circunstancias a las que me ha enfrentado la vida a lo largo de mi historia personal. Es la aprobación de este pasado lo que me da el sentido de autoestima que necesito para relacionarme adecuadamente conmigo mismo, con Dios, con los demás y con mi entorno.

También Dios, que vive en la eternidad, fuera del espacio y del devenir del tiempo, para presentarse a los hombres, se valió de su convivencia con ellos en el pasado, presentándose a Moisés como el Dios de Abraham, Isaac y Jacob...

La esperanza nos proyecta hacia el futuro
El burro obstinado, como no quería caminar, el joven ató una zanahoria al extremo de una cuerda, la cual colgó de un palo. Luego montó en el burro y colocó la zanahoria dos palmas delante del hocico del burro. Con la esperanza de morder la zanahoria, el burro caminaba hacia allí sin darse cuenta de que la zanahoria también se movía.

La esperanza es fe sobre ruedas; la fe dinámica que nos proyecta hacia el futuro. Todos necesitamos una "zanahoria" sobre la que caminar. El sueño es el motor de la vida. No está en el presente lo que inspira nuestro presente.

Martin Luther King fue uno de los que, proyectado hacia el futuro, hipotecó su vida en la lucha por la igualdad entre blancos y negros; un sueño que sabía que no se haría realidad en su vida. El día antes de su asesinato, inspirándose en Moisés, que después de 40 años caminando por el desierto vio la Tierra Prometida, a la que no entró, desde la cima del Monte Nebo, dijo: “Estoy agradecido a Dios por permitirme ver la Tierra Prometida. Puede que no entre con ustedes, pero estoy seguro de que nosotros, como pueblo, algún día entraremos en ella”.

Solo se puede vivir con sentido en el presente si está impregnado de futuro. Vivir en un presente sin la presencia del futuro es ir a la deriva. Y cuando el presente es doloroso, es la esperanza de un futuro mejor lo que nos ayuda a soportarlo.

La caridad llena nuestro presente
A diferencia del pasado y del futuro, el presente está en nuestras manos; en él y sólo en él somos libres de actuar. El presente es el aquí y ahora de nuestra vida, que debe estar llena de acción, de actos de caridad y de amor. Para el cristiano, vivir es amar y amar es servir, ponerse al servicio de los que más lo necesitan.

Poniendo en proporción lo que hizo la Madre Teresa de Calcuta, y lo mucho que había que hacer frente a tanta pobreza y miseria, un periodista dijo una vez: "Lo que hace la Madre es como una gota de agua en el océano"; a lo que ella respondió muy humildemente: "Sí, pero si no lo hiciera, el océano tendría una gota de agua menos".  

Dios no nos pide que revolucionemos el mundo ni que hagamos lo mejor que podamos, solo nos pide lo mejor de nosotros. En la parábola de los talentos, el que ha logrado más no es más alabado que el que ha logrado menos. En la parábola de los obreros de la viña, los que trabajaban todo el día no recibían más que los que trabajaban sólo una hora. En la parábola del sembrador, los que producen el 100% no son más exaltados que los que producen el 60% o los que solo producen el 30%.

Mucho o poco, todo lo que el Señor nos pide es que demos fruto; que nuestra vida sea productiva; que dejemos aquí más de lo que encontramos. Seamos parte de la solución y no parte del problema; es decir, que nuestro vivir y actuar sea una contribución a la solución de los problemas de este mundo y no una contribución a agravarlos.

Tres virtudes, tres Papas
Hay quienes quieren ver una encarnación de las virtudes teologales en la vida de los últimos tres papas de la Iglesia. Juan Pablo II, el que cruzó el umbral del tercer milenio, es el Papa de la Esperanza; Benedicto XVI, que escribió una encíclica sobre la fe, proclamó el año de la fe y toda su vida como teólogo luchó por la racionalidad de la fe, es, en consecuencia, el Papa de la Fe; el Papa Francisco, por el nombre que eligió para sus palabras y gestos, el Papa de la caridad.

Conclusión – Llenemos nuestro presente de caridad, vivamos agradecidos por vuestro pasado, y esperanzados en nuestro futuro.

P. Jorge Amaro, IMC


domingo, 15 de diciembre de 2013

El Encapotado

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En esta sala dorada,
de ambiente noble y serio,
para escuchar cantar el fado,
iba siempre un encapotado,
personaje de misterio.

Pero una noche hubo alguien
que le dijo, alzando la voz: "encapotado, toma nota:
¡hoy aquí nadie va a quedar encapotado!"

Y ante la admiración general
se descubrió el encapotado.
Era el rey de Portugal,
hubo besar de manos real
y luego se cantó el fado.  

João Ferreira Rosa, El Encapotado

La vida en una jaula de oro
La curiosa historia, a la que alude este clásico del fado, puede que nunca haya ocurrido en Portugal, pero nada impide que suceda, y vuelva a suceder, en cualquier momento y lugar. Esto se debe a que pone de relieve una verdad ineludible; dicen que los poderosos en general: reyes, emperadores, presidentes o papas, son las personas mejor informadas, y en cierto modo es cierto, pero también puede suceder lo contrario.

La información que les llega no es ni de primera, ni de segunda, ni de tercera; a menudo la noticia ha pasado por varias personas y, como "quien cuenta un cuento añade un punto", ya llega al receptor demasiado filtrada y/o cargada de connotaciones e interpretaciones, que la sitúan cada vez más alejada de la verdad y la realidad. A veces, es posible que la información ni siquiera llegue al destinatario porque fue retenida por alguien, quien, a su discreción, la encontró irrelevante.

A menudo, los círculos concéntricos de personas que rodean a un gobernante o a cualquier persona importante son verdaderos muros, que le impiden tener una visión clara y objetiva del mundo que la rodea y de los problemas que está llamada a resolver. A modo de anécdota: alguien definió el secreto pontificio como lo que todo el mundo sabe, excepto el Papa.

A menudo, aquellos que se consideran poderosos viven en una jaula de oro y tienen menos libertad que nosotros. Una de las que tradicionalmente vive en la Jaula de Oro, con una libertad de movimiento muy reducida, es la figura del Papa. Contradiciendo este hecho y en línea con El Encapotado, la Guardia Suiza, encargada de la seguridad del Papa Francisco, confirma que "ya se ha aventurado a salir de noche, vestido como un sacerdote normal, para encontrarse con los indigentes de Roma".

Mediadores
Dios habló muchas veces y de muchas maneras a nuestros padres en la antigüedad a través de los profetas. En estos últimos días, Dios nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien ha hecho heredero de todas las cosas, y por medio del cual hizo el mundo. Este Hijo, que es el resplandor de su gloria y la imagen fiel de su sustancia. Hebreos 1,1-3.

Durante mucho tiempo, "aislado" en el cielo, Dios también tuvo su círculo de intermediarios y mensajeros, que oscurecieron los mensajes de Dios a su pueblo con sus propias personalidades, prejuicios e ideas. "Traductor, traidor" dice un proverbio latino; un traductor o intérprete es siempre un traidor, por lo que Dios fue incapaz de comunicarse plenamente con la humanidad.

En Navidad, lo invisible se hace visible
La Biblia nos dice que Dios es espíritu. El espíritu es inmaterial y, por lo tanto, invisible e inconmensurable para nuestros sentidos. Somos seres espaciotemporales, Dios vive en la eternidad, un Reino completamente diferente al nuestro. No vemos las ondas de radio, la televisión y los teléfonos móviles, y necesitamos los dispositivos adecuados para captarlas. Puesto que Dios es espíritu, sólo nuestro espíritu está preparado para captarlo.

Siendo de condición divina, se despojó a sí mismo, haciéndose a semejanza de los hombres. (Filipenses 2,6-7). En cierto momento de la historia de la humanidad, Dios decidió despojarse de su divinidad y vestirse, o disfrazarse, como un ser humano. "Cansado" de enviar mensajes, decidió visitarnos y vivir entre nosotros. Desde el interior de nuestra humanidad, totalmente asumida por él, nos mostró con su palabra, su comportamiento y su acción cómo es y debe vivir el hombre.

Volvió a los suyos, y los suyos no lo recibieron. (Juan 1,11). Jesús, Dios hecho hombre, nació en Belén en un pesebre, creció y fue educado humildemente en un pueblo de las afueras de Nazaret, fue aprendiz de carpintero y dotado de una apariencia física sin relevancia. De acuerdo con nuestra expectativa natural, Dios debería haber venido en gloria y lleno de poder, con miles de ángeles flanqueándolo a ambos lados. Su voz debería haber sido como un trueno. Su rostro debería haber sido tan brillante como el sol.

Por eso era difícil para la gente de ese tiempo reconocerlo como Dios; no entendieron que Dios tenía que venir de una manera humilde, para ser nuestro amigo y nuestro hermano, para hablarnos de ustedes para ustedes, desde el interior de nuestra naturaleza y condición humana. Como naturalmente esperaríamos de Él. Un día vendrá por segunda vez, en plena gloria como el Rey de reyes, para juzgar y cerrar la historia humana de la cual Él es Alfa y Omega. 

P. Jorge Amaro, IMC trad Liliana Monroy)


domingo, 1 de diciembre de 2013

Adviento, Tiempo de Esperanza

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“El monte del templo del Señor se levantará, y será el más alto de todos, y se enseñoreará de los collados. Todas las naciones vendrán a él, y muchos pueblos vendrán y dirán: Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob. Él nos enseñará sus caminos, y andaremos por sus sendas. Dará sus leyes a muchos pueblos, y convertirán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces. Una nación no levantará la espada contra otra, y ya no se entrenarán para la guerra. ¡Ven, Casa de Jacob! Andemos a la luz del Señor". Isaías 2,1-5

Para nosotros, los cristianos, el año comienza con el Adviento. El optimismo y la esperanza son los mejores compañeros de viaje en cada nuevo año que comenzamos a recorrer meditando en el misterio de Cristo, único camino, verdad y única vida.

Inspirador, gurú, maestro y guía, para el tiempo de Adviento, es el profeta Isaías consagrado ex libris del Adviento. Nos hace soñar con un mundo mejor, donde los instrumentos de guerra se transformen en instrumentos de paz; donde los enemigos naturales, como el lobo y el cordero se hacen amigos.

"Él será el más alto de todos" (Isaías 2, 2). ¿Es Dios la montaña más alta en tu vida? ¿Qué es una prioridad para ti? ¿Amas a Dios con todo tu corazón, con toda tu mente? ¿Amas a Dios más que a todo y todos: a la familia, a los amigos, al poder, a la fama, al honor, a la riqueza, ¿y al placer? Si alguna de estas realidades es una prioridad en tu vida, siempre estarás en conflicto y rivalidad con aquellos que también tienen esta realidad como prioridad. Un ejemplo de esto es la envidia del rey Saúl por la creciente fama de David.

Aquellos que tienen el poder, la riqueza, la fama y el placer como su objetivo principal en la vida no están dispuestos a compartir ninguna de estas posesiones porque viven en la creencia de que nunca tienen suficiente. Aquellos que adoran estos bienes se aíslan y ven a los demás como enemigos y rivales potenciales. el que está desprovisto de poder, fama y riqueza, envidia a los que lo tienen y hacen todo lo posible para obtenerlo; El que tiene poder, fama y riqueza mira a los demás como una amenaza constante.

Si, en lugar de estos ídolos, eliges la primacía de Dios, que es Padre y Creador de todo y de todos, descubres que los demás no son rivales, sino hermanos y hermanas, con los que se puede compartir todo. De hecho, las cosas fueron hechas para ser usadas, las personas para ser amadas. Los que usan a las personas y aman las cosas viven en contra del orden natural.

Cuando todos aman a Dios sobre todas las cosas, la rivalidad y la enemistad entre los hombres se extinguen, porque Dios es suficiente para todos. ¿Por qué nadie tiene celos de un santo? Porque todo puede ser, la santidad es accesible a todos; La santidad del uno no niega ni rivaliza con la santidad del otro.

"Todas las naciones correrán a él" (Isaías 2,2).  ¿Correrá todo tu pueblo a Jerusalén? ¿Amas a Dios como a todo tu ser, o eres una persona dividida porque algunos ejemplos de tu personalidad y carácter no se someten a ti? ¿Eres libre y dueño de tu olfato, o dependes de personas, hábitos, sustancias que ejercen poder y control sobre ti?

"Subamos al monte del Señor" (Isaías 2,3).  El monte del Templo domina toda la ciudad de Jerusalén. Ir a Jerusalén hoy en día equivale a ir a la iglesia para asistir a los sacramentos. Los sacramentos instituidos por Cristo, y su práctica por los fieles, han demostrado a lo largo de 2000 años que son indispensables para la vida cristiana. Si dejaste de ir a la iglesia, ¿a dónde vas ahora? ¿A ver o jugar fútbol? ¿A los supermercados?

"Él nos enseñará sus caminos" (Isaías 2,3).   Si ya no lees o escuchas la Biblia, o no formas comunidad con otros cristianos, o escuchas los consejos de la Iglesia, ¿quién es tu maestro o gurú? ¿Dónde encuentras orientación y ayuda para hacer de tu vida una vida significativa? ¿En la televisión que en su hora de máxima audiencia presenta los programas más innobles? El hambre del espíritu es mucho más dolorosa que el hambre del cuerpo.

"Y andaremos por sus sendas" (Isaías 2,3).  ¿Cómo puedes andar en sus caminos si no los conoces? Si no tienes contacto con Dios, ni con la comunidad cristiana, ni con la Palabra de Dios, ¿cómo puedes caminar por sus caminos? "El que no se acuerda de todo lo bueno, no se acuerda de él mismo o de Dios", dice la gente.

"Convertirán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas" (Isaías 2,4).   "homo homini lupus", somos seres violentos por naturaleza, pero podemos convertir nuestras armas de guerra, espada y lanzas, en armas de paz, rejas de arado y podaderas. Lester Pearson, Exjefe de Gobierno de Canadá, dijo: "Preparamos la guerra como gigantes precoces y la paz como pigmeos retrasados". De hecho, parece que estamos más motivados y creativos en la preparación para la guerra que en la preparación para la paz.

El microondas, el GPS, la energía atómica son algunos de los muchos inventos y artefactos que nacieron para la guerra y que solo mucho más tarde se descubrió que se usaban pacíficamente. Si alguien puede ayudarnos a reorientar nuestra personalidad básica, es San Pablo, que proclama a Cristo y su Evangelio en todas partes con la misma vehemencia y convicción con la que una vez denunció y persiguió a los seguidores de Cristo y de su Evangelio.

.Jorge Amaro. IMC (trad. Liliana Monroy)


sábado, 16 de noviembre de 2013

Misión hasta los confines de los tiempos

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Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, (...) Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin de los tiempos". Mateo 28, 19-20

(...) Cuando el Hijo del Hombre regrese, ¿encontrará fe en la tierra? Lucas 18, 8b

El mandato misionero de Cristo se produce cuando, antes de ascender al cielo, dio por cumplida su misión como enviado del Padre. Así comenzó la Misión "Ad Gentes", o la misión del espacio, porque Cristo envió a sus discípulos por todo el mundo.

Pero, como seres espaciotemporales que somos, la Misión tiene también una dimensión temporal e histórica, "Intra Gentes", que consiste en transmitir el Evangelio de generación en generación hasta el fin de los tiempos. En resumen: Misión Ad Gentes" hasta los confines del mundo, misión "Intra gentes" hasta los confines de los tiempos.

Resumen de lo anterior
El testimonio de los cristianos auténticos despierta la fe de quien lo presencia; los que se atreven a hacer la opción de la fe llegarán, a través de la experiencia de Dios, a la plena convicción de que no han creído en vano. Esta experiencia, es decir, el encuentro personal con Cristo y el establecimiento de una relación amorosa e íntima con Él, conduce a la salvación, es decir, a la salud del alma y del cuerpo, a la conversión, al cambio de vida.

Finalmente, este nuevo cristiano mismo comienza a dar testimonio de la salvación que Dios ha obrado en su vida y también puede despertar la fe en aquellos que entran en contacto con él. Es en este sentido que nosotros, los misioneros, siempre hemos insistido en que todo cristiano auténtico es un misionero o, si no, no es un cristiano en absoluto.

Comenzamos con el testimonio y volvemos al testimonio como el inicio del proceso que conduce a la opción de la fe, a la experiencia de Dios, al cambio de vida, y a la misión que no es otra cosa que cantar como María, nuestro Magníficat personal, es decir, dar testimonio de las maravillas que el Señor ha obrado en mí.

Misión "Intra Gentes"
Cuando los discípulos comenzaron a poner en práctica el mandato que habían recibido del Señor desde Jerusalén, los conversos surgieron por todas partes. Estos nuevos cristianos fueron invitados a agruparse en pequeñas comunidades. San Pablo fue el fundador de muchas de ellas, la de los Corintios, la de Éfeso, la de Tesalónica, etc.

Mientras san Pablo y los demás apóstoles continuaban su trabajo de "pescadores de hombres", el nombre que el Señor mismo había dado a sus apóstoles, alguien tenía que cuidar de estas pequeñas comunidades recién constituidas. Así nacieron los primeros pastores que cuidaron del rebaño de las ovejas del Señor. Tito, Timoteo y Filemón son algunos de estos colaboradores a los que el Apóstol confía las comunidades que ha constituido.

Por lo tanto, ya en los tiempos apostólicos, como consecuencia lógica de la misión "Ad Gentes" -la de llevar el Evangelio a todo el mundo- nació la misión "intra-gentes", es decir, la misión que se realiza dentro de un pueblo y consiste en transmitir el Evangelio de generación en generación hasta el fin de los tiempos. Podemos concluir entonces que la misión "Ad Gentes" es la misión de los pescadores, mientras que la misión "Intra Gentes" es la misión de los pastores.

La misión "Intra Gentes", como todo Estado Social, se basa en el valor ético de la solidaridad entre generaciones: los que ahora trabajan descuentan un porcentaje de su salario para que sus padres, la generación anterior, puedan disfrutar de una pensión de jubilación. En el estado de bienestar, la solidaridad es con la generación anterior; en la misión "Intra Gentes" es hacia las generaciones posteriores. Como toda educación cristiana, cuando los padres viven su cristianismo auténticamente, también despiertan la fe y la misma experiencia en sus hijos.

Con todo lo que ha hecho por el progreso espiritual y material de los pueblos, la misión "Ad Gentes" ha sido llamada por algunos "el rostro limpio de la Iglesia". Plagada de escándalos y retiradas, la misión "Intra Gentes" parece tener un rostro menos presentable. El evangelio parece estar progresando en la vanguardia y retrocediendo en la retaguardia.

En el mundo occidental, durante la antigüedad y la Edad Media, transmitir el evangelio de generación en generación era una tarea relativamente fácil; desde el Renacimiento el rebaño ha ido perdiendo ovejas. El intento del Vaticano II de adaptar la Iglesia al mundo moderno no ha revertido esta tendencia, hoy el problema es alarmante. Prueba de ello es la constante preocupación de los Papas, desde Pablo VI que proclamó el primer año de fe; Juan Pablo II, que lanzó la nueva evangelización, y Benedicto XVI, que proclama por segunda vez en la Iglesia un año de fe.

"La fe o se apega se apaga"
Ruego no solo por ellos, sino también por aquellos que creerán en mí a través de su palabra, Juan 17, 20. En su oración sacerdotal, Cristo pensó en todos aquellos que, de generación en generación, recibirían la Buena Nueva. Nuestra fe en Cristo es apostólica porque desde los apóstoles se ha transmitido de generación en generación, así como el testimonio en la carrera de relevos pasa de atleta a atleta.

Siempre estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos. Podemos dar por sentado que Cristo siempre estará con nosotros, pero ¿siempre estaremos con él?

Cuando el Hijo del Hombre regrese, ¿encontrará fe en la tierra? Es un enigma y una posibilidad. Padres, catequistas, maestros, pastores y educadores en general no logran transmitir la fe a las generaciones futuras, que son cada vez más incrédulas. Una fe debilitada de generación en generación puede acabar desapareciendo de la historia de la humanidad y es posible que, cuando Cristo venga por segunda vez para juzgar a los vivos y a los muertos, no encuentre fe en la tierra.

Cuando la señal de radio o televisión llega débil a un sitio, es necesario erigir una torre de antena para fortalecerla. Como alguien dijo: "La fe se aferra o se apaga". El paso de Cristo, de generación en generación, tiene la equivalencia de la resurrección de Cristo para esa generación y para las generaciones siguientes. El no paso es equivalente a su muerte tanto para las generaciones presentes como para las futuras.

Cristo resucita de una generación a la siguiente o muere de generación en generación. Si la tendencia actual continúa, un día, la muerte histórica de Cristo puede convertirse en la muerte de Cristo en la historia. Para que no seamos parte del problema, seamos parte de la solución, es decir, en esta carrera de relevos, o cadena de transmisión de la fe, no seamos el eslabón más débil. Estamos siempre en el tiempo de la Misión porque solo termina cuando Cristo es todo en todos. 1ª Corintios 15, 28

P. Jorge Amaro, IMC (trad. Begoña Peña)
 

viernes, 1 de noviembre de 2013

Misión hasta los confines de la Tierra

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Id por todo el mundo, proclamad el Evangelio a toda criatura.
Marcos 16, 15

Cristo no vino al mundo para salvar solo a los que vivieron en su país durante los 33 años de su vida terrenal. Era consciente de que Él era, en Su persona, la salvación de la humanidad, tanto para aquellos que vivieron durante Su existencia en el mundo, como para aquellos que vivieron antes que Él, así como para aquellos que vivirían después de Él.

Así como una piedra arrojada en medio de un lago provoca olas en forma de círculos concéntricos, que desde el centro se ensanchan hacia la periferia hasta los confines del lago, así Cristo, apareciendo en medio de la historia humana, extiende su acción salvífica hasta los confines de la tierra y hasta los confines de los tiempos.

La Iglesia es Cristo aquí y ahora
Puesto que somos seres espaciotemporales, es decir, ocupamos un espacio por un tiempo, Cristo fundó la Iglesia para que pudiera continuar su Misión en todo tiempo y en todo lugar. La Iglesia, como cuerpo místico de Cristo, representa a Cristo en todos los "aquí" y "ahora" de la historia humana.  

Todo cristiano es misionero, así como cada semilla tiene la vocación de ser fruto, como cada hombre tiene la vocación de ser padre, y cada mujer de ser madre. Un vaso solo prueba que está lleno cuando vierte parte del líquido que contiene; "La boca habla de la abundancia del corazón", un cristiano íntegro no puede dejar de proclamar con hechos y palabras lo que le anima. La vecina que se sintió curada por un té, no deja de exhortar a sus compañeros a que lo prueben también.

Todo en la vida, incluida la vida misma, es un regalo. Los regalos solo se dan cuando se dan y se pierden cuando no se comparten y se ejercen. Así como el don de cantar, el don de pintar, de escribir, de jugar al fútbol aumentan cuando se ejercitan y comparten, también lo hace el don de la fe. El que no ejerce sus dones, como sugiere la parábola de los talentos, pierde lo poco que tiene.

A través de la Misión "Ad Gentes" la Iglesia está llamada a salir de sí misma, a salir de la zona de confort del pastoreo pasivo de los 99 y a partir, como pescador o cazador, en busca de la oveja perdida, afrontando los peligros y riesgos de ir como un cordero a un mundo de lobos.

Los misioneros de todos los tiempos están motivados e inspirados por el celo del gran apóstol Pablo, que pretendía llevar el Evangelio hasta los confines del mundo de su tiempo, España, y el celo de san Francisco Javier, que llevó el Evangelio hasta el final de sus fuerzas a las puertas de China, donde murió.

La nueva frontera de la Misión Asia
Han pasado dos mil años desde que Cristo nos envió a predicar el evangelio a todo el mundo y a toda criatura. Mientras evangelizamos África y América, la mayor parte de los pueblos de Asia, el continente más grande de este planeta, aún no han sido expuestos a la luz de Cristo. Estamos lejos de poder decir misión cumplida, por lo que no podemos ponernos a descansar.

Me hice judío con los judíos, para ganar a los judíos; con los que están sujetos a la ley, me he comportado como si estuviera sujeto a la ley; con los que viven sin la ley me he hecho uno sin la ley; para ganar a los que viven sin la ley. Me he hecho todo para todos, para salvar a algunos a cualquier precio, y todo lo hago por el Evangelio. 1 corintios 9,20-23

En Asia, especialmente en Japón y China, pero también en la India, la Iglesia no supo imitar al gran apóstol Pablo, que logró purgar el cristianismo del judaísmo y hacerlo más creíble para los gentiles de su tiempo.

El jesuita Mateo Ricci fue un verdadero seguidor de San Pablo en su esfuerzo por purgar el Evangelio de la cultura occidental para traducirlo a la cultura china. Pero, así como en el pasado, en tiempos de San Pablo, los fundamentalistas de la comunidad de Jerusalén trataron de obstaculizar su esfuerzo por inculturar el Evangelio en la cultura grecorromana, pero no tuvieron éxito, los de Roma en tiempos de Mateo Ricci hicieron lo mismo y, desgraciadamente, lo consiguieron.

Este es nuestro talón de Aquiles. La Misión en América fue fácil, porque frente a una cultura primitiva, un poco por la espada, un poco por la cruz, el Evangelio fue impuesto en lugar de propuesto. En África, la Misión triunfó porque fue de la mano del progreso material: escuelas, clínicas, lucha contra el hambre, etc. en la época de la hambruna en Etiopía, la Iglesia copta ortodoxa incluso nos acusó de comprar prosélitos con harina.

En Asia luchamos contra una cultura diferente, de ninguna manera inferior a la nuestra, y no tuvimos ni el coraje de San Pablo para inculturar el cristianismo en el mundo pagano de su tiempo, ni la sabiduría de los Padres de la Iglesia para inculturar el cristianismo en la cultura grecorromana que reinaba en Europa en ese momento.

Todavía hay tiempo para hacer que la Iglesia sea más universal en cuanto a la diversidad de las culturas, y no esperar a que el mundo se occidentalice cada vez más.

Como dijo el más grande teólogo del siglo pasado, Karl Rahner, Dios en su infinita misericordia salvará a todos aquellos que, por causas ajenas a su voluntad, no han tenido la oportunidad de conocer a Cristo y su evangelio. Pero ¿seremos salvos nosotros, que teníamos el deber de anunciárselo?

P. Jorge Amaro, IMC (trad. Liliana Monroy)





miércoles, 16 de octubre de 2013

El "By Pass" de la Fe

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Abuelo nuestro que estás en el Cielo, santificado sea tu nombre...


Hay pequeñas comunidades cristianas que el misionero solo puede visitar de vez en cuando. En una de estas visitas, un sacerdote misionero conoció a un catequista que estaba enseñando a los niños una versión inusual del Padre Nuestro. Dios no fue invocado como Padre, sino como Abuelo.

Ese catequista simplemente estaba haciendo lo que todo buen catequista debe hacer; a partir de la realidad existencial de cada persona para poder anunciarle la Palabra de Dios de un modo que la comprenda y se adapte a su realidad. El concepto de padre no era comprensible para los niños que estaban siendo criados por sus abuelos porque sus padres habían muerto de SIDA.  

El problema del SIDA es muy grave en África; de los 35 millones de personas infectadas con esta enfermedad, 25 viven en África. "Al perro flaco todo son pulgas", dice un proverbio castellano. Esto era lo que le faltaba a África, ya diezmada por tantas otras enfermedades debido al nivel de subdesarrollo en el que todavía se encuentra.

El testimonio que recibimos de nuestros padres no se transmite a nuestros hijos porque la fe de la generación actual de padres parece estar afectada por el equivalente de la enfermedad del SIDA. Los padres transmiten la vida a sus hijos, pero no les transmiten la fe sin la cual la vida no tiene sentido.

La fe es a la vida lo que el sistema operativo es a una computadora; sin él, nada en la computadora funciona, ya que es la base sobre la que funcionan todos los programas. Es triste existir sin saber por qué se existe y para qué se existe; estudiar para tener una profesión, para trabajar, para comer y para divertirse es muy pobre. La vida humana es más que esto y no por eso somos radicalmente diferentes a otras especies de seres vivos.

Lo natural sería, como en otros tiempos, que los padres transmitieran a sus hijos la fe que han recibido; que después de mamá y papá, Jesús fuera la tercera palabra que los niños aprendieran y que el regazo fuera el primer banco de la Iglesia y la primera catequesis. Pero no es así; los padres de hoy, si bautizan a sus hijos, es por tradición o superstición; si son enviados a la catequesis, es para que hagan su Primera Comunión, que también es una tradición y el equivalente a los ritos de paso en otras culturas.

Todo este adoctrinamiento es visto como "un rollo"tanto por los padres como por los hijos; ni uno ni otro llegan nunca a tener una relación personal con Cristo, de modo que ambos miran a la religión con ignorancia y prejuicio. De su simplismo concluyen que es inútil en la vida cotidiana.

Donde los padres fracasan, los abuelos pueden tener éxito. Cuando se obstruye una arteria y se impide el paso normal de la sangre, se realiza una derivación. Lo mismo puede suceder en el paso de la fe de generación en generación. Cuando los padres abandonan la fe que recibieron de sus padres, no transmitiéndola a sus hijos, los abuelos pueden asumir esta tarea y acercarse a sus nietos. Muchos ya lo hacen precisamente en las horas que pasan con sus nietos porque saben que la fe es tan vital para el niño como la sangre que corre por sus venas.

El niño tiene solo dos padres, pero cuatro abuelos. Sería triste que ninguno de los cuatro hiciera este compromiso de "desvío" de la fe por sus nietos.

P. Jorge Amaro, IMC (trad. Begoña Peña)



martes, 1 de octubre de 2013

Fracasos en la trasmisión de la Fe

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La transmisión de la fe cristiana, de generación en generación desde los Apóstoles, se ha ido debilitando. El rebaño de Cristo ha disminuido drásticamente. Hoy hay más ovejas perdidas que las que permanecen en el redil. ¿Qué pasa? Puede haber innumerables causas. Enumero algunas con la esperanza de que los lectores de estas líneas puedan descubrir otras.

Se transmite una doctrina, no una relación personal con Cristo: el cristianismo no es una doctrina, una ideología o incluso una filosofía de vida. El cristianismo es, ante todo y sobre todo, una relación personal, íntima y de amor con Cristo. Son pocos los educadores de la fe (clérigos, padres, catequistas y maestros) que la tengan; y como nadie da lo que no tiene, lo que estos educadores de la fe transmiten a las generaciones futuras es una doctrina y unos preceptos que en gran medida la cultura occidental ya ha asimilado a lo largo de los siglos.

Por eso, hay cristianos que son cristianos desde el punto de vista sociológico, cultural o de la cosmovisión y faltan cristianos que pongan en práctica su fe, esforzándose por ser como Cristo en su vida cotidiana; faltan cristianos que celebren su fe en comunidad; faltan cristianos éticos que sean buenas personas y luchen por un mundo mejor a veces arriesgando su propia vida.

Falta de pedagogía: el hombre posmoderno, especialmente los jóvenes, se ha convertido en la medida de todas las cosas. No hay verdades objetivas, universales y eternas. Sólo es verdad, tiene valor y es normativa, lo que descubre por sí mismo, no lo que nadie le impone desde fuera.

Frente a esta realidad, lo que se necesita no es una "nueva evangelización", como la propuesta por Juan Pablo II, sino una "nueva evangelización", como la que proponía el cardenal Martini. La solución no es volver a evangelizar, sino evangelizar de otra manera.

Es verdad que Cristo sigue siendo el único camino, la verdad y la vida y no existe una alternativa igualmente válida y viable para vivir la vida humana en plenitud y con sentido. Pero ahora, para que esta verdad sea operativa, el hombre posmoderno tiene que descubrirla por sí mismo, dentro de su ser.

Algo similar ocurre en la psicoterapia. Los descubrimientos que el psicoterapeuta hace y declara al cliente a modo de diagnóstico no sólo no tienen ningún valor para el cliente, sino que incluso pueden ser contraproducentes. Lo que verdaderamente tiene valor terapéutico, y puede ser el comienzo de una transformación interior, es lo que el cliente descubre de sí mismo y por sí mismo con la ayuda del psicoterapeuta.

Es a partir de este principio que operan dos grandes corrientes de la psicoterapia, la no directiva de Carl Rogers y la Gestáltica de Fritz Perls, así como las teorías de la intervención social de Paulo Freire.

Lo que hacen estos autores es adaptar la vieja mayéutica de Sócrates, el arte de ayudar a dar a luz. La verdad ya está dentro de nosotros o tenemos la capacidad de descubrirla. Jesús de Nazaret utilizó este mismo método en su forma de evangelizar. Dialogaba con sus interlocutores y, a través de parábolas que revelaban la verdad de la vida cotidiana que conocían, les interrogaba, les exhortaba y les ayudaba a descubrir verdades eternas que no conocían: 

  • "Simón, ¿qué piensas? ¿De quiénes reciben los reyes de la tierra impuestos y contribuciones? ¿De sus hijos o de extraños? Mateo 17, 25
  • ¿Cuál de estos tres crees que era el vecino de ese hombre que cayó en manos de ladrones? Lucas 10, 36 
  • "Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta. Al no tener nada que pagar, los perdonó a ambos. ¿Cuál de ellos lo amará más? Lucas 7, 41-42
  • El reino de los cielos es como un grano de mostaza, como la levadura, como un tesoro escondido en el campo, como un comerciante de perlas, como una red echada en el mar, como un terrateniente que salía al amanecer, 10 vírgenes...

Faltan iconos o puntos de referencia – Los iconos son imágenes o personas que nos recuerdan las verdades de nuestra fe. Cuando los miramos y los contemplamos, somos transportados mágicamente del presente inmediato al eterno de Dios. De manera genérica, un icono es todo lo que evoca algo más allá de sí mismo. Los iconos son, por tanto, el punto de referencia de nuestra fe, recordatorios y continuas invitaciones a encarnar nuestra fe en el aquí y ahora de nuestra historia personal. En fin, son de la tierra y luz del mundo, sin ellos todos estamos más perdidos y los hombres de poca fe no encuentran ayuda. Veamos algunos ejemplos:

  • Algunos sacerdotes, religiosos y religiosas, sin ningún signo externo que los identifique, optan por caminar camuflados.
  • Los crucifijos y las imágenes fueron retirados de los lugares públicos y de las paredes de nuestras casas.
  • Los famosos, los políticos, los científicos, las celebridades de las artes y los deportes se declaran agnósticos, como si esa fuera ahora la moda y, si son religiosos, entienden que la fe pertenece al dominio privado. 
  • En lugar de jurar sobre la constitución, muchos presidentes de los Estados Unidos lo hacen sobre la Biblia, y no comienzan ni terminan un discurso sin invocar a Dios. los políticos europeos, cuando son religiosos, se avergüenzan o temen asumirse como cristianos; temen perder los votos de los agnósticos tal vez. 
  • El primer banco de la Iglesia era el regazo de los padres y Jesús era la tercera palabra que un bebé aprendió después de papá y mamá...

La ciencia y la tecnología como una nueva religión – Un número creciente de personas ha reemplazado la fe en la omnipotencia de Dios por la fe en la pseudo - omnipotencia de la ciencia y la tecnología. La ciencia y la tecnología son realmente importantes ya que resuelven innumerables problemas y hacen que nuestras vidas sean más cómodas. La ciencia y la tecnología nos dicen o nos responden el "cómo", pero nunca nos dirán el "por qué" o el "para qué".

El agnóstico dirá que a nadie le importa saber el "por qué" y el "para qué". Es cierto, como dicen los ateos, que el hombre es el momento en que la naturaleza toma conciencia de sí misma. Precisamente a partir de ese momento el ser humano busca el sentido de su vida. Cada individuo, en el momento en que toma conciencia de que existe, alrededor de los 6 o 7 años, se pregunta de dónde viene, a dónde va y qué sentido tiene la vida. Los animales no lo hacen porque no son conscientes de que existen..

P. Jorge Amaro, IMC (Trad. Begoña Peña)