domingo, 1 de febrero de 2015

La Persona del Año

No hay comentarios:


En dónde están los profetas
que en otros tiempos nos dieron
las esperanzas y fuerzas para andar.?

En las ciudades, en los campos,
Entre nosotros están.


Sencilla cosa es la muerte
difícil cosa la vida
cuando no tiene sentido ya luchar.

Nos enseñaron las normas
para poder soportarnos
y nunca nos enseñaron a amar.  
- Ricardo Cantalapiedra

La Vida Religiosa como Profecía
La tradición de elegir a la persona del año comenzó con la revista Time en 1927. Se declara como persona del año a alguien admirable, que ha hecho algo por la humanidad, que se ha destacado por su carisma y ha respondido de manera adecuada a los desafíos de su tiempo. Alguien que, en cierto sentido, ha sido un profeta.

Por ejemplo, Barack Obama fue la persona del año en 2008 y 2012 por ser el primer presidente negro de los Estados Unidos, lo cual fue un hito en un país donde la esclavitud solo se abolió en el siglo XIX y donde el racismo persistió hasta bien entrado el siglo XX, después de Martin Luther King. En 2012, el Papa Francisco fue nombrado persona del año, pues en pocos meses conquistó la simpatía de millones de personas con su sencillez y sus gestos simbólicos.

En la tradición del Antiguo Testamento, el profeta es el hombre adecuado para el momento adecuado; es quien sabe interpretar el presente de la vida del pueblo a la luz de la voluntad de Dios, de quien se siente mensajero, y a veces, intermediario entre Dios y los hombres. Siempre es un líder natural y una persona carismática; tanto criticaba comportamientos que no eran adecuados a los ojos de Dios como también consolaba e infundía esperanza en las horas amargas, como el exilio en Babilonia.

“Yo no era profeta, ni hijo de profeta. Era pastor y cultivaba frutos de sicómoro” (Amós 7:14). A diferencia de los sacerdotes de Jerusalén y de los doctores de la ley, los profetas no provenían del "establishment" y no tenían linaje. Era el Espíritu quien, aquí y allá, en los momentos en que era necesario, suscitaba un guía para su pueblo.

"Ahora no hay ni príncipe, ni profeta, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblación, ni incienso, ni un lugar donde ofrecerte las primicias y encontrar misericordia" (Daniel 3:28). Como se desprende de este texto, el profeta era una figura importante para el pueblo; sin él, el pueblo se sentía desorientado, confundido, abandonado, solo, e inseguro.

Según la distinción canónica, hoy tenemos dos tipos de clero: el regular (los religiosos) y el clero secular. El clero diocesano está más inmerso en el mundo; son los pastores del rebaño del Señor. En este sentido, su papel es muy semejante al de los doctores de la ley y los sacerdotes de Jerusalén.

Por el contrario, el religioso está un poco apartado del mundo para poder entenderlo y ayudarlo mejor; solo fuera del bosque se puede ver el bosque. En la tradición del Antiguo Testamento, su papel es similar al de los profetas. El religioso está llamado a ser la persona del año, un Nobel, una súper estrella para un tiempo y un lugar.

Un profeta que sabe leer los signos de los tiempos y dice la palabra justa en el momento adecuado; conocedor de los problemas de su tiempo y lugar, señala con su palabra, acciones y talante, las soluciones.

La vida religiosa en general está asociada a la Misión Profética de la Iglesia. En la Edad Media, mientras los estados se guerreaban entre sí, fue en los monasterios donde se preservó la cultura; en ellos nacieron las escuelas, las universidades y los hospitales. Incluso el registro civil nació con los asientos de los bautizados por la Iglesia; registro que el Estado, con la República en 1910, arrebató a las parroquias.

Actos Simbólicos de los Profetas de Israel
El comportamiento de los profetas del Antiguo Testamento era tan extraño que, según los estándares seculares actuales de cordura, habrían terminado institucionalizados o, al menos, tomando parte en alguna forma de terapia intensiva.

Estos profetas no solo hablaban la palabra, sino que la encarnaban en sus vidas, en su talante, en su comportamiento y en sus actos; todo en ellos formaba parte del mensaje: su elección de vestimenta e incluso sus cuerpos y lenguaje corporal. De esta manera, testimoniaban en carne propia lo transformadora y desconcertante que puede ser la Palabra de Dios. Las palabras se las lleva el viento, pero los actos simbólicos y dramáticos de los profetas hablaban mucho más alto y eran más difíciles de olvidar.

  • Isaías se despojó de toda su ropa y deambulaba desnudo (Isaías 20).
  • Jeremías escondió su ropa interior en una roca y, después de mucho tiempo, fue a buscarla (Jeremías 13).
  • Oseas se casó deliberadamente con una prostituta y llamó a su hija “Loruhama”, que significa “no amada” (Oseas 1).

Con la venida de Cristo, podemos mirar atrás y ver a estos profetas como precursores, no solo a través de las profecías que anunciaban su llegada, sino también a través de sus acciones proféticas. Cristo es, después de todo, la palabra hecha carne de la manera más rica y completa posible. Y, al igual que los profetas, el comportamiento de Cristo fue totalmente extraño, desconcertante y confuso según los estándares sociales y convencionales de la época.

Después de todo, era alguien que aseguraba que reconstruiría el templo en tres días, comía con prostitutas y recaudadores de impuestos, expulsaba demonios hacia una piara de cerdos, curó a un hombre ciego frotando barro que hizo con su saliva en sus ojos y caminó sobre las aguas.

Sin duda, el acto más impactante y dramático fue lavar los pies de sus discípulos. Quiso realizar el acto más servil para que nunca olvidaran lo que ya había dicho con palabras: “El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos” (Marcos 10:45).

El Religioso como Acto Simbólico
El consagrado vive ya aquí y ahora la vida a la que todos estamos llamados a vivir en el Cielo; al encarnar los valores del Evangelio, es como una estrella polar que indica el verdadero camino hacia Dios, un dedo apuntando al Cielo. Al relativizar ciertas realidades de este mundo que el hombre tiende a absolutizar, el religioso es también un faro que expone los peligros para la navegación, los peligros de perder la vida durante nuestra peregrinación hacia la patria celestial.

De esta manera, los tres consejos evangélicos pueden ser vistos como gestos o actos simbólicos que hablan por sí mismos, a la manera de los actos dramáticos y simbólicos de los profetas del Antiguo Testamento:

El voto de Pobreza: Relativiza la posesión, pues, más allá de mantener las funciones vitales, las riquezas materiales son un impedimento para el crecimiento espiritual. Como dice el Evangelio, "donde está tu tesoro, allí estará tu corazón"; quien entrega su corazón a las riquezas vende su alma al diablo; ya no posee, sino que es poseído por aquello que cree poseer.

El voto de Castidad: Relativiza el sexo, pues, contrariamente a lo que la sociedad nos quiere imponer, el sexo no es una necesidad individual, sino de la especie; ni siquiera es intrínseco al amor, es solo una de las muchas expresiones del amor. Si el amor en su expresión natural crea la familia y los lazos familiares, el amor en su expresión sublimada crea la fraternidad universal y la solidaridad.

El voto de Obediencia: Relativiza el poder y la libertad. Para el Evangelio, el poder es servicio, es decir, obedecer a las necesidades de los demás. Soy libre hasta encontrar mi opción fundamental; una vez encontrada, la vida se resume en ser fiel o en obedecer a los compromisos asumidos. “Si guardas la regla, la regla te guardará a ti” y te dará un sentido de identidad, propósito y seguridad.

Conclusión - La vida religiosa, como la de los profetas antiguos, es un acto simbólico y profético que guía a la humanidad hacia Dios, al relativizar el poder, la riqueza y el placer en favor de una vida de servicio, fraternidad y esperanza.

P. Jorge Amaro, IMC (edit. Begoña Peña)


jueves, 15 de enero de 2015

"Je ne suis pas Charlie" (Yo no soy Charlie)

No hay comentarios:


Porque entiendo que la libertad de expresión, como todas las libertades, tiene límites, y ridiculizar las creencias de los demás es una forma de acoso; porque, a diferencia del abogado de Charlie Hebdo, no reconozco el “derecho a la blasfemia” o al insulto, mantengo que la abominable masacre de los 12 periodistas de dicho periódico fue más un atentado contra el Estado de Derecho que contra la libertad de expresión propiamente dicha.

Lo políticamente incorrecto
No siempre es un defecto estar en contra, ni una virtud estar a favor. Ser un "seguidor de la mayoría" puede ser sinónimo de solidaridad, pero también de conformismo que anula el pensamiento individual, convirtiendo a las personas en una masa, y generalmente en una masa bruta que, a lo largo de la historia, ha linchado a muchos inocentes, uno de ellos, Jesús de Nazaret. Para existir como personas autónomas, libres e independientes, debemos mantener nuestro espíritu crítico en estado de alerta y no unirnos acríticamente al coro de quienes gritan más fuerte.

Mi condena a la horrenda masacre de los doce periodistas no significa que esté de acuerdo con todas las caricaturas que produjeron; del mismo modo que el hecho de que, a mi entender, hayan abusado en algunas ocasiones de la libertad de expresión, no significa que justifique el crimen aterrador perpetrado por los dos extremistas salvajes. No me uno al coro de quienes dicen “Je suis Charlie” (Yo soy Charlie), aun corriendo el riesgo de ser políticamente incorrecto, es decir, de ser una oveja negra, porque creo que puedo y tengo el derecho de condenar el acto sin tener que identificarme “totalmente” con Charlie.

Cuando digo “Je ne suis pas Charlie” (No soy Charlie), quiero decir que, aunque me identifico con las víctimas en calidad de seres humanos a quienes, sin ninguna justificación, se les arrebató la vida, no me identifico con la blasfemia, el insulto y la ridiculización presentes en algunas de sus caricaturas.

La libertad absoluta no existe
No existen libertades ilimitadas; mi libertad solo sería más o menos ilimitada si existiera solo en el mundo. Como coexisto con otros, mis derechos están limitados por los derechos de los demás. De hecho, mis derechos coinciden con los deberes de los demás y viceversa; por eso, mi libertad termina donde comienza la libertad ajena.

Condeno con la máxima vehemencia todo atentado contra la vida humana; desde el aborto legal, la eutanasia, la pena de muerte legal, hasta todos los tipos de violencia física, sexual, verbal y psicológica. Rara vez la violencia es solución a algún problema y siempre crea más problemas, porque la violencia siempre genera más violencia. Es lo que se llama espiral de violencia, porque al mismo tiempo que crece en intensidad, se extiende al involucrar en un mismo conflicto a cada vez más personas.

Todos sabemos que quienes fueron abusados física, sexual, verbal o psicológicamente cuando eran niños, se transforman, ya adultos, en abusadores. También es sabido que cuando dos o más personas entran en conflicto, las agresiones físicas casi siempre siguen a la violencia verbal, a los insultos e injurias.

La vida humana es un don de Dios; solo Dios tiene poder sobre la vida y la muerte. Todo aquel que quita la vida a su semejante está robando una prerrogativa que solo pertenece a Dios; al ponerse en el lugar de Dios, está actuando como un ateo. Por eso, es imposible matar en nombre de Dios, quien es vida y amor.

El portavoz del Consejo Judicial Musulmán emitió un comunicado en el que afirma que “la libertad de expresión debe ser respetada, pero tiene límites cuando se acerca a lo que podría ser percibido como discurso de odio. Si alguien critica tu lugar de trabajo, tu coche, tus zapatos, no hay problema; pero cuando alguien insulta, humilla o degrada a una personalidad ligada al corazón de la religión musulmana, excede los límites de la libertad de expresión”.

Voy a citar algunos ejemplos de las caricaturas de Charlie Hebdo que, a mi entender, abusan del derecho a la libertad de expresión: una de ellas dibuja al profeta Mahoma con un turbante en forma de bomba, con la mecha encendida, a punto de explotar. El mensaje subliminal es que, en su esencia, el Islam es violento, extremista y terrorista, lo cual es falso.

Otra muestra al Papa levantando la hostia en el momento de la consagración, pero en lugar de una hostia, es un preservativo. Clasifico esta caricatura como una blasfemia contra la eucaristía, que es el acto central de la vida de la Iglesia, por lo que no veo cómo algún cristiano podría mirarla sin sentirse ofendido.

Entre las caricaturas con las que estoy de acuerdo, destaco aquella que apareció en la portada del último número de Charlie Hebdo tras los homicidios. Con un fondo verde, el color más usado en las banderas de muchos países musulmanes, vemos al profeta Mahoma llorando, sosteniendo con las manos el popular cartel que dice “Je suis Charlie” y, encima, en letras bien visibles, “Tout est Pardonnè” (Todo está perdonado).

Como el perdón incondicional hacia quienes nos hacen daño y el amor a los enemigos son características del cristianismo, esta portada es la mejor respuesta que el mundo occidental cristiano, en su matriz, pueda dar a la barbarie del extremismo musulmán. Me identifico plenamente con esta caricatura.

Atentado contra el Estado de Derecho más que contra la libertad de expresión
Defiendo que la interpretación de los hechos como un atentado contra la libertad de expresión, aunque es la oficial y políticamente correcta, es a mi juicio parcial. Con su acto atroz e injustificable, los asesinos de los periodistas, más que atacar la libertad de expresión, atentaron contra el Estado de Derecho. En un Estado de Derecho, nadie hace justicia por su cuenta, nadie se venga; nadie es juez en su propia causa ni ejecuta penas, en este caso, la pena máxima, la pena de muerte.

Los agraviados, el mundo musulmán, podían haberse defendido en los tribunales. En su lugar, los países musulmanes, en vez de usar su dinero para financiar a fanáticos terroristas que matan a personas inocentes como los 12 periodistas, deberían haberlo usado para contratar a los mejores abogados que llevaran a Charlie Hebdo ante los tribunales por blasfemia, insulto y falta de respeto a la creencia de millones de personas. 

Conclusión – Condeno vehementemente la masacre de Charlie Hebdo, la libertad de expresión tiene límites, por lo cual, la blasfemia y el insulto no deberían ser justificados bajo su amparo..

P. Jorge Amaro IMC  (Edit. Begoña Peña)


jueves, 1 de enero de 2015

Vida Consagrada

No hay comentarios:


Purify my heart, let me be as gold and precious silver.
Purify my heart, let me be as gold, pure gold.

Refiner's fire, my heart's one desire is to be holy, set apart for you, Lord.
I choose to be holy, set apart for you, my master, ready to do your will.

Purify my heart, cleanse me from within and make me holy.
Purify my heart, cleanse me from my sin, deep within. 

https://www.youtube.com/watch?v=0IvXA0yRDwY

Al reflexionar sobre la vida consagrada, tema que la Iglesia ha elegido para este año, me vino a la mente este cántico que tantas veces se cantó en los años en que viví en Canadá, por el grupo de jóvenes que allí seguía. La letra del cántico es todo un tratado sobre la vida consagrada; sobre lo que es ser consagrado y el proceso que debe seguir todo aquel que entra en la vida religiosa.

Apartado para ti, Señor - Los judíos apartaban para el Señor las primicias de las cosechas y de los rebaños. Todo lo que abría el vientre era del Señor como agradecimiento; los propios hijos primogénitos eran del Señor y por eso tenían que ser presentados en el Templo para ser rescatados mediante un sacrificio que para los ricos era un buey, para los menos ricos un cordero o cabrito, y para los pobres, como fue el caso de Jesús, un par de palomas o tórtolas.

"Consagrar" un objeto significa retirarlo del uso ordinario para colocarlo aparte o reservarlo para un uso determinado y exclusivo. Cuando un cáliz u otro objeto es consagrado, es reservado o guardado para un uso sagrado, en este caso, la celebración de la Eucaristía.

Es en este sentido que se debe interpretar la "fuga mundi" de los religiosos de la Edad Media. No se trataba de huir del mundo para no ser contaminados por él, sino de sentirse llamados a una misión que implicaba apartarse de la vida ordinaria y vivir de una forma diferente.

Dentro del bosque no vemos el bosque, solo vemos árboles; para ver el bosque, tenemos que salir de él. El consagrado se aleja del mundo para conocerlo mejor; de hecho, se aparta del mundo para dedicarse al mundo. Se retira de su pequeño mundo para entregarse al servicio de toda la humanidad de una forma peculiar. Aparta su pequeña vida particular para entrar al servicio de la Vida en un sentido universal.

Purifica mi corazón, que sea como oro, oro puro - Cuando, con 10 años, ingresé a los Misioneros de la Consolata, mi motivación principal era la aventura; quería conocer el mundo, especialmente África. Por esta razón, rechacé vehementemente ingresar al seminario de la diócesis. Ya en el seminario, cada uno de mis compañeros tenía también su motivación; recuerdo que uno de ellos se sintió atraído porque en el seminario se jugaba al fútbol todos los días.

Con el paso del tiempo y la formación que recibíamos, esas motivaciones infantiles se fueron modificando y purificando. Esto es lo que tenía en mente nuestro fundador, el Beato José Allamano, cuando aconsejaba a los primeros misioneros a "hacer el bien, bien". Jesús denunció a los hipócritas y fariseos, no porque no cumplieran la ley, ayunando, orando y practicando la caridad, sino porque hacían todo esto hipócritamente, para ser vistos por los hombres. Hacían lo correcto por motivos incorrectos.

La hipocresía es el peligro constante del religioso, por lo que necesita una purificación continua de sus motivaciones. El corazón es lo que mueve todo en nuestro organismo; es el centro de las mociones, emociones o motivaciones, y por eso necesitamos un corazón puro, purificado de falsas motivaciones. Purificado y limpio por dentro de todo pecado, como dice el cántico; pues el mal está dentro de nosotros, no fuera de nosotros.

Fuego de refinador, el anhelo de mi corazón es ser santo - Teniendo como objetivo ser puro como el oro, la purificación se realiza mediante el fuego; no es un fuego devorador y destructor, sino refinador. Es el fuego que quema todas las impurezas y refina el oro; cuanto más fuerte es el fuego, más puro queda el oro.

San Francisco de Asís se revolcaba desnudo en la nieve para vencer la insidia del pecado; otros santos se autoflagelaban. No necesitamos buscar penitencias artificiales; la vida nos presenta suficientes situaciones que nos penitencian naturalmente, basta con abrazar la cruz de cada día (Lucas 9, 23). A modo de ejemplo, cuando estaba en Etiopía, llegué a estar una vez 5 días, y otra vez 7 días sin comer; y considero eso más fácil que comer solo lo estrictamente necesario en el día a día.

La única aspiración del religioso es ser santo, como Dios es santo (Levítico 19, 2); este es el objetivo de la continua purificación de motivos e intenciones, una purificación llevada a cabo por el fuego del Espíritu Santo. Si somos dóciles al Espíritu Santo, como el barro lo es en las manos del alfarero, su fuego irá purificando nuestros pensamientos, nuestras intenciones, nuestras motivaciones y nuestras acciones de los solapados impulsos del instinto.

La santidad se encuentra cuando se busca el pecado. Cuando examinamos nuestra vida en busca de defectos, pecados e imperfecciones, es cuando estamos en el camino de la santidad. A este respecto, San Francisco de Asís, quien ya en vida era considerado santo por todos los que lo conocían, decía de sí mismo que era un gran pecador.

Listo para hacer tu voluntad - “Primero santos, luego misioneros”, decía nuestro fundador; ser santo se refiere a nuestra esencia, a lo que estamos llamados a ser, a nuestra vocación; ser misioneros se refiere a nuestra existencia, a lo que estamos llamados a hacer, a nuestra manera de estar en el mundo.

Solo después de purificada nuestra esencia, nuestro ser, es que nuestra existencia, nuestro estar y actuar en el mundo, es puro. Solo estamos verdaderamente listos para hacer la voluntad de Dios cuando somos santos; cuando todo nuestro ser se somete a nuestra voluntad y ésta a la voluntad de Dios.

Esto solo es posible cuando nos negamos a nosotros mismos (Lucas 9, 23) y podemos afirmar como San Pablo: “ya no soy yo quien vive, sino Cristo quien vive en mí” (Gálatas 2, 20). Solo cuando Cristo vive en nosotros somos auténticamente cristianos y capacitados para continuar aquí y ahora la obra que él inició en Israel hace 2000 años.

Conclusión
La vida consagrada es un proceso continuo de purificación interior y dedicación total, donde el único objetivo es vivir exclusivamente para el servicio de Dios y de la humanidad.


lunes, 15 de diciembre de 2014

Amor platónico, amor encarnado

No hay comentarios:


¡Ay flores, ay flores del verde pino,
si sabéis noticias de mi amigo,
¡ay Dios, dónde está?

¡Ay flores, ay flores del verde ramo,
si sabéis noticias de mi amado,
¡ay Dios, dónde está?

Cantiga de amigo de la autoría de El rey D. Dinis

Cuando Portugal aún estaba en el seno del reino de León, el idioma que se hablaba en todo el Noroeste de la Península Ibérica era el Galaico-Portugués. Un idioma nacido en el mundo artístico, por lo que los primeros escritos en esta lengua son las cantigas de amigo y de amor que cantaban los trovadores venidos de Francia en camino a Santiago de Compostela.

“Absense makes the heart grow fonder” “La distancia hace crecer el cariño” dice el proverbio inglés. Lo que en realidad caracterizaba estas cantigas de amor y de amigo era el hecho de que los amantes estaban distantes uno del otro. Escaseaban los encuentros, por lo que consumidos por la añoranza, los amantes vivían su amor platónicamente en la imaginación y la fantasía alimentadas por las pocas noticias y cartas. Cuando después de mucho tiempo, incluso años, los amantes se encontraban, la alegría era indescriptible.

Así fue también durante mucho tiempo el amor entre Dios y los hombres, los hombres y Dios. Un amor platónico que era alimentado por los mensajeros, los profetas que Dios iba enviando al mundo. Hasta que un día… Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito (Juan 3:16).

En Jesús de Nazaret, nacido en Belén, se encuentran finalmente la humanidad y Dios, Dios y la humanidad. Este encuentro está simbolizado en la parábola de los invitados a la boda (Mateo 22:1-14); la boda en la cual Dios casa a su hijo con la humanidad. Un matrimonio donde el destino de la humanidad queda unido al destino de Cristo y viceversa.

Religión y revelación
Muchas veces y de muchas maneras habló Dios a nuestros padres en tiempos antiguos por medio de los profetas. En estos días, que son los últimos, Dios nos ha hablado por medio del Hijo.
Hebreos 1:1-2


Esta frase de la carta a los Hebreos puede resumir todas las religiones aparte del cristianismo. Religión, del latín “religare”, significa relación con Dios y con el prójimo. Desde que la especie humana es consciente de sí misma, cree en la posible existencia de un ser superior, trascendente a todo y a todos porque es creador de todo y de todos. En todo tiempo y en todo lugar, el hombre ha procurado comunicarse con este ser superior, Dios, para obtener su beneplácito.

Las ondas de móvil, de televisión y de radio cruzan nuestro espacio y nosotros no las oímos ni las vemos, pero sabemos que es así porque cuando tenemos los instrumentos adecuados, las captamos. De manera análoga, Dios también buscó comunicarse con el hombre y el hombre con Dios; pero esta comunicación tampoco es accesible para todos, se necesita una sensibilidad especial para entrar en esta comunicación.

Siempre ha habido personas con una sensibilidad especial para comunicarse con Dios. En la tradición bíblica, los profetas eran los catalizadores de los designios de Dios para el pueblo y de las peticiones del pueblo a Dios. La comunicación, sin embargo, no se hacía sin dificultades; tal como en el campo de las telecomunicaciones, había muchas “interferencias”; la personalidad y carácter del profeta, defectos y prejuicios, filtraban el mensaje que no llegaba al destinatario tal como había salido del emisor. Por otro lado, y muchas veces, estos profetas entendían que el Cielo estaba cerrado y Dios envuelto en silencio.

Dios mío, clamo a ti durante el día y no me respondes; durante la noche y no tengo sosiego. (Salmo 22:3) El pueblo de Israel nunca se contentó con esta comunicación tan deficitaria y vivía en un continuo desasosiego.

Mi corazón murmura por ti, mis ojos te buscan; es tu rostro lo que yo busco, Señor. (Salmo 27:8) El verdadero amor nunca se acostumbra a la ausencia.

El cristianismo no es una religión, pues no consta del esfuerzo o intentos del hombre en llegar a Dios; al contrario, el cristianismo es una revelación porque es Dios quien busca al hombre y se revela a él. Como dice Jesús en el evangelio, no fuisteis vosotros quienes me elegisteis; fui Yo quien os eligió a vosotros y os destiné a ir y dar fruto, y fruto que permanezca; y así todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, Él os lo concederá. (Juan 15:16)

Navidad, el día del encuentro
Todo me ha sido entregado por mi Padre; y nadie conoce al Hijo sino el Padre, como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. Mateo 11:27

El hombre, por más que intentara, nunca llegaría por sí solo a Dios; por eso, al contrario de todas las religiones, en el entendimiento del cristianismo, al ser una Revelación, Dios no manda un mensaje, viene Él mismo.

En Navidad celebramos la gran verdad de que Dios no está envuelto en silencio, sino en pañales y depositado en un pesebre. Con el nacimiento de Jesús, Dios rompe el silencio, elimina la distancia y deshace la inaccesibilidad. Jesús es el Emanuel, Dios con nosotros, a nuestro lado; compañero de viaje en nuestra vida, como lo fue con los discípulos de Emaús.

En Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, se da finalmente el tan esperado encuentro de la humanidad con Dios y de Dios con la humanidad; una comunicación plena, sin interferencias ni intermediarios. El amor que fue platónico durante tanto tiempo, es ahora un amor real.

P. Jorge Amaro IMC



lunes, 1 de diciembre de 2014

La Inmaculada concepción de la Virgen Maria

No hay comentarios:

Origen del pecado y pecado original
Dios creó al hombre a su imagen y semejanza; con el pecado perdimos la semejanza de Dios, pero aún mantenemos su imagen. Ya no somos como Dios nos creó; el pecado de nuestros padres se extendió en el espacio y el tiempo, alterando profundamente la naturaleza humana.

El hombre construyó su propio infierno, tipificado en las ciudades de Sodoma y Gomorra. El diluvio para destruir todo y empezar de nuevo con la familia de Noé fue el primer plan para salvar a la especie humana. La descendencia de Noé pronto volvió al pecado de sus antepasados.

Los padres comieron uvas verdes y los dientes de los hijos se embotaron. (Jeremías 31:29) Sin conocer las leyes de la herencia de Mendel, los hebreos eran conscientes de que ciertos males se transmitían de padres a hijos. De hecho, el pecado de Adán y Eva los corrompió no solo a nivel existencial como personas, sino también a nivel genético, por lo que las consecuencias serían sufridas por toda la especie humana.

Usurpación del criterio del bien y del mal
La pseudo-emancipación del hombre, el querer ser como Dios, el haber usurpado a Dios la prerrogativa del bien y del mal, fue el origen del pecado o pecado original que se transmite de generación en generación, ya que modificó el ADN de la especie humana.

El mal se instaló dentro de la especie humana de tal forma que, como decía Jesús en Mateo 15:11: “No es lo que entra por la boca lo que contamina al hombre; lo que sale de la boca es lo que contamina al hombre”. Por lo tanto, no es la mala educación la que lleva al hombre a ser malo; la maldad ya está en el interior.

Mientras el criterio del bien y del mal estaba en el centro del jardín del Edén y pertenecía exclusivamente a Dios, la tierra era el Reino de Dios; había paz, unión, consenso, pues todos se sometían a un criterio único.

Cuando el Hombre, queriendo ser como Dios, se colocó en el centro, robando la prerrogativa del bien y del mal, se instaló la división, la guerra, la subjetividad, la arbitrariedad, el relativismo, la división, la discordia. Todos los individuos quieren el centro. No puede haber dos centros; si yo tengo el criterio del bien y del mal, tú no lo tienes o yo no te lo reconozco.

Nadie hace el mal pensando que está haciendo el mal; Hitler al matar a 5 millones de judíos pensaba que estaba prestando un servicio a la humanidad; los suicidas que se matan matando a personas inocentes dicen que se están sacrificando por un bien mayor; los extremistas musulmanes matan en nombre de Dios…

Somos manzanas con gusano
Los padres que se esfuerzan en la educación de sus hijos se sorprenden cuando estos empiezan a mentir, a robar y a hacer otras travesuras que ellos nunca enseñaron a sus hijos. El mal está dentro de nosotros y no necesita ser aprendido. Como diría el psicólogo Jung, el mal pertenece al inconsciente colectivo de la humanidad. Cada acto malvado que un individuo lleva a cabo se instala en ese coeficiente colectivo de tal forma que los individuos que nacen después nacen con la capacidad de volver a realizarlo sin necesidad de ningún aprendizaje.

Mucha gente al ver una manzana con un agujerito piensa que el agujerito fue hecho por el gusano al entrar en la manzana cuando lo contrario es verdad, fue hecho por el gusano al salir de la manzana. El gusano es un huevo que un insecto depositó en la manzana en el momento de su concepción, es decir, cuando aún era una flor. Todos nosotros somos manzanas con gusano, el mal está dentro de nosotros y solo necesita una determinada circunstancia para revelarse.

Por lo tanto, no es como dice el proverbio “La ocasión hace al ladrón”. Todos tarde o temprano se enfrentan a situaciones donde pueden robar; de entrada, todos somos capaces de robar. Robar o no robar dependerá del grado de educación en valores humanos que tengamos en el momento de la tentación. Solo ese grado de educación en valores humanos puede contrarrestar la tendencia innata en todos.

De Eva a Ave
Dos son las razones por las cuales Dios vino a nosotros en forma humana; la primera, para decirnos de forma definitiva cómo es Dios; la segunda, para decirnos cómo es el ser humano y cómo debe ser. Cristo es, de hecho, la medida del humano, el patrón de la humanidad, aquel con quien todos los individuos deben medirse, pues Él es la norma, es el modelo, el paradigma. Cristo es el hombre que Dios creó en Adán antes de que este desobedeciera; de hecho, Jesús muestra con sus palabras y obras que se mantiene toda su vida obediente a Dios.

Así como Cristo es el segundo Adán, María es la segunda Eva. Ave es, de hecho, Eva al revés. Cristo, el Hijo de Dios altísimo, no podía tener como madre a Eva después del pecado; por eso en el momento de su concepción, en el momento en que media célula de Joaquín se unió a la media célula de Ana, su esposa, Dios actuó evitando que los genes que desde el pecado de Adán y Eva habían pasado de generación en generación pasaran también a María.

María fue concebida sin pecado original por haber sido destinada a ser la madre del Hijo de Dios. No tiene sentido que Dios encarnara en la naturaleza humana que Adán y Eva modificaron con el pecado. Por eso, María, que iba a ser la madre del Señor, fue preservada de esta herencia negativa común a todos los mortales.

En Etiopía no existe la figura negativa de madrastra. Muchas veces una es la madre biológica y otra es la madre que cría y educa. Se le llama “Ingera enat”, es decir, madre del pan. Cuando estudiaba teología, tenía un compañero que a su tía biológica llamaba madre y a su madre biológica llamaba tía.

Mi compañero había sido rechazado por su madre biológica y acogido por la hermana de esta que lo crió; era tanto el amor que tenían uno por el otro que, estando ella ya con una enfermedad terminal de cáncer, no falleció hasta que vio a su hijo (biológicamente sobrino) ordenado sacerdote.

Eva es la madre biológica de todos los vivientes; María es nuestra madre de pan, de ese pan eucarístico que es su hijo, que nació en una ciudad llamada Belén, que literalmente significa casa de pan, y que ella depositó en un pesebre, recipiente donde se come, para que nosotros nos alimentáramos de él.

Eva es nuestra progenitora, pero nos abandonó a nuestra suerte; María es aquella que provee a nuestras necesidades cuando en Caná dice “No tienen vino” (Juan 2:2).

Eva es la que nos enseñó a hacer el mal; María es la que nos educa y nos enseña a hacer el bien al señalar a su hijo y decir “hagan lo que él les diga” (Juan 2:5).

P. Jorge Amaro IMC


sábado, 15 de noviembre de 2014

Autoestima

No hay comentarios:

Luego, Dios dijo: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, a nuestra semejanza, para que domine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los animales domésticos y sobre todos los reptiles que se arrastran por la tierraGénesis 1:26

Importancia de la autoestima

Todo me lleva a creer que la forma en que me veo es más importante que la forma en que me ven los demás. Anwar el-Sadat

El ser humano siempre es sujeto y nunca objeto. Sin embargo, en el autoconocimiento, una misma persona es, al mismo tiempo, sujeto y objeto; sujeto porque quiere conocer, objeto porque él mismo es el objeto y objetivo de ese conocimiento. Después de hacernos conscientes de nosotros mismos, de conocernos y saber quiénes somos, la tercera cuestión que se plantea es si nos aceptamos tal como somos o no.

La autoconciencia y el autoconocimiento son más actos de nuestra inteligencia que de nuestra voluntad. Poseerse y aceptarse es un acto de la voluntad. Conocerse es como mirarse en el espejo, la autoestima es gustar de lo que se ve y aceptarse como se es. Una cosa es lo que soy objetivamente, es decir, como los demás me ven, y otra cosa es la imagen que tengo de mí mismo, que es siempre subjetiva, es decir, como me veo y me valoro.

La forma positiva o negativa en que una persona se ve afecta necesariamente la forma en que actúa. La baja autoestima puede llevar a problemas comportamentales. Por ejemplo, cuando diez de los espías que habían sido enviados para explorar la tierra de Canaán se vieron a sí mismos como saltamontes en comparación con la alta estatura de los habitantes de Canaán, manifestaron su baja autoestima, a partir de la cual y por la cual concluyeron que eran incapaces de tomar posesión de la tierra (Números 13:31-33).

Génesis de la autoestima
La autoestima es el resultado de todas las experiencias y relaciones interpersonales que una persona ha tenido en su vida. Cada una de las personas que encontramos en el transcurso de nuestra vida, especialmente en los primeros años de nuestra existencia, ha tenido un efecto positivo o negativo sobre la forma en que nos vemos y evaluamos.

El niño no se conoce a sí mismo por lo que piensa que es, sino por lo que los demás le dicen que es. Si le dicen que es malo, él piensa que es malo; si le dicen que es bueno, él piensa que es bueno; si le aman incondicionalmente, llegará a amarse a sí mismo incondicionalmente; si lo desprecian, él también se despreciará.

Cómo se desarrolla la baja autoestima
Las niñas y niños que fueron abusados y violentados física, sexual o verbalmente, que fueron usados como objetos o manipulados de cualquier manera, que nunca o casi nunca recibieron cariño, escucharon constantemente mensajes negativos sobre sí mismos, fueron ridiculizados o ignorados, criticados y nunca alabados por sus aciertos y éxitos, y fueron desfavorablemente comparados con otros, tendrán en el futuro una autoestima baja de la cual no será fácil liberarse.

Cómo se desarrolla la autoestima normal
Por el contrario, tendrán autoestima las niñas y niños educados positivamente, aquellos que frecuentemente escuchan palabras de alabanza como: “Confío en ti”, “Sé que te estás esforzando” frente al fracaso que fue precedido de esfuerzo, “Hiciste lo mejor que pudiste”, “Estoy impresionado contigo”, “Gracias por ser honesto”, “Eres el mejor, estoy orgulloso de ti”.

No pierdas una oportunidad para felicitar. Vemos muchas de las cosas que nuestros hijos hacen bien sin mostrar reconocimiento. Reforzar siempre los comportamientos deseados, dar la enhorabuena cuando los niños hacen la elección adecuada en cualquier situación, no dejarlo pasar desapercibido, recompensar el hecho con una sonrisa y un abrazo. Evita el vicio de dar las felicitaciones negativamente: “Hasta que por fin hiciste esto bien…” Más que un elogio, esta frase es una humillación. Evita rebajar y comparar a los niños con otros niños.

Dónde no fundamentar la autoestima
Parafraseando el evangelio, hay personas que fundamentan su autoestima en arenas movedizas, en realidades cambiantes. En consecuencia, un día pueden sentirse bien consigo mismas y al siguiente deprimidas.

Apariencia física: No es una buena razón para gustar de uno mismo porque envejecemos. A diferencia de la belleza interior, no es una buena base para crecer, porque lo que hoy es motivo de orgullo, mañana será motivo de vergüenza. Además, como quedó demostrado en el episodio de la elección del rey David, Dios mira el interior de la persona y no la apariencia externa (1 Samuel 16:7).

Desempeño: Si, por otro lado, nuestra autoestima se basa en nuestro desempeño, estará vinculada a nuestros éxitos y fracasos: subirá cuando tengamos éxito y bajará cuando fracasemos. Además, los demás pueden ser más exitosos que nosotros; ¿deberíamos sentirnos menos dignos? En relación con mis desempeños pasados, Dios ya me perdonó en Cristo (Colosenses 2:13); en cuanto al presente, Él me ama incondicionalmente (Romanos 5:8); respecto al futuro, de todo soy capaz en aquel que me fortalece (Filipenses 4:13).

Riqueza: Los bienes materiales son otro cimiento inestable para basar nuestra autoestima. Hoy poseemos, mañana podemos no poseer; los tesoros de la tierra están sujetos a la polilla, a la herrumbre y a los ladrones. Los del cielo están protegidos de estas vicisitudes de la vida. Por otro lado, como dice Jesús, aunque un hombre viva en abundancia, su vida no depende de sus bienes (Lucas 12:15).

La retroalimentación de los demás: Este es otro cimiento inestable que nos hace depender de los demás, de adaptar nuestro comportamiento a lo que es popular; somos actores, no somos nosotros mismos y no podemos estar contentos cuando no somos nosotros mismos. Buscamos la fama, y nos volvemos dependientes de ella. Como ejemplo, tenemos la experiencia de Cristo: el Domingo de Ramos está muy cerca del Viernes Santo.

Dónde debemos fundamentar nuestra autoestima
Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento. Eleanor Roosevelt

La autoestima es la percepción evaluativa de nosotros mismos: un conjunto de creencias, percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de conducta en relación con nosotros mismos que configuran y determinan nuestra forma de ser, estar y actuar en el mundo y con los demás.

La verdadera autoestima está enraizada en nuestra relación con Dios (Juan 1:12). El verdadero amor es incondicional. Dios nos ama incondicionalmente, nuestros padres nos aman incondicionalmente y nosotros debemos amarnos a nosotros mismos incondicionalmente.

Sin complejos de inferioridad o superioridad, la verdadera autoestima es una visión realista, sensata y honesta de nosotros mismos, de nuestras virtudes y defectos, de nuestros talentos y limitaciones, de nuestros valores y creencias. Debemos dar el valor debido tanto a los errores del pasado, entendidos como lecciones, como a los éxitos.

Baja autoestima: La persona desconoce o desvalora sus talentos y sobrevalora sus limitaciones; es insegura.
Autoestima normal: La persona posee un autoconocimiento objetivo, sensato y saludable de sus talentos y limitaciones.
Alta autoestima: La persona desconoce o desvalora sus limitaciones, sobrevalora sus talentos; es vanidosa.

Indicios de falta de autoestima
La autocrítica exagerada crea en la persona un estado habitual y constante de insatisfacción consigo misma. Es perfeccionista, se siente mal cuando no es tan perfecta como exige de sí misma. El fracaso puede afectarla profundamente. Posee un complejo de culpa neurótico y escrupuloso; se autocondena por comportamientos que no son objetivamente malos; exagera la magnitud de sus errores, nunca llega a perdonarse completamente. Tiene una fuerte tendencia depresiva y pesimista; ve todo negro en su vida, en su futuro; posee una inapetencia generalizada; no tiene gusto por la vida.

No reconoce sus talentos, es crónicamente indecisa y no por falta de información, sino por un miedo exagerado a equivocarse. No resuelve sus problemas, pero, por un deseo excesivo de contentar a los demás, no se atreve a decir no, por miedo a desagradar; es fácilmente influenciable por los demás.

Es hipersensible a la crítica que los demás le hagan, quedando resentida; pero ella misma es hipercrítica con los demás. Es irascible, se enoja por todo y por nada, le gusta culpar a los otros, se jacta, hace de payasa, es agresiva, se queja solo para llamar la atención.

Indicios de tener autoestima
Cree en ciertos valores y principios, y está dispuesta a defenderlos, incluso cuando se enfrenta a oposición. Posee suficiente autoconfianza para modificar ciertos valores si nuevas experiencias indican que estaba equivocada. Es capaz de actuar según lo que considere mejor, confiando en su propio discernimiento, sin sentirse culpable cuando los demás no comparten su opinión. Confía en su capacidad para resolver sus propios problemas sin dejarse intimidar por fracasos o dificultades. Está dispuesta a pedir ayuda a los demás cuando lo necesita.

No pierde tiempo preocupándose excesivamente por lo que hizo o lo que le ocurrió en el pasado, ni por lo que pueda sucederle en el futuro. Aprende del pasado y se proyecta en el futuro, pero vive intensamente el presente, instalada en el aquí y ahora.
Como persona, se siente igual a los demás, ni inferior ni superior; reconoce las diferencias en estatus, prestigio profesional y posición económica, sin sentir envidia. Da por hecho que es interesante y valiosa para los demás, al menos para aquellos con quienes se relaciona de manera amigable.

No se deja manipular por los demás, pero está dispuesta a colaborar con ellos si le parece necesario y conveniente. Es sensible a los sentimientos y necesidades de los otros; respeta las normas sensatas de convivencia y entiende que no tiene el derecho ni desea crecer o divertirse a costa de los demás.

Conclusión: Ama a Dios sobre todas las personas, ama a todas las personas como te amas a ti mismo, y ámate a ti mismo como Dios te ama.

P. Jorge Amaro, IMC



sábado, 1 de noviembre de 2014

Violencia juvenil escolar (Bullying)

No hay comentarios:


En la escuela de Palmeira (Braga Portugal), un joven se suicidó porque no podía soportar más las burlas sistemáticas y persistentes a las que sus compañeros lo habían sometido. Dado que el silencio es parte del problema, quiero al inicio de este nuevo año escolar, con estas líneas, ser parte de la solución. Como visito regularmente las escuelas para hablar de la Misión, quiero contribuir a que estas cumplan mejor su función de formar no solo intelectualmente, sino también humanamente, a las personas que mañana tomarán las riendas de nuestro mundo.

El bullying entre gallinas y cerdos
Durante mis años de especialización en Teología Moral o Ética, sentía una admiración especial por el trabajo de Konrad Lorenz, fundador de la Etología, el estudio comparativo del comportamiento humano y animal. Sin pretender atentar contra la dignidad humana, Lorenz concluyó que muchos de nuestros comportamientos también son exhibidos por los animales, especialmente por aquellos más cercanos a nosotros en la evolución.

Los cinco millones de años que nos separan del primate más cercano, para bien o para mal, no han sido suficientes para transformar o acabar con la animalidad que es parte integrante de nuestro ser. A pesar de ser autoconscientes y ejercer más o menos control sobre nosotros mismos, sentimientos y pensamientos, lo que tenemos en común con otros seres vivos, nuestro instinto animal, es lo que más motiva y determina nuestro comportamiento diario.

En el tiempo en que cuidaba gallinas ponedoras, pollos de aviario y cerdos, observé que siempre que alguno de estos animales, por cualquier razón, quedaba herido, los demás iban a morder o picar la herida hasta matarlo. Sabiendo esto, a menudo buscábamos dentro del corral algún pollo o cerdo que tuviera una herida abierta y sangrante para poder retirarlo a tiempo y colocarlo en otro lugar hasta que la herida sanara, antes de que los demás lo mataran.

“El perro flaco, todo son pulgas”, dice un proverbio español. El bullying es lo que hacen las hienas persiguiendo a un caballo herido y flaco, que apenas se mantiene en pie y está a punto de morir. El bullying es el buitre que persigue a un bebé que se arrastra con hambre y sin energía en el campo de refugiados de Darfur, en Sudán, hacia el lugar donde hay alimento. Me refiero a una fotografía que dio la vuelta al mundo y que causó la muerte por suicidio al fotógrafo que ganó un premio por ella, pero no ayudó al niño ni sabía si había sido o no devorado por el buitre.

El bullying entre los humanos, a mi modo de ver, es una copia de este comportamiento animal. Los que lo practican buscan a los compañeros más frágiles, más tímidos y más vulnerables, no se meten con los fuertes, con los que pueden valerse por sí mismos. Si Konrad Lorenz estuviera vivo, tal vez validaría mis observaciones y concluiría que, al fin y al cabo, el bullying es un comportamiento animal y, por lo tanto, irracional.

Este tipo de comportamiento no solo existe en las escuelas. El bullying fue lo que hicieron los fariseos al traer a Jesús a una mujer sorprendida en adulterio para ser apedreada. El bullying es lo que los soldados hicieron a Jesús, arrodillándose en burla delante de él, coronado de espinas, diciendo “¡Salve, rey de los judíos!”; el bullying es un pueblo cruel, sediento de sangre, sin piedad, ante un Jesús cubierto de sangre gritando “¡Crucifícalo!”. 

Bullying fueron todos los linchamientos en la historia de la humanidad, cuando el pueblo enfurecido se transforma en la bestia más irracional y en el animal más monstruoso. El ser humano puede llegar a ser más irracional que el animal; de hecho, como notaba Lorenz, es el único animal que mata dentro de su propia especie.

Psicología del agresor
La mayoría de los bullies son físicamente más fuertes y más altos que los otros niños, buscan específicamente a los más débiles, los más tímidos y los menos equipados para defenderse. Ignorados y maltratados en casa, en la escuela se desquitan o buscan el respeto y el amor que no tienen en casa.

Quien no es amado incondicionalmente en casa, busca en la calle o en la escuela ese amor de formas inadecuadas, metiéndose con los demás para llamar la atención, ganar popularidad y amistad, y todo lo que ganan es un falso amor basado en el miedo.

Cuando llegan a la edad adulta, son antisociales y más propensos a cometer delitos, a golpear a las esposas y a los hijos, produciendo así una nueva generación de bullies.

Psicología de la víctima
Generalmente, las víctimas son más sensibles, cautelosas y tranquilas que otros niños; socialmente poco competentes, nunca inician una conversación y se aíslan de la convivencia con los compañeros. Como tienen una visión negativa de la violencia, huyen de los enfrentamientos y conflictos, y emiten ansiedad, miedo y vulnerabilidad que son percibidos por los agresores de la misma manera que un perro percibe nuestro miedo y ansiedad antes de atacarnos.

Su temor y debilidad física, tono de voz bajo y sumiso son parte de un lenguaje corporal que los delata y atrae sobre sí mismos a los bullies. Frecuentemente, estos niños son rechazados no solo por los bullies, sino también por los demás compañeros; acaban por desarrollar una actitud negativa hacia la escuela y cuando empiezan a ser agredidos, se vuelven aún más ansiosos y temerosos, lo que aumenta su vulnerabilidad y la posibilidad de ser más victimizados, entrando así en un círculo vicioso y espiral de estrés que lleva a muchos al suicidio.

Tan ladrón es el que va a la viña como el que se queda en la puerta

Frecuentemente, la víctima está tan debilitada que por miedo o por vergüenza no denuncia ni busca ayuda, sufre en soledad… por eso, quien sabe del caso o contempla un episodio de bullying y no hace nada, tiene una responsabilidad añadida; el silencio y la pasividad lo convierten en un cómplice.

Por lo tanto, lo contrario de bullying no es no bullying, sino ser buen samaritano, ayudar y denunciar. Si no eres parte de la solución, entonces eres parte del problema; tu silencio te convierte en cómplice y homicida en el caso de que la víctima se suicide como hizo aquel joven de la escuela de Palmeira.

El silencio de la mayor parte del pueblo alemán ante el genocidio de 5 millones de judíos los convirtió en cómplices. Los mafiosos cuentan con el silencio de los que, hasta por simple casualidad, son testigos de sus actos. Sin silencio, no habría mafia. Sin silencio, no habría bullying. Nuestro silencio es, por tanto, culpable y parte del problema, pues siempre lleva a la impunidad de los agresores y a la fatalidad de las víctimas.

P. Jorge Amaro IMC