viernes, 21 de diciembre de 2012

"¡Oh, Si yo fuera hombre!"

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Después de dejar a su familia en la iglesia para la misa de medianoche, un granjero canadiense regresaba a casa huyendo de la tormenta de nieve que se avecinaba. La insistencia de su esposa en asistir a misa había sido en vano. Para él, la encarnación de Dio sen persona humana, no tenía sentido.

Mientras dormitaba al calor de la ojera del hogar, se sobresaltó por el choque de gansos en la puerta y las ventanas. Alejados, por la tormenta, de su trayectoria migratoria hacia el sur, estaban completamente desorientados.

Movido por la compasión, abrió las puertas del gran granero y comenzó a correr, a gritarles, a pitarles, y a ahuyentarlos en dirección de la puerta del granero para que se quedasen allí hasta que pasara la tormenta. Sin embargo, los gansos revoloteaban en círculos, sin entender lo que significaba el granero abierto y los gestos dramáticos del granjero desesperado (que ni siquiera los había convencido con migas de pan esparcidas en dirección al granero).

Derrotado en su intento de salvar a las pobres criaturas, suspiró: "¡Oh, si yo fuera un ganso! ¡Si tan solo pudiera hablar su idioma!" Al oír su propio lamento, recordó la pregunta que le había hecho a su esposa: "¿Por qué habría de querer Dios ser un hombre?". Y sin darse cuenta, balbuceó la respuesta: "¡Para salvarlo!" ... Finalmente entendió el significado de la Navidad y la necesidad de la encarnación de Dios Navidad.

"Religión" viene del latín "religare", que significa relacionarse, establecer una relación. Desde su naturaleza, el hombre siempre ha sido religioso y la perspectiva de que siempre lo será. Sabiendo que es precario y necesitado, el ser humano siempre ha buscado los favores de la "divinidad". Así, en todas las culturas, surgieron individuos que, considerados con una sensibilidad especial para relacionarse con lo divino, se sintieron enviados por Dios, los profetas, en la tradición hebrea.

Estos profetas nunca lograron establecer un puente de comunicación entre lo divino y lo humano. Esto se debe a que la Palabra de Dios, al ser transmitida por ellos (hombres con sus características personales influenciados por un determinado contexto sociocultural), terminó siendo afectada por muchas variables mediadoras (personalidad, prejuicios, estereotipos, normas sociales), perdiéndose muchas veces, el sentido del mensaje original.

Esto continúo sucediendo incluso después de Cristo. Por ejemplo, cuando San Juan menciona el número de veces que Jesús se apareció después de su muerte, no consideró la primera aparición que se le hizo a María Magdalena; Al mismo tiempo, San Pablo tampoco menciona esta aparición, y además menciona otra aparición a la que ningún evangelista hace referencia, la que se hizo a Pedro.

A lo largo de la historia de la humanidad, Dios, a pesar de su omnipotencia, se ha encontrado en la misma situación de impotencia que el hombre que no pudo establecer comunicación con los gansos para salvarlos; Por eso, cuando llegó la plenitud de los tiempos, exclamó: "Si tan solo fuera un hombre... "Y Dios se hizo hombre, y habitó entre nosotros...

Cristo, siendo a la vez Dios y Hombre, es el verdadero puente que une a la humanidad y a la divinidad, es el punto de encuentro, es comunicación plena, sin sesgos ni influencias. En Su palabra, en Su comportamiento, en Sus obras y en Su vida como hombre, Dios nos ha dicho todo lo que necesitamos saber acerca de Él y acerca del ser (y deber ser) del hombre.

P. Jorge Amaro, IMC


sábado, 1 de diciembre de 2012

El Propósito de la Misión Itinerante

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"Unus cristianus nulus cristianus", decía San Agustín: “El hábitat natural del cristiano es la comunidad”. No se puede ser cristiano solo, y no es posible vivir y perseverar en la fe sin tener como punto de referencia una comunidad.

Para crecer en la fe, no basta con confrontar a Dios y a su Palabra personalmente; también es necesario confrontar a la comunidad y al mismo tiempo "ser cuerpo" de ella, siendo miembro integrante y activo del Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia.

En la mayoría de las parroquias por ser grandes, frías y poco acogedoras, las personas no se conocen ni se relacionan entre sí, por lo que cada vez son menos referentes para crecer en la fe.

Por esta razón, muchos han abandonado la Iglesia para unirse a iglesias protestantes más pequeñas o incluso sectas, sometiéndose a pagar diezmos para obtener un trato más personalizado y menos masificado. Otros, para hacer frente al sentimiento de "despersonalización" resultante de la masificación, se han refugiado en algunos movimientos eclesiales que han surgido, para vivir la fe de una manera más personal y personalizada.

Todos estos movimientos tienen como punto de referencia la pequeña comunidad cristiana de la que algunos incluso se consideran inventores; olvidan que la Iglesia de los primeros siglos, antes del emperador Constantino, era una iglesia formada por pequeñas comunidades que se reunían en las casas de la gente.

El modelo e inspirador de la Misión Itinerante es San Pablo, evangelizador incansable, difundiendo la semilla del Evangelio. San Pablo formó pequeñas comunidades cristianas en Corinto, en Tesalónica, en Éfeso, etc. Este modelo fue seguido por nosotros los Misioneros, en África con las Pequeñas Comunidades Cristianas y en América Latina con las Comunidades de Base.

Este es, pues, el objetivo de la Misión Itinerante: ayudar a las parroquias, rodeadas de paganismo, a difundir la fe hasta los límites de sus fronteras. ¿Cómo? Actuando en las calles, en los centros comerciales, en los centros culturales, de dos en dos y de puerta en puerta, con el fin de formar, en tal o cual barrio, una pequeña comunidad cristiana.

Esta "pequeña comunidad cristiana" se reúne semanal o quincenalmente, una vez en casa de alguna persona, después en casa de otra y así sucesivamente. A partir de la Palabra de Dios, los miembros comparten su vida en un contexto de oración y, casi, de un grupo de apoyo y/o terapéutico.

Los domingos, todas las pequeñas comunidades cristianas de una parroquia se reúnen en la iglesia para celebrar el Día del Señor. Esta celebración es una verdadera fiesta de la vida porque esta parroquia es ahora una "Comunidad de comunidades", como lo concibió el Vaticano II hace 50 años.

Dispuesto a ayudar, he aquí el llamamiento: ¿hay algún párroco que, siendo el Buen Pastor, quiera ir en busca de la oveja perdida que vive en algún lugar del espacio geográfico de su parroquia?

P. Jorge Amaro, IMC ( trad. Liliana Monroy)


viernes, 23 de noviembre de 2012

Atrio de los Gentiles

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El Vaticano ha creado un espacio para el diálogo entre creyentes y no creyentes, llamado el "Atrio de los Gentiles". Este nombre evoca el único lugar del templo de Jerusalén que podía ser frecuentado por no judíos. Era, de hecho, el lugar donde se compraban y vendían animales para sacrificios.

El Templo de Jerusalén estaba dividido en atrios, que consistían en rectángulos concéntricos, dispuestos según el nivel "Sagrado": desde el menos sagrado, el Atrio de los Gentiles, abierto a todos, hasta el más sagrado, el Sancta Sanctorum. Siguiendo esta escala, cualquiera entraría en el primero, solo los judíos entrarían en el segundo, el tercero los varones, el cuarto los sacerdotes, y el quinto, únicamente, el "Santo de los Santos", el Sumo Sacerdote.

En concreto, el diálogo entre creyentes y no creyentes, que tuvo lugar en Guimarães y Braga los días 16 y 17 de noviembre, me llenó de confianza; designarla como el "Atrio de los Gentiles" sin duda tiene sentido en términos históricos y metafóricos, pero no es inmune a la posibilidad de una cierta connotación peyorativa.

"Gentiles" era el nombre despectivo que los judíos daban a los no judíos, e incluso había fariseos que creían vehementemente que Dios creó a los gentiles para alimentar el fuego del infierno (donde terminarían los judíos "malos"). Desde este punto de vista, creo que, en los tiempos que corren, llamar "gentiles" a los "no creyentes" es como llamarlos "infieles", el nombre que los musulmanes dan a todos aquellos que no profesan su fe.

Cuando éramos pequeños, si había algo que más odiábamos era que nos insultaran. Debemos evitar la tentación de llamar a los demás según nuestra visión del mundo, es decir, la forma en que vemos y estamos en el mundo. Por esta misma razón, a los inuit del norte de Canadá no les gusta que los llamen esquimales; ese es el nombre que les damos, no el nombre con el que se identifican. Dudo que, a los no creyentes en general, o a aquellos que simplemente no profesan nuestra fe, les guste ser llamados "gentiles".

En esta montaña, el Señor del Universo preparará para todos los pueblos un banquete de suculentos manjares, un banquete de deliciosos vinos. Isaías 25,6

Si tuviera que encontrar en el Antiguo Testamento un nombre metafórico para este espacio de diálogo entre hombres y mujeres de buena voluntad, lo llamaría el Banquete de Isaías. Isaías es, sin duda, el profeta menos nacionalista y el más universalista del judaísmo, un auténtico “avant la letre”, es decir,” cristiano". 

PP. Jorge Amaro, IMC ( trad. Liliana Monroy)



viernes, 9 de noviembre de 2012

Aldea de las Religiones - La regla de oro

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Para promover la tolerancia y el diálogo interreligioso, con el objetivo de poner fin a las "guerras santas" y la paz en el mundo, la segunda Aldea de las Religiones se celebró en la aldea de Priscos, Braga, entre el 25 y el 28 de octubre (la primera se celebró en Brasil, en 1992).

"No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti" es la versión más conocida de una regla que un misionero canadiense bautizó como la regla de oro porque, con pocas variaciones, existe en todas las religiones de nuestro planeta. Veamos algunas de ellas:

Hinduismo - Este es el deber supremo: no hagas a los demás lo que podría causar dolor si te lo hicieran a ti. Mahabharata 5:1517

Budismo – Al tratar con los demás, no utilices formas que puedan ser dolorosas para ti. El Buda, Udana-Varga 5.1

Confucianismo - Una palabra que resume la base de toda buena conducta: bondad. No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti.  Analectas de Confucio 15:23

Judaísmo - Lo que es odioso para ti, no lo hagas a tu prójimo. Esta es toda la Torá; todo lo demás son comentarios. Ve y apréndelo. Rabí Hillel Talmud, 31 años

Islam - No te consideres creyente hasta que desees para los demás lo que deseas para ti mismo. Profeta Muhammad, 13 de Nawawi Hadices 40

Cristianismo - En todo, haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti; esto es toda la ley y los profetas. Mateo 7:12

Formulando la regla de oro en sentido negativo, estas religiones solo nos dicen lo que debemos evitar; mientras que el cristianismo en su formulación positiva nos dice lo que debemos hacer. Aunque la formulación musulmana también es positiva (lo que puede deberse a la innegable influencia cristiana en esta religión, que nació 600 años después de Cristo), expresa un deseo y no ordena una acción. No va, por tanto, más allá del nivel de las buenas intenciones...

Lo que me hace bueno no es mi esfuerzo por evitar el mal, sino mi esfuerzo por hacer el bien. Mientras que las formulaciones negativas y la expresión de un deseo me dejan en el "dolce fare niente", la formulación cristiana, el mandamiento de Cristo, me saca de mi pasividad, de mi inercia, de mi pereza o de mi zona de conforto, convirtiéndome en un activista por la justicia y la paz.

P. Jorge, Amaro, IMC


lunes, 29 de octubre de 2012

"Tierra, Sangre y Muertos"

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Así describió el obispo de Oporto a la gente del norte y, en general, a la gente portuguesa, en una conferencia a los misioneros. Un conocimiento tan profundo de la idiosincrasia del pueblo portugués no parece haber sido bien traducido por los propios obispos cuando prefirieron mantener la Asunción de Nuestra Señora como fiesta nacional en detrimento del Día de Todos los Santos.

Decir esto no me hace sospechar que soy uno de esos clérigos que piensan que la expresión de amor y gratitud a nuestra Madre Celeste nos hace menos cristocéntricos. Rezo el rosario todos los días y siempre al final de la misa invito a la gente, a través de un Ave María, a dar gracias a Aquel por quien el pan bajó del cielo y el Verbo encarnado de Dios, Cristo, llegó a nosotros.

He vivido y visitado muchos países del mundo católico y en ningún pueblo he visto un culto a los muertos como el de los portugueses, tanto en Portugal como fuera de Portugal, en comunidades dispersas por todo el mundo. Nuestro pueblo es tan generoso que, después de celebrar una Misa por sus seres queridos, siempre añade otra Misa por las almas más abandonadas del Purgatorio, aquellas que no tienen a nadie vivo que las recuerde. Al abolir esta fiesta, ¿no se está pegando un tiro en el pie la Iglesia?

Los fieles difuntos y Todos los Santos que la fiesta unió, por razones de conveniencia del pueblo, son la expresión de la Comunión de los Santos expresada en el Credo de los Apóstoles. En mi tierra, Loriga, y en muchas tierras de nuestro país, la gente expresa esta misma comunión de los santos en la peregrinación comunitaria al cementerio. Ir en procesión a cementerio por los santos es casi lo mismo que ir en devoción a un santuario para Navidad y Pascua.

La fiesta de Todos los Santos era nuestra fiesta... el único en el calendario litúrgico que hizo justicia y celebró el esfuerzo, no beatificado ni canonizado, de tantos cristianos que, en su vida cotidiana, buscan conformarse más a Cristo respondiendo a la llamada "Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto". Mateo, 5,48

En el mundo civil, en asuntos de interés general, los gobiernos consultan al pueblo en referéndums; "Voz del pueblo, voz de Dios". Este año celebramos el 50º aniversario del Concilio Vaticano II: un concilio que hizo a la Iglesia menos piramidal y más circular; menos jerárquico y más de comunión; menos eclesiásticos y más populares. ¿No se podría haber consultado al pueblo de alguna manera? Después de todo, la fiesta de Todos los Santos de Dios era nuestro equivalente a la tumba del soldado desconocido que todos los países tienen y mantienen con orgullo.

P. Jorge Amaro, IMC ( trad. Liliana Monroy)


jueves, 25 de octubre de 2012

La Riqueza que engendra pobreza

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Si la población mundial, hoy de 8 mil millones de personas, consumiera y contaminara tanto como los europeos, americanos y el resto de los países ricos consumen y contaminan, este planeta nuestro solo podría sostener nuestra vida durante 3 meses o de lo contrario necesitaríamos los recursos de 10 planetas como el nuestro.

El nivel de pobreza en el que vive el 80% de la población no es justo ni saludable. Todavía hay mucha mortalidad infantil, la gente sigue muriendo de malaria, tuberculosis, lepra, fiebre tifoidea y otras enfermedades infecciosas; enfermedades para las que existe una cura desde hace mucho tiempo.

Por otro lado, el nivel de vida del 20% de la humanidad no es ni justo ni saludable; es nuestro nivel de vida el que nos hace morir de cáncer, Alzheimer, Parkinson, diabetes, enfermedades cardiovasculares y muchas otras.

Unos mueren de pobreza y otros mueren de abundancia. ¿No está el mundo globalizado? ¿Y no es la globalización algo así como el principio de los vasos comunicantes?; O sea, si dos cubos de agua, uno medio lleno, el otro medio vacío, se comunican el agua se queda al mesmo nivel tanto en un cubo como en el otro.

Según este principio, la globalización debería llevar a la igualdad entre las gentes, ¿porque no es así? Porque el primer mundo aplicó una válvula al canal de intercomunicación para que el movimiento se pueda hacer en una sola dirección... Los ricos cada vez más ricos los pobres cada vez más pobres

Si bajáramos nuestro nivel de vida y subiera el de los pobres, todos viviríamos mejor, con más justicia y salud; ni ellos morirían de las enfermedades de la pobreza, ni nosotros moriríamos de las enfermedades de la riqueza. Por el contrario, como no queremos bajar de nuestro nivel de vida, entonces tenemos que encontrar mecanismos para que siempre sean pobres. “Muera Marta muera harta”.

P. Jorge Amaro, IMC (Trad.. LIliana Monroy)


viernes, 19 de octubre de 2012

El Año de la Fe

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¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta cubierto de rocío
pasas las noches del invierno oscuras?

¡Oh cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abría! ¡Qué extraño desvarío
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el ángel me decía:
«Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía!»

¡Y cuántas, hermosura soberana,
«Mañana le abriremos», respondía,
para lo mismo responder mañana!
Lope de Vega


Siempre se nos dice que la fe es un don de Dios, y en cierto modo lo es, porque como dice San Pablo, es el Espíritu Santo quien clama dentro de nosotros Abba Padre (Gálatas 4:6); o como dice Jesús en Juan 15:16, «No me elegisteis vosotros a mí, sino que fui yo quien os elegí a vosotros». Sin embargo, si la fe es fundamentalmente un don de Dios, ¿no sería Dios injusto porque no ha concedido este don a los que se llaman ateos o agnósticos?

Dios sólo ama a los que le aman, me gusta repetir retóricamente en mis sermones. Por supuesto que es falso, pero solo lo es en teoría, en la práctica es como si fuera verdad. Lo que nos calienta no es el sol directamente, sino la retroalimentación o respuesta de la tierra. De hecho, cuanto más alto y más lejos de la tierra estemos, más fríos estaremos (todos hemos visto en los paneles informativos que la temperatura exterior de un avión a 10.000 metros es de 50 grados centígrados bajo cero).

La salvación es gratuita, pero no es automática; Dios alimenta a los pájaros del cielo, pero no les pone la comida en el nido; tienen que buscarla. Lo que nos salva no es tanto la fe como don de Dios, sino la fe como elección y como respuesta al don de Dios. Dios ama a todos por igual; amó a Hitler y a Francisco de Asís de la misma manera. La diferencia entre ellos radica en su respuesta al don de Dios: negativa en el primero, positiva en el segundo.

Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo. Apocalipsis. 3, 20

La puerta solo se abre desde dentro; Jesús no tiene forma de abrirla desde fuera. Es en la aceptación de la gracia de Dios que nos salvamos, es en el rechazar a Dios que nos condenamos. La fe puede ser un don de Dios, pero es también una opción humana. Ante nuestra libertad Dios omnipotente es impotente porque nos creó libres.

P. Jorge Amaro, IMC (Trad. LIliana Monroy)


jueves, 11 de octubre de 2012

¿Animación Misionera o Misión?

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En la época en que Europa era mayoritariamente cristiana, tenía sentido que los Institutos Misioneros “Ad Gentes” instruyeran al pueblo de Dios de que la Iglesia no existe para sí misma, sino para la Misión, y que la finalidad de la Misión es construir el Reino de Dios. Como resultado de esta Animación Misionera del pueblo de Dios, Europa llevó el Evangelio a los cuatro rincones del mundo.

Aunque sigue manteniendo una visión cristiana del mundo, Europa ya no es cristiana. Para ser misionero hay que ser creyente; no se puede hacer Animación Misionera entre no creyentes; lo que se hace entre no creyentes es Misión.

Nadie da lo que no tiene; no podemos exhortar a los que no creen, a los que dudan o a los que tienen una fe débil a compartir su fe, a ser misioneros. Por eso la mejor manera de hacer Promoción Misionera aquí y ahora es hacer Misión, y el mejor testimonio misionero es ser aquí y ahora lo que antes hicimos en las tierras donde el Evangelio aún no era conocido.

El número de fieles ha disminuido y el número de sacerdotes aún más, pero no así el número de lugares de culto. Los pocos párrocos tienen ahora varias parroquias y se ven absorbidos por el cuidado pastoral de un rebaño pequeño y disperso. Ante este problema, muchos miembros de los institutos misioneros “Ad Gentes” han cambiado las redes por el cayado.

¿Acaso pastoreando a las pocas ovejas que quedan llenamos el vacío de las muchas que han abandonado el rebaño? Los que somos pescadores debemos adaptar nuestros anzuelos, redes y técnicas de pesca a la nueva situación, no cambiar de profesión; no podemos dejar de ser lo que somos por vocación. Pero si tuviéramos que ser pastores, al menos deberíamos ser Buenos Pastores, y el buen pastor se parece al pescador porque es el que deja las 99 para ir en busca de la oveja perdida.

Pe. Jorge Amaro, IMC (Trad. LIliana Monroy)


martes, 2 de octubre de 2012

La Cabecera de Misión Itinerante

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El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la buena nueva a los pobres; me ha enviado a proclamar la libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos, Lucas 4, 18

La Paloma – Representa, por supuesto, al Espíritu Santo. La misión es trinitaria porque comenzó con Dios Padre cuando envió a su Hijo y continua en el "aquí y ahora" de la humanidad por el Espíritu Santo que es el que anima, inspira, da fuerza y valor al Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia. El Autor y Dueño de esta empresa, la Misión, es siempre Dios.

Los heraldos - Sin dos túnicas, pan, dinero y una alforja como Jesús requiere en Mateo (10:10) y Lucas (9:3) pero, a diferencia de ellos, con un bastón y sandalias como Jesús requiere en Marcos (6:8-9) para facilitar el camino y poder ir más rápido.

La ciudad – Es donde vive la mayor parte de la población mundial hoy en día; centro de poder y gobierno, incluso de aquellos que no viven allí. Para difundir mejor la Buena Nueva, Pedro y Pablo establecieron campamentos en Roma; Los apóstoles de hoy también deben llevar la sal y la luz del Evangelio a los centros de poder y decisión en el mundo de hoy.

El Cirio Pascual - Es la "i" de Misión y la "i" de itinerante. Representa la noticia de que los heraldos son portadores de la fe en Cristo que murió y resucitó, Alfa y Omega, el principio y el fin del Universo, el camino, la verdad y la vida. La respuesta más razonable y convincente a las preguntas que se hace toda persona que viene a este mundo: ¿De dónde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿cuál es el sentido de la vida? Los que dicen que vienen de la nada y van a la nada, ¿qué respuesta pueden dar a la tercera pregunta?

"Id primero a las ovejas perdidas de la casa de Israel" (Mt 10,6) – Europa era toda cristiana cuando difundió el Evangelio en los demás continentes; hoy no sólo no lo es, sino que incluso niega sus raíces cristianas. Reevangelizar la cultura occidental, que sigue ejerciendo poder e influencia sobre el mundo, es ciertamente una forma de Misión “Ad Gentes”.

P. Jorge Amaro IMC (Trad. Liliana Monroy)


miércoles, 16 de mayo de 2012

Reiki y Cristianismo

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“El que no está contra nosotros, está a favor de nosotros
Marcos 9,40.

Si yo echo fuera demonios por Beelzebub, ¿por quién los echan fuera vuestros discípulos? Por tanto, ellos mismos serán vuestros jueces Mateo 12,27.

Reiki es la unión de dos palabras japonesas: Rei, que significa universal, total o esencia; Ki, que significa energía vital. Creado por un budista japonés, Mikao Usui, el Reiki es una terapia natural y no invasiva que tiene como objetivo restaurar la salud y el bienestar espiritual y psicofísico de una persona. Al imponer las manos, el terapeuta ayuda al paciente a acceder a la energía vital, universal y divina, lo que alivia el estrés y acelera el proceso de curación natural del cuerpo y la mente. El terapeuta es sólo un catalizador o facilitador; ser el paciente que se cura a sí mismo, conectándose con la energía vital divina y sanadora.

En todas las curaciones milagrosas de Cristo, la fe del peticionario era una condición sine qua non, es decir, indispensable, esencial. También en Reiki es el paciente, a través del terapeuta, quien conecta con la energía vital y sanadora de Dios. Esta fe es un catalizador de la energía salvífica que emana de Dios, como vemos en el episodio de la curación de la mujer que sufre hemorragias: “tocó el borde del manto de Jesús, sin que Él se diera por vencido, y fue curada” (Lucas 8,43-48).

El pensamiento contemporáneo ya no explica la realidad sobre la base de la física mecanicista de Newton, sino sobre la base de la teoría de la relatividad y la física cuántica. Sin embargo, la mayoría de los pensadores cristianos, teólogos, todavía tienen sus mentes moldeadas por la física newtoniana, que es básicamente una de las razones por las que rechazan el Reiki como una técnica de curación física y psicológica.

Dado que la fe, como dice el Concilio Vaticano I, es un "obsequio razonable", en el marco de la física mecanicista de Newton, donde la realidad está regida por leyes fijas inalterables, hace difícil explicar los milagros y las curaciones de Jesús, la resurrección de Cristo y, posteriormente, la nuestra.

Estos mismos misterios tienen una explicación más razonable si los explicamos sobre la base de la teoría de la relatividad, la física cuántica y el principio de Heisenberg, para el que ya no hablamos de leyes de la naturaleza sino de probabilidades estadísticas, que conllevan un alto grado de incertidumbre e imprevisibilidad. Para Einstein, la energía y la materia son transmutables y equivalentes; La energía es una forma de materia, y la materia es una forma de energía.

La mentalidad maniquea, que entiende que en la creación hay cosas buenas y cosas malas y que defiende a Dios como el señor de los buenos y al diablo como el señor de los malos, olvida que Dios creó todo de la nada y que todo lo que Dios creó es bueno. Todo en la naturaleza es una manifestación de su bondad, y no hay fuerzas sobrenaturales que no sean manifestaciones del poder de Dios. Cristo tiene ovejas de otro redil (Juan 10,16) y basta con que no estén abiertamente en contra de nosotros para estar a nuestro favor. (Marcos 9,40)

También hay quienes relacionan el Reiki con la Nueva Era y por lo tanto deben ser condenados. La Nueva Era es un sincretismo de religiones y por esta razón no debe ser considerada totalmente negativa. Al rechazar la idea de que Dios no es un ser personal sino más bien una energía, todo lo demás puede adaptarse al cristianismo. ¿Acaso los cristianos no hemos construido iglesias donde antes había templos paganos?; ¿Y no hemos sustituido la adoración de María, la madre del Señor, por la adoración de las diosas?; ¿A quién no le gustan las canciones de Enya y la magia de los libros de Paulo Coelho?; Y, sin embargo, son de la Nueva Era. "No tiremos al niño con el agua de la bañera".

El Reiki, al igual que el Yoga, el Zen, la meditación trascendental y otras terapias orientales, no es una religión ni siquiera una filosofía, sino técnicas para la curación y el crecimiento espiritual. El Reiki no proclama que Dios es una energía cósmica, sino que esta energía cósmica es divina.

Tampoco deifica a su fundador Mikao Usui, aunque se inspiró en Jesús y sus curaciones milagrosas mediante la imposición de manos. Se sigue su técnica, pero su nombre no se invoca durante la terapia. No hay ninguna regulación en Reiki que prohíba a los terapeutas cristianos invocar el nombre de Jesús o del Espíritu Santo para obtener la gracia de la curación.

Tomé un curso residencial de dos años en consejería psico-espiritual en un instituto católico en Inglaterra, fundado por el Cardenal Hume de Londres. Durante este tiempo, me entrené en varias técnicas de sanación, incluido el Reiki. Mis maestros, sacerdotes como yo y algunas monjas, no vemos ninguna contradicción entre la fe cristiana y la práctica del Reiki, al contrario, pensamos que incluso pueden complementarse.

P. Jorge Amaro, IMC (Trad. Liliana Monroy)


domingo, 1 de enero de 2012

En Busca de la Oveja Perdida

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¿Quién hay entre vosotros que, teniendo cien ovejas y habiendo perdido una de ellas, no deje las noventa y nueve en el desierto y vaya en busca de la que se perdió, hasta que la encuentre? Lucas 15:4

Los primeros en visitar al niño Jesús fueron los pastores; sin embargo, para los continuadores de su obra, Jesús eligió a pescadores para que, sin perder sus técnicas, solo cambiando de oficio pudieran convertirse en pescadores de hombres.

Estos pescadores en 300 años han convertido a la mitad de la población mundial. Ahora sí, se necesitaban pastores para guiar y gobernar este rebaño, que se pensaba que siempre aumentaría, en la creencia de que las ovejas se reproducirían para dentro del rebaño. El hecho es que las ovejas se han estado reproduciendo durante mucho tiempo para fuera del rebaño y se han perdido. Es decir, muchos de los hijos de los católicos dejan de practicar su fe, dejan de ser católicos.

El Buen Pastor era el que dejaba las 99 ovejas e iba en busca de la oveja perdida. Irónicamente, cuando pensamos que la mayor parte de los que se dicen católicos no practican su fe, en los tiempos que corren parece ser que la situación se ha invertido; perdidas están las 99 y el pastor se pasa el tiempo a engordar la única oveja que le queda.

Buscar la oveja, u ovejas perdidas supongo que es lo que significa la nueva evangelización que, a mi juicio, no ha sido todavía más que un discurso de buenas intenciones a nivel de sínodos, congresos y conferencias, ya que poco se ve a nivel de ideas operativas y logros concretos.

En los años posteriores al Concilio, el problema de la disidencia aún no era tan candente, y para hacerle frente nacieron las misiones populares, los cursillos de la cristiandad, el movimiento por un mundo mejor, etc. Ahora que, el abandono de la fe y de la práctica religiosa es mucho más grave y generalizado, ¿Cómo lo afrontamos? ¿Qué hacemos?

Este blog pretende ser un espacio de reflexión y de intercambio de experiencias en torno al tema de la fe de la nueva evangelización o evangelización nueva, como prefería el cardenal Martini. En definitiva, ¿Qué podemos hacer para recuperar la oveja u ovejas perdidas?

P. Jorge Amaro, IMC (Traducido por Liliana Monroy)