lunes, 15 de diciembre de 2014

Amor platónico, amor encarnado

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¡Ay flores, ay flores del verde pino,
si sabéis noticias de mi amigo,
¡ay Dios, dónde está?

¡Ay flores, ay flores del verde ramo,
si sabéis noticias de mi amado,
¡ay Dios, dónde está?

Cantiga de amigo de la autoría de El rey D. Dinis

Cuando Portugal aún estaba en el seno del reino de León, el idioma que se hablaba en todo el Noroeste de la Península Ibérica era el Galaico-Portugués. Un idioma nacido en el mundo artístico, por lo que los primeros escritos en esta lengua son las cantigas de amigo y de amor que cantaban los trovadores venidos de Francia en camino a Santiago de Compostela.

“Absense makes the heart grow fonder” “La distancia hace crecer el cariño” dice el proverbio inglés. Lo que en realidad caracterizaba estas cantigas de amor y de amigo era el hecho de que los amantes estaban distantes uno del otro. Escaseaban los encuentros, por lo que consumidos por la añoranza, los amantes vivían su amor platónicamente en la imaginación y la fantasía alimentadas por las pocas noticias y cartas. Cuando después de mucho tiempo, incluso años, los amantes se encontraban, la alegría era indescriptible.

Así fue también durante mucho tiempo el amor entre Dios y los hombres, los hombres y Dios. Un amor platónico que era alimentado por los mensajeros, los profetas que Dios iba enviando al mundo. Hasta que un día… Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito (Juan 3:16).

En Jesús de Nazaret, nacido en Belén, se encuentran finalmente la humanidad y Dios, Dios y la humanidad. Este encuentro está simbolizado en la parábola de los invitados a la boda (Mateo 22:1-14); la boda en la cual Dios casa a su hijo con la humanidad. Un matrimonio donde el destino de la humanidad queda unido al destino de Cristo y viceversa.

Religión y revelación
Muchas veces y de muchas maneras habló Dios a nuestros padres en tiempos antiguos por medio de los profetas. En estos días, que son los últimos, Dios nos ha hablado por medio del Hijo.
Hebreos 1:1-2


Esta frase de la carta a los Hebreos puede resumir todas las religiones aparte del cristianismo. Religión, del latín “religare”, significa relación con Dios y con el prójimo. Desde que la especie humana es consciente de sí misma, cree en la posible existencia de un ser superior, trascendente a todo y a todos porque es creador de todo y de todos. En todo tiempo y en todo lugar, el hombre ha procurado comunicarse con este ser superior, Dios, para obtener su beneplácito.

Las ondas de móvil, de televisión y de radio cruzan nuestro espacio y nosotros no las oímos ni las vemos, pero sabemos que es así porque cuando tenemos los instrumentos adecuados, las captamos. De manera análoga, Dios también buscó comunicarse con el hombre y el hombre con Dios; pero esta comunicación tampoco es accesible para todos, se necesita una sensibilidad especial para entrar en esta comunicación.

Siempre ha habido personas con una sensibilidad especial para comunicarse con Dios. En la tradición bíblica, los profetas eran los catalizadores de los designios de Dios para el pueblo y de las peticiones del pueblo a Dios. La comunicación, sin embargo, no se hacía sin dificultades; tal como en el campo de las telecomunicaciones, había muchas “interferencias”; la personalidad y carácter del profeta, defectos y prejuicios, filtraban el mensaje que no llegaba al destinatario tal como había salido del emisor. Por otro lado, y muchas veces, estos profetas entendían que el Cielo estaba cerrado y Dios envuelto en silencio.

Dios mío, clamo a ti durante el día y no me respondes; durante la noche y no tengo sosiego. (Salmo 22:3) El pueblo de Israel nunca se contentó con esta comunicación tan deficitaria y vivía en un continuo desasosiego.

Mi corazón murmura por ti, mis ojos te buscan; es tu rostro lo que yo busco, Señor. (Salmo 27:8) El verdadero amor nunca se acostumbra a la ausencia.

El cristianismo no es una religión, pues no consta del esfuerzo o intentos del hombre en llegar a Dios; al contrario, el cristianismo es una revelación porque es Dios quien busca al hombre y se revela a él. Como dice Jesús en el evangelio, no fuisteis vosotros quienes me elegisteis; fui Yo quien os eligió a vosotros y os destiné a ir y dar fruto, y fruto que permanezca; y así todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, Él os lo concederá. (Juan 15:16)

Navidad, el día del encuentro
Todo me ha sido entregado por mi Padre; y nadie conoce al Hijo sino el Padre, como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. Mateo 11:27

El hombre, por más que intentara, nunca llegaría por sí solo a Dios; por eso, al contrario de todas las religiones, en el entendimiento del cristianismo, al ser una Revelación, Dios no manda un mensaje, viene Él mismo.

En Navidad celebramos la gran verdad de que Dios no está envuelto en silencio, sino en pañales y depositado en un pesebre. Con el nacimiento de Jesús, Dios rompe el silencio, elimina la distancia y deshace la inaccesibilidad. Jesús es el Emanuel, Dios con nosotros, a nuestro lado; compañero de viaje en nuestra vida, como lo fue con los discípulos de Emaús.

En Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, se da finalmente el tan esperado encuentro de la humanidad con Dios y de Dios con la humanidad; una comunicación plena, sin interferencias ni intermediarios. El amor que fue platónico durante tanto tiempo, es ahora un amor real.

P. Jorge Amaro IMC



lunes, 1 de diciembre de 2014

La Inmaculada concepción de la Virgen Maria

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Origen del pecado y pecado original
Dios creó al hombre a su imagen y semejanza; con el pecado perdimos la semejanza de Dios, pero aún mantenemos su imagen. Ya no somos como Dios nos creó; el pecado de nuestros padres se extendió en el espacio y el tiempo, alterando profundamente la naturaleza humana.

El hombre construyó su propio infierno, tipificado en las ciudades de Sodoma y Gomorra. El diluvio para destruir todo y empezar de nuevo con la familia de Noé fue el primer plan para salvar a la especie humana. La descendencia de Noé pronto volvió al pecado de sus antepasados.

Los padres comieron uvas verdes y los dientes de los hijos se embotaron. (Jeremías 31:29) Sin conocer las leyes de la herencia de Mendel, los hebreos eran conscientes de que ciertos males se transmitían de padres a hijos. De hecho, el pecado de Adán y Eva los corrompió no solo a nivel existencial como personas, sino también a nivel genético, por lo que las consecuencias serían sufridas por toda la especie humana.

Usurpación del criterio del bien y del mal
La pseudo-emancipación del hombre, el querer ser como Dios, el haber usurpado a Dios la prerrogativa del bien y del mal, fue el origen del pecado o pecado original que se transmite de generación en generación, ya que modificó el ADN de la especie humana.

El mal se instaló dentro de la especie humana de tal forma que, como decía Jesús en Mateo 15:11: “No es lo que entra por la boca lo que contamina al hombre; lo que sale de la boca es lo que contamina al hombre”. Por lo tanto, no es la mala educación la que lleva al hombre a ser malo; la maldad ya está en el interior.

Mientras el criterio del bien y del mal estaba en el centro del jardín del Edén y pertenecía exclusivamente a Dios, la tierra era el Reino de Dios; había paz, unión, consenso, pues todos se sometían a un criterio único.

Cuando el Hombre, queriendo ser como Dios, se colocó en el centro, robando la prerrogativa del bien y del mal, se instaló la división, la guerra, la subjetividad, la arbitrariedad, el relativismo, la división, la discordia. Todos los individuos quieren el centro. No puede haber dos centros; si yo tengo el criterio del bien y del mal, tú no lo tienes o yo no te lo reconozco.

Nadie hace el mal pensando que está haciendo el mal; Hitler al matar a 5 millones de judíos pensaba que estaba prestando un servicio a la humanidad; los suicidas que se matan matando a personas inocentes dicen que se están sacrificando por un bien mayor; los extremistas musulmanes matan en nombre de Dios…

Somos manzanas con gusano
Los padres que se esfuerzan en la educación de sus hijos se sorprenden cuando estos empiezan a mentir, a robar y a hacer otras travesuras que ellos nunca enseñaron a sus hijos. El mal está dentro de nosotros y no necesita ser aprendido. Como diría el psicólogo Jung, el mal pertenece al inconsciente colectivo de la humanidad. Cada acto malvado que un individuo lleva a cabo se instala en ese coeficiente colectivo de tal forma que los individuos que nacen después nacen con la capacidad de volver a realizarlo sin necesidad de ningún aprendizaje.

Mucha gente al ver una manzana con un agujerito piensa que el agujerito fue hecho por el gusano al entrar en la manzana cuando lo contrario es verdad, fue hecho por el gusano al salir de la manzana. El gusano es un huevo que un insecto depositó en la manzana en el momento de su concepción, es decir, cuando aún era una flor. Todos nosotros somos manzanas con gusano, el mal está dentro de nosotros y solo necesita una determinada circunstancia para revelarse.

Por lo tanto, no es como dice el proverbio “La ocasión hace al ladrón”. Todos tarde o temprano se enfrentan a situaciones donde pueden robar; de entrada, todos somos capaces de robar. Robar o no robar dependerá del grado de educación en valores humanos que tengamos en el momento de la tentación. Solo ese grado de educación en valores humanos puede contrarrestar la tendencia innata en todos.

De Eva a Ave
Dos son las razones por las cuales Dios vino a nosotros en forma humana; la primera, para decirnos de forma definitiva cómo es Dios; la segunda, para decirnos cómo es el ser humano y cómo debe ser. Cristo es, de hecho, la medida del humano, el patrón de la humanidad, aquel con quien todos los individuos deben medirse, pues Él es la norma, es el modelo, el paradigma. Cristo es el hombre que Dios creó en Adán antes de que este desobedeciera; de hecho, Jesús muestra con sus palabras y obras que se mantiene toda su vida obediente a Dios.

Así como Cristo es el segundo Adán, María es la segunda Eva. Ave es, de hecho, Eva al revés. Cristo, el Hijo de Dios altísimo, no podía tener como madre a Eva después del pecado; por eso en el momento de su concepción, en el momento en que media célula de Joaquín se unió a la media célula de Ana, su esposa, Dios actuó evitando que los genes que desde el pecado de Adán y Eva habían pasado de generación en generación pasaran también a María.

María fue concebida sin pecado original por haber sido destinada a ser la madre del Hijo de Dios. No tiene sentido que Dios encarnara en la naturaleza humana que Adán y Eva modificaron con el pecado. Por eso, María, que iba a ser la madre del Señor, fue preservada de esta herencia negativa común a todos los mortales.

En Etiopía no existe la figura negativa de madrastra. Muchas veces una es la madre biológica y otra es la madre que cría y educa. Se le llama “Ingera enat”, es decir, madre del pan. Cuando estudiaba teología, tenía un compañero que a su tía biológica llamaba madre y a su madre biológica llamaba tía.

Mi compañero había sido rechazado por su madre biológica y acogido por la hermana de esta que lo crió; era tanto el amor que tenían uno por el otro que, estando ella ya con una enfermedad terminal de cáncer, no falleció hasta que vio a su hijo (biológicamente sobrino) ordenado sacerdote.

Eva es la madre biológica de todos los vivientes; María es nuestra madre de pan, de ese pan eucarístico que es su hijo, que nació en una ciudad llamada Belén, que literalmente significa casa de pan, y que ella depositó en un pesebre, recipiente donde se come, para que nosotros nos alimentáramos de él.

Eva es nuestra progenitora, pero nos abandonó a nuestra suerte; María es aquella que provee a nuestras necesidades cuando en Caná dice “No tienen vino” (Juan 2:2).

Eva es la que nos enseñó a hacer el mal; María es la que nos educa y nos enseña a hacer el bien al señalar a su hijo y decir “hagan lo que él les diga” (Juan 2:5).

P. Jorge Amaro IMC


sábado, 15 de noviembre de 2014

Autoestima

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Luego, Dios dijo: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, a nuestra semejanza, para que domine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los animales domésticos y sobre todos los reptiles que se arrastran por la tierraGénesis 1:26

Importancia de la autoestima

Todo me lleva a creer que la forma en que me veo es más importante que la forma en que me ven los demás. Anwar el-Sadat

El ser humano siempre es sujeto y nunca objeto. Sin embargo, en el autoconocimiento, una misma persona es, al mismo tiempo, sujeto y objeto; sujeto porque quiere conocer, objeto porque él mismo es el objeto y objetivo de ese conocimiento. Después de hacernos conscientes de nosotros mismos, de conocernos y saber quiénes somos, la tercera cuestión que se plantea es si nos aceptamos tal como somos o no.

La autoconciencia y el autoconocimiento son más actos de nuestra inteligencia que de nuestra voluntad. Poseerse y aceptarse es un acto de la voluntad. Conocerse es como mirarse en el espejo, la autoestima es gustar de lo que se ve y aceptarse como se es. Una cosa es lo que soy objetivamente, es decir, como los demás me ven, y otra cosa es la imagen que tengo de mí mismo, que es siempre subjetiva, es decir, como me veo y me valoro.

La forma positiva o negativa en que una persona se ve afecta necesariamente la forma en que actúa. La baja autoestima puede llevar a problemas comportamentales. Por ejemplo, cuando diez de los espías que habían sido enviados para explorar la tierra de Canaán se vieron a sí mismos como saltamontes en comparación con la alta estatura de los habitantes de Canaán, manifestaron su baja autoestima, a partir de la cual y por la cual concluyeron que eran incapaces de tomar posesión de la tierra (Números 13:31-33).

Génesis de la autoestima
La autoestima es el resultado de todas las experiencias y relaciones interpersonales que una persona ha tenido en su vida. Cada una de las personas que encontramos en el transcurso de nuestra vida, especialmente en los primeros años de nuestra existencia, ha tenido un efecto positivo o negativo sobre la forma en que nos vemos y evaluamos.

El niño no se conoce a sí mismo por lo que piensa que es, sino por lo que los demás le dicen que es. Si le dicen que es malo, él piensa que es malo; si le dicen que es bueno, él piensa que es bueno; si le aman incondicionalmente, llegará a amarse a sí mismo incondicionalmente; si lo desprecian, él también se despreciará.

Cómo se desarrolla la baja autoestima
Las niñas y niños que fueron abusados y violentados física, sexual o verbalmente, que fueron usados como objetos o manipulados de cualquier manera, que nunca o casi nunca recibieron cariño, escucharon constantemente mensajes negativos sobre sí mismos, fueron ridiculizados o ignorados, criticados y nunca alabados por sus aciertos y éxitos, y fueron desfavorablemente comparados con otros, tendrán en el futuro una autoestima baja de la cual no será fácil liberarse.

Cómo se desarrolla la autoestima normal
Por el contrario, tendrán autoestima las niñas y niños educados positivamente, aquellos que frecuentemente escuchan palabras de alabanza como: “Confío en ti”, “Sé que te estás esforzando” frente al fracaso que fue precedido de esfuerzo, “Hiciste lo mejor que pudiste”, “Estoy impresionado contigo”, “Gracias por ser honesto”, “Eres el mejor, estoy orgulloso de ti”.

No pierdas una oportunidad para felicitar. Vemos muchas de las cosas que nuestros hijos hacen bien sin mostrar reconocimiento. Reforzar siempre los comportamientos deseados, dar la enhorabuena cuando los niños hacen la elección adecuada en cualquier situación, no dejarlo pasar desapercibido, recompensar el hecho con una sonrisa y un abrazo. Evita el vicio de dar las felicitaciones negativamente: “Hasta que por fin hiciste esto bien…” Más que un elogio, esta frase es una humillación. Evita rebajar y comparar a los niños con otros niños.

Dónde no fundamentar la autoestima
Parafraseando el evangelio, hay personas que fundamentan su autoestima en arenas movedizas, en realidades cambiantes. En consecuencia, un día pueden sentirse bien consigo mismas y al siguiente deprimidas.

Apariencia física: No es una buena razón para gustar de uno mismo porque envejecemos. A diferencia de la belleza interior, no es una buena base para crecer, porque lo que hoy es motivo de orgullo, mañana será motivo de vergüenza. Además, como quedó demostrado en el episodio de la elección del rey David, Dios mira el interior de la persona y no la apariencia externa (1 Samuel 16:7).

Desempeño: Si, por otro lado, nuestra autoestima se basa en nuestro desempeño, estará vinculada a nuestros éxitos y fracasos: subirá cuando tengamos éxito y bajará cuando fracasemos. Además, los demás pueden ser más exitosos que nosotros; ¿deberíamos sentirnos menos dignos? En relación con mis desempeños pasados, Dios ya me perdonó en Cristo (Colosenses 2:13); en cuanto al presente, Él me ama incondicionalmente (Romanos 5:8); respecto al futuro, de todo soy capaz en aquel que me fortalece (Filipenses 4:13).

Riqueza: Los bienes materiales son otro cimiento inestable para basar nuestra autoestima. Hoy poseemos, mañana podemos no poseer; los tesoros de la tierra están sujetos a la polilla, a la herrumbre y a los ladrones. Los del cielo están protegidos de estas vicisitudes de la vida. Por otro lado, como dice Jesús, aunque un hombre viva en abundancia, su vida no depende de sus bienes (Lucas 12:15).

La retroalimentación de los demás: Este es otro cimiento inestable que nos hace depender de los demás, de adaptar nuestro comportamiento a lo que es popular; somos actores, no somos nosotros mismos y no podemos estar contentos cuando no somos nosotros mismos. Buscamos la fama, y nos volvemos dependientes de ella. Como ejemplo, tenemos la experiencia de Cristo: el Domingo de Ramos está muy cerca del Viernes Santo.

Dónde debemos fundamentar nuestra autoestima
Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento. Eleanor Roosevelt

La autoestima es la percepción evaluativa de nosotros mismos: un conjunto de creencias, percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de conducta en relación con nosotros mismos que configuran y determinan nuestra forma de ser, estar y actuar en el mundo y con los demás.

La verdadera autoestima está enraizada en nuestra relación con Dios (Juan 1:12). El verdadero amor es incondicional. Dios nos ama incondicionalmente, nuestros padres nos aman incondicionalmente y nosotros debemos amarnos a nosotros mismos incondicionalmente.

Sin complejos de inferioridad o superioridad, la verdadera autoestima es una visión realista, sensata y honesta de nosotros mismos, de nuestras virtudes y defectos, de nuestros talentos y limitaciones, de nuestros valores y creencias. Debemos dar el valor debido tanto a los errores del pasado, entendidos como lecciones, como a los éxitos.

Baja autoestima: La persona desconoce o desvalora sus talentos y sobrevalora sus limitaciones; es insegura.
Autoestima normal: La persona posee un autoconocimiento objetivo, sensato y saludable de sus talentos y limitaciones.
Alta autoestima: La persona desconoce o desvalora sus limitaciones, sobrevalora sus talentos; es vanidosa.

Indicios de falta de autoestima
La autocrítica exagerada crea en la persona un estado habitual y constante de insatisfacción consigo misma. Es perfeccionista, se siente mal cuando no es tan perfecta como exige de sí misma. El fracaso puede afectarla profundamente. Posee un complejo de culpa neurótico y escrupuloso; se autocondena por comportamientos que no son objetivamente malos; exagera la magnitud de sus errores, nunca llega a perdonarse completamente. Tiene una fuerte tendencia depresiva y pesimista; ve todo negro en su vida, en su futuro; posee una inapetencia generalizada; no tiene gusto por la vida.

No reconoce sus talentos, es crónicamente indecisa y no por falta de información, sino por un miedo exagerado a equivocarse. No resuelve sus problemas, pero, por un deseo excesivo de contentar a los demás, no se atreve a decir no, por miedo a desagradar; es fácilmente influenciable por los demás.

Es hipersensible a la crítica que los demás le hagan, quedando resentida; pero ella misma es hipercrítica con los demás. Es irascible, se enoja por todo y por nada, le gusta culpar a los otros, se jacta, hace de payasa, es agresiva, se queja solo para llamar la atención.

Indicios de tener autoestima
Cree en ciertos valores y principios, y está dispuesta a defenderlos, incluso cuando se enfrenta a oposición. Posee suficiente autoconfianza para modificar ciertos valores si nuevas experiencias indican que estaba equivocada. Es capaz de actuar según lo que considere mejor, confiando en su propio discernimiento, sin sentirse culpable cuando los demás no comparten su opinión. Confía en su capacidad para resolver sus propios problemas sin dejarse intimidar por fracasos o dificultades. Está dispuesta a pedir ayuda a los demás cuando lo necesita.

No pierde tiempo preocupándose excesivamente por lo que hizo o lo que le ocurrió en el pasado, ni por lo que pueda sucederle en el futuro. Aprende del pasado y se proyecta en el futuro, pero vive intensamente el presente, instalada en el aquí y ahora.
Como persona, se siente igual a los demás, ni inferior ni superior; reconoce las diferencias en estatus, prestigio profesional y posición económica, sin sentir envidia. Da por hecho que es interesante y valiosa para los demás, al menos para aquellos con quienes se relaciona de manera amigable.

No se deja manipular por los demás, pero está dispuesta a colaborar con ellos si le parece necesario y conveniente. Es sensible a los sentimientos y necesidades de los otros; respeta las normas sensatas de convivencia y entiende que no tiene el derecho ni desea crecer o divertirse a costa de los demás.

Conclusión: Ama a Dios sobre todas las personas, ama a todas las personas como te amas a ti mismo, y ámate a ti mismo como Dios te ama.

P. Jorge Amaro, IMC



sábado, 1 de noviembre de 2014

Violencia juvenil escolar (Bullying)

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En la escuela de Palmeira (Braga Portugal), un joven se suicidó porque no podía soportar más las burlas sistemáticas y persistentes a las que sus compañeros lo habían sometido. Dado que el silencio es parte del problema, quiero al inicio de este nuevo año escolar, con estas líneas, ser parte de la solución. Como visito regularmente las escuelas para hablar de la Misión, quiero contribuir a que estas cumplan mejor su función de formar no solo intelectualmente, sino también humanamente, a las personas que mañana tomarán las riendas de nuestro mundo.

El bullying entre gallinas y cerdos
Durante mis años de especialización en Teología Moral o Ética, sentía una admiración especial por el trabajo de Konrad Lorenz, fundador de la Etología, el estudio comparativo del comportamiento humano y animal. Sin pretender atentar contra la dignidad humana, Lorenz concluyó que muchos de nuestros comportamientos también son exhibidos por los animales, especialmente por aquellos más cercanos a nosotros en la evolución.

Los cinco millones de años que nos separan del primate más cercano, para bien o para mal, no han sido suficientes para transformar o acabar con la animalidad que es parte integrante de nuestro ser. A pesar de ser autoconscientes y ejercer más o menos control sobre nosotros mismos, sentimientos y pensamientos, lo que tenemos en común con otros seres vivos, nuestro instinto animal, es lo que más motiva y determina nuestro comportamiento diario.

En el tiempo en que cuidaba gallinas ponedoras, pollos de aviario y cerdos, observé que siempre que alguno de estos animales, por cualquier razón, quedaba herido, los demás iban a morder o picar la herida hasta matarlo. Sabiendo esto, a menudo buscábamos dentro del corral algún pollo o cerdo que tuviera una herida abierta y sangrante para poder retirarlo a tiempo y colocarlo en otro lugar hasta que la herida sanara, antes de que los demás lo mataran.

“El perro flaco, todo son pulgas”, dice un proverbio español. El bullying es lo que hacen las hienas persiguiendo a un caballo herido y flaco, que apenas se mantiene en pie y está a punto de morir. El bullying es el buitre que persigue a un bebé que se arrastra con hambre y sin energía en el campo de refugiados de Darfur, en Sudán, hacia el lugar donde hay alimento. Me refiero a una fotografía que dio la vuelta al mundo y que causó la muerte por suicidio al fotógrafo que ganó un premio por ella, pero no ayudó al niño ni sabía si había sido o no devorado por el buitre.

El bullying entre los humanos, a mi modo de ver, es una copia de este comportamiento animal. Los que lo practican buscan a los compañeros más frágiles, más tímidos y más vulnerables, no se meten con los fuertes, con los que pueden valerse por sí mismos. Si Konrad Lorenz estuviera vivo, tal vez validaría mis observaciones y concluiría que, al fin y al cabo, el bullying es un comportamiento animal y, por lo tanto, irracional.

Este tipo de comportamiento no solo existe en las escuelas. El bullying fue lo que hicieron los fariseos al traer a Jesús a una mujer sorprendida en adulterio para ser apedreada. El bullying es lo que los soldados hicieron a Jesús, arrodillándose en burla delante de él, coronado de espinas, diciendo “¡Salve, rey de los judíos!”; el bullying es un pueblo cruel, sediento de sangre, sin piedad, ante un Jesús cubierto de sangre gritando “¡Crucifícalo!”. 

Bullying fueron todos los linchamientos en la historia de la humanidad, cuando el pueblo enfurecido se transforma en la bestia más irracional y en el animal más monstruoso. El ser humano puede llegar a ser más irracional que el animal; de hecho, como notaba Lorenz, es el único animal que mata dentro de su propia especie.

Psicología del agresor
La mayoría de los bullies son físicamente más fuertes y más altos que los otros niños, buscan específicamente a los más débiles, los más tímidos y los menos equipados para defenderse. Ignorados y maltratados en casa, en la escuela se desquitan o buscan el respeto y el amor que no tienen en casa.

Quien no es amado incondicionalmente en casa, busca en la calle o en la escuela ese amor de formas inadecuadas, metiéndose con los demás para llamar la atención, ganar popularidad y amistad, y todo lo que ganan es un falso amor basado en el miedo.

Cuando llegan a la edad adulta, son antisociales y más propensos a cometer delitos, a golpear a las esposas y a los hijos, produciendo así una nueva generación de bullies.

Psicología de la víctima
Generalmente, las víctimas son más sensibles, cautelosas y tranquilas que otros niños; socialmente poco competentes, nunca inician una conversación y se aíslan de la convivencia con los compañeros. Como tienen una visión negativa de la violencia, huyen de los enfrentamientos y conflictos, y emiten ansiedad, miedo y vulnerabilidad que son percibidos por los agresores de la misma manera que un perro percibe nuestro miedo y ansiedad antes de atacarnos.

Su temor y debilidad física, tono de voz bajo y sumiso son parte de un lenguaje corporal que los delata y atrae sobre sí mismos a los bullies. Frecuentemente, estos niños son rechazados no solo por los bullies, sino también por los demás compañeros; acaban por desarrollar una actitud negativa hacia la escuela y cuando empiezan a ser agredidos, se vuelven aún más ansiosos y temerosos, lo que aumenta su vulnerabilidad y la posibilidad de ser más victimizados, entrando así en un círculo vicioso y espiral de estrés que lleva a muchos al suicidio.

Tan ladrón es el que va a la viña como el que se queda en la puerta

Frecuentemente, la víctima está tan debilitada que por miedo o por vergüenza no denuncia ni busca ayuda, sufre en soledad… por eso, quien sabe del caso o contempla un episodio de bullying y no hace nada, tiene una responsabilidad añadida; el silencio y la pasividad lo convierten en un cómplice.

Por lo tanto, lo contrario de bullying no es no bullying, sino ser buen samaritano, ayudar y denunciar. Si no eres parte de la solución, entonces eres parte del problema; tu silencio te convierte en cómplice y homicida en el caso de que la víctima se suicide como hizo aquel joven de la escuela de Palmeira.

El silencio de la mayor parte del pueblo alemán ante el genocidio de 5 millones de judíos los convirtió en cómplices. Los mafiosos cuentan con el silencio de los que, hasta por simple casualidad, son testigos de sus actos. Sin silencio, no habría mafia. Sin silencio, no habría bullying. Nuestro silencio es, por tanto, culpable y parte del problema, pues siempre lleva a la impunidad de los agresores y a la fatalidad de las víctimas.

P. Jorge Amaro IMC


miércoles, 15 de octubre de 2014

Todo Santo tuvo un pasado, todo Pecador tiene un futuro

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«Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a tales mujeres. ¿Tú qué dices?» (...) Jesús, inclinándose hacia el suelo, se puso a escribir con el dedo en la tierra. Como insistían en interrogarlo, se levantó y les dijo:

«¡Quien de vosotros esté sin pecado, que arroje la primera piedra!» (...) Al oír esto, comenzaron a salir uno a uno, comenzando por los más viejos, y quedó solo Jesús con la mujer que estaba en medio de ellos. Entonces, Jesús se levantó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te condenó?» Ella respondió: «Nadie, Señor». Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Ve y no peques más en adelante.»
Juan 8, 1-11

«Quien no tenga pecado que arroje la primera piedra». Porque todos, de una manera u otra, somos pecadores, nuestra miseria común debería despertar compasión unos por otros. Por el contrario, la mayoría de las veces suscita la crítica; una crítica mordaz e hipócrita, porque nadie está libre de culpa.

Jesús nos aconseja no juzgar para no ser juzgados; además, advierte que la medida que usemos con los demás será usada con nosotros; y también, sobre esta manía nuestra de señalar con el dedo, dice en tono de reprensión: ¿por qué miras la paja en el ojo de tu hermano, y no ves la viga que está en tu propio ojo? (Mateo 7, 3.)

El ojo humano no puede enfocar al mismo tiempo de lejos y de cerca; por eso, quien abunda en la crítica a los demás, es decir, quien enfoca de lejos y pone su atención en los defectos de los demás, muy probablemente es deficiente en autocrítica, es decir, no enfoca de cerca para ver sus propios defectos.

Pero, ¿por qué enfocamos mejor de lejos que de cerca? ¿Y por qué sentimos placer exponiendo los pecados de los demás para humillarlos? Porque toda humillación es una forma indirecta y solapada de autoexaltación; al señalar con el dedo a alguien, estoy atrayendo la atención de los demás sobre mí, y subliminalmente diciendo: «Yo no soy así», «yo soy mejor»...

Al contrario del hombre, Dios no quiere la muerte del pecador sino que se convierta y viva (Ezequiel 18, 23). Dios, que perdona y olvida, está más interesado en nuestro presente y en nuestro futuro que en nuestro pasado; cree en nuestras potencialidades y conoce, mejor que nosotros, nuestros talentos, pues Él nos los dio y es en base a eso que nos perdona y nos invita a cambiar; lo que Dios operó en pecadores como Pedro, Pablo, Agustín y tantos otros puede operar en nosotros también. Todos ellos tenían un pasado de pecado, pero para Dios lo que contaba era su futuro de santidad.

San Pedro, el cobarde
San Pedro, quien llegó a decir a su amigo y maestro, «Daría la vida por ti» (Lucas 22, 33), cuando, confrontado por una criada como uno de los seguidores de Jesús, lo negó tres veces, llegando a afirmar que ni siquiera lo conocía.

San Pablo, el cómplice de asesinatos
San Pablo es el ejemplo clásico de conversión, que en griego se dice metanoia y que significa cambio de mente o, como decimos popularmente, «cambiar de idea». Nuestra vida está gobernada por nuestros pensamientos o ideas; muchos de estos son prejuiciosos e irracionales, tornando en consecuencia inadecuado también nuestro comportamiento.

La conversión como metanoia supone confrontar los pensamientos para modificarlos. Hay una teoría de psicoterapia que parte de este principio. La REBT (Terapia Racional Emotiva y Conductual) se basa en el concepto de que las emociones y comportamientos resultan de procesos cognitivos, y que es posible para los seres humanos modificar tales procesos para lograr diferentes maneras de sentir y comportarse.

En el encuentro con Cristo, en el camino a Damasco, Saulo cambió de mente, cambió de idea acerca de Jesús, y si antes perseguía a los cristianos, y había sido hasta cómplice en la ejecución de muchos (Hechos 7, 54-60), ahora con la misma convicción y furor anunciaba a Cristo, llegando a ser, entre los apóstoles, quien más viajó, quien más sufrió por el evangelio y quien más se preocupó en educar y guiar a las pequeñas comunidades nacientes de su predicación con cartas que contenían sus meditaciones y reflexiones sobre el misterio de Cristo.

San Agustín, el "Bon vivant"
El gran San Agustín, obispo de Hipona, quien junto con Santo Tomás de Aquino son respectivamente el «Platón» y el «Aristóteles» de la teología católica, no nació santo sino pecador, como todos nosotros. A los 15 y 16 años llevaba una vida disoluta; a los 17 entró en una unión de hecho con una joven que duró 14 años; de esa unión, que nunca resultó en matrimonio, nació un hijo que vivió hasta la adolescencia. Las incesantes oraciones y lágrimas de su madre, Santa Mónica, llevaron un día al esposo y al hijo Agustín a la gracia de la conversión.

Miseria y Misericordia
Volviendo a la mujer pecadora; después de que todos abandonaran su pretensa autoridad para juzgar, quedó sola con Jesús; como dice el propio San Agustín, quedaron la miseria y la misericordia: la miseria humana representada por la mujer pecadora, la misericordia divina representada por Jesús.

La respuesta de Dios a la miseria humana es su misericordia divina. Hay personas aprisionadas en su pasado que desconocen que no hay pecado o miseria humana superior a la misericordia divina, y que los más santos de los santos también fueron pecadores; y si ellos, a pesar de su miseria, tuvieron un futuro, nosotros también lo tenemos, todos lo tienen. Todo santo tuvo un pasado de pecador, todo pecador puede tener un futuro de santo.

Conclusión - De pecador a santo: tu futuro es más grande que tu pasado.

Pe. Jorge Amaro, IMC



miércoles, 1 de octubre de 2014

Halloween

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Origen de "All Hallows Eve"

Todos los años, el 31 de octubre, en Estados Unidos y Canadá, se celebra Halloween. Sin embargo, esta festividad no nació en estos países tradicionalmente protestantes, sino que su nombre deriva del término "All Hallows Eve", que significa Víspera de Todos los Santos. De hecho, la víspera y el día de Todos los Santos, así como el día siguiente, el Día de los Fieles Difuntos, son la cristianización de fiestas que los celtas celebraban, sobre todo en Escocia e Irlanda, muchos años antes de que el cristianismo llegara a esas tierras.

Halloween tiene su origen en un antiguo festival celta llamado Samhain, que en gaélico significa "final del verano". Los celtas, que vivieron hace 2000 años en el norte de Francia y la península ibérica, en Escocia e Irlanda, celebraban el nuevo año el 1 de noviembre. Este día marcaba el final del verano y las cosechas, la caída de las hojas y el inicio del invierno oscuro y frío; una época del año que inevitablemente se asociaba con el fin de la vida humana, con la muerte.

Los celtas creían que en la noche del 31 de octubre, víspera del año nuevo, la frontera entre los mundos de los vivos y los muertos se desdibujaba y casi desaparecía; los fantasmas de los muertos volvían a la tierra y vagaban en busca de cuerpos para habitar. Como los vivos no querían ser poseídos por espíritus, se vestían con trajes y desfilaban por las calles, haciendo ruidos para confundir, asustar y ahuyentar a los espíritus.

El desfile pasaba por las calles de la aldea hasta llegar a una gran hoguera, creada por un sacerdote druida, fuera de la aldea. La hoguera se encendía principalmente para honrar al dios sol y agradecerle por la cosecha de verano, pero también era un medio para alejar a los espíritus furtivos. Si alguna persona mostraba signos de estar poseída por un espíritu, era sacrificada como ejemplo para disuadir a los espíritus de poseer un cuerpo humano.

Hacia el año 43 d.C., el Imperio Romano conquistó la mayor parte del territorio celta. Durante los cuatrocientos años que gobernaron las tierras celtas, el festival romano llamado Feralia, que conmemoraba el paso de los muertos, se combinó con la tradicional celebración celta de Samhain.
En el siglo VIII, el Papa Gregorio III designó el 1 de noviembre para honrar a todos los Santos y mártires.

Y el día 2 para honrar y rezar por el eterno descanso de todos los fieles difuntos. Estas dos festividades incorporaron algunas de las tradiciones de Samhain. La Iglesia no logró cristianizar todas las tradiciones y costumbres de los celtas, por lo que algunas de ellas sobrevivieron hasta ser llevadas a América por los inmigrantes irlandeses que huyeron de la hambruna de la patata en 1846.

Halloween hoy
El iluminismo, el racionalismo, los grandes descubrimientos científicos del siglo XIX y los avances de la técnica en el siglo XX hicieron una auténtica "caza de brujas", es decir, de la superstición. Podemos decir que los pueblos occidentales son, en general, hoy menos supersticiosos que hace siglos. En este contexto, Halloween es el día en que nos reímos de las supersticiones; y cuando nos reímos de ellas, rompemos su hechizo, dejan de tener cualquier poder sobre nosotros.

De hecho, nadie tiene miedo de los disfraces y máscaras que desfilan en este día, aunque sí tendríamos miedo de ellos en un contexto diferente. El humor disuelve el miedo, el poder y el efecto placebo y sugestivo que la superstición tiene sobre las personas; mientras nos reímos de las supersticiones no las tomamos en serio; mientras nos divertimos con ellas, no tienen ningún poder o efecto sobre nosotros; cuando les tenemos miedo, entonces sí son poderosas, como un perro que nos ataca después de olfatear nuestro miedo.

Superstición y fe
Desconsolados por la frialdad de décadas de ateísmo y racionalismo teórico y práctico, que combatió la fe como si fuera superstición y la superstición como si fuera fe, muchos se refugiaron en una nueva religión llamada New Age, Nueva Era. La Nueva Era es un sincretismo, o ensalada rusa, de las religiones mayoritarias de nuestro planeta, asociada a todo tipo de superstición, brujería y hechicería.

Muy cerca de nosotros, como exponente de este tipo de pensamiento, está el escritor brasileño Paulo Coelho. Los éxitos de taquilla de películas como Harry Potter y series sobre lo oculto y vampiros, pueden ser vistos como una reacción al ateísmo y materialismo que marcó la segunda mitad del siglo pasado.

La diferencia entre la fe y la superstición es que la fe es razonable y plausible; siempre hay razones que apoyan y asisten nuestra fe en Dios y en los hombres; todos los que creen tienen razones para ello; al contrario, la superstición es completamente irracional, es una fe ciega.

Que un gato negro traiga mala suerte, y que un cuerno y una herradura traigan buena suerte, es suponer que esos objetos materiales tienen poderes espirituales ocultos en sí mismos; esto es una creencia irracional, porque lo que es material no puede tener poder espiritual; sólo un ser espiritual puede tener poderes espirituales; la materia siempre es materia. Dios y nuestro prójimo son el único objeto de nuestra fe. La superstición, por el contrario, tiene como objeto realidades materiales, cosas, animales y artefactos.

Esto nos lleva a reflexionar sobre la diferencia entre ícono e ídolo. Para los supersticiosos, el gato negro, la herradura y el cuerno son ídolos, pues esos objetos valen por sí mismos, tienen, según dice la creencia, un poder espiritual oculto en ellos.

Por el contrario, un ícono es como el ídolo, un objeto material, pero no tiene valor en sí mismo; de hecho, su función es invocar una realidad que está más allá de sí mismo y transportarnos a esa realidad; la madera, esculpida en figura de Jesús, no tiene valor alguno en sí misma, pero evoca y nos transporta hacia Aquel que sí tiene mucho valor para nosotros; la imagen no es Cristo, pero lo representa.

Los iconoclastas protestantes acusan a los católicos de adorar ídolos (imágenes de Jesús, de María y de los santos), porque no conocen la diferencia entre un ídolo y un ícono.

Conclusión - Halloween (All hallows Eve) originalmente la víspera de todos los santos  hoy es el día que nos reímos de nuestras supersticiones, para que estas no nos afecten o configuren nuestra vida durante el año.

Pe. Jorge Amaro, IMC


lunes, 15 de septiembre de 2014

Tener o no tener pasaporte

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Nueva evangelización versus misión "ad gentes" “Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”
. Mateo 28, 19

En el envío misionero, Jesús mandó a sus apóstoles a todo el mundo para hacer discípulos de todas las naciones y pueblos, no de un solo pueblo o nación. Hoy, sin embargo, obsesionada con la disminución de fieles y con la "Nueva Evangelización" como única solución al problema, la Iglesia, sobre todo la europea, se ha vuelto hacia sí misma y ha puesto la "Misión Ad Gentes", el objetivo para el cual Cristo la constituyó, en segundo plano.

Esta tendencia está probada por la propia conferencia episcopal portuguesa, que en toda su historia solo recientemente produjo un documento sobre la Misión, y hasta colocó en la misma comisión la Nueva Evangelización y la Misión Ad Gentes.

Antiguamente había sacerdotes diocesanos que querían ser misioneros; hoy el movimiento es inverso: son cada vez más los misioneros que se hacen diocesanos. Después de haber tenido la vocación más perfecta de la Iglesia, como decía nuestro fundador José Allamano, ahora le dan la espalda a la Misión; después de ser pescadores de hombres, se conforman con ser pastores; después de ser águilas, ahora se conforman con ser gallinas de corral.

Por otro lado, tal vez para justificar “teológicamente” el quedarse aquí, se ha diluido el concepto de “Ad Gentes”; hoy cualquier actividad pastoral es considerada “Ad Gentes”. Cuando todo es “Ad Gentes”, nada es “Ad Gentes”. Lo que es de todos, no es de nadie; la sal y el azúcar desaparecen de la vista cuando se disuelven en un liquido; el “Ad Gentes” se convierte en “Ad Nientes”.

Si los 12 apóstoles hubieran tenido como objetivo convertir a todo el pueblo de Israel, y si para ello se hubieran quedado en su país, el cristianismo no tendría la dimensión universal que tiene hoy y los judíos tampoco se habrían convertido.

La tesis del libro “La tercera Iglesia a las puertas” de Otto Kuss sostiene que serán los evangelizados de otros países quienes volverán a evangelizar el viejo continente. La nueva evangelización, por tanto, no va a ser hecha por nosotros, sino por aquellos a quienes, hace muchas generaciones, fuimos a evangelizar; de hecho, ya hay entre nosotros misioneros, clero y movimientos laicos de esos países que intentan, tal vez, no una “Nueva Evangelización” en el sentido de Juan Pablo II, es decir, evangelizar de nuevo, sino una “Evangelización Nueva” en el sentido del cardenal Martini, es decir, una nueva forma de evangelizar.

Hubo un tiempo en que Europa daba, desde su abundancia, a la Iglesia universal; hoy, ante la escasez, es natural pensar más en sí misma y cerrarse en sí misma; puede ser natural, pero no es evangélico. No es eso lo que aprendemos en el Antiguo Testamento, en el episodio de la viuda de Sarepta, quien hizo un pan para el profeta Eliseo con la última harina que había reservado para ella misma y para su hijo, antes de que ambos murieran de hambre.

La misma idea está presente en el Nuevo Testamento, como en el episodio de la viuda pobre que dio de lo que le era necesario para sobrevivir. Desde el punto de vista del Evangelio, no tiene quien retiene, sino quien da.

Pastoral de mantenimiento

“¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, ¿no dejará las noventa y nueve en el monte para ir en busca de la perdida?” Mateo 18, 12

La triste realidad es que las parroquias no salen de su rutina de “business as usual”, lo que se traduce en una pastoral de mantenimiento que gráficamente puede ser representada en la inversión de la parábola de la oveja perdida: todo lo que el pastor hace es mantener y entretener a una oveja dentro del redil y no se preocupa por las 99 que andan perdidas.

De hecho, ir en su busca es trabajo de un “buen pastor”, y el buen pastor se parece más al pescador, pues deja su zona de confort para ir en su búsqueda. Como no veo en nuestra Iglesia grandes iniciativas de “Nueva Evangelización”, ¿no será que esta fue inventada para contrarrestar y restar fuerza a la Misión "Ad Gentes" ¿Y por lo tanto un pretexto para no hacer ni una ni otra?

Documento de identidad o pasaporte
Cuando nacemos, nuestro nombre es inscrito en el registro civil y más tarde se nos da un DNI (documento nacional de identidad), que nos define jurídicamente al igual que nuestro ADN, que nos define biológicamente. Más tarde se nos da una partida de Bautismo, cuando nuestro nombre es registrado en el libro de la comunidad cristiana.

El documento de identidad solo nos define como portugueses en Portugal, mientras que el pasaporte, aunque no es más que un duplicado del documento de identidad, nos define como portugueses en el mundo; nos abre las puertas de todos los países que constituyen este planeta. Todos los portugueses tienen un documento de identidad, pero no todos tienen un pasaporte; análogamente, todos los registrados en el libro del bautismo son cristianos, pero no todos son misioneros.

“Todo cristiano es misionero”, se decía hace un tiempo, y teóricamente es verdad, pero en la práctica no es así; hay cristianos que lo son de puertas para adentro, son cristianos evidentemente, al igual que una vela no necesita estar encendida para ser vela, pero no son misioneros, es decir, son velas apagadas.

Como todos los talentos, la fe crece cuando se comparte y decrece cuando no se comparte; o se enciende o se apaga; el cristiano que no es misionero, que no comparte su fe, tarde o temprano, como todo talento que no se ejercita, pierde lo que no da y deja de ser cristiano.

El misionero es aquel que, además del documento de identidad, que lo define hacia dentro del país, también tiene un pasaporte, que lo define hacia fuera del país y lo capacita para responder al llamado de Cristo, de dejar su tierra y los suyos, e ir por todo el mundo anunciando la Buena Nueva.

El cristiano es miembro de la Iglesia, el misionero es miembro del Reino de Dios, que es el objetivo de la misión. Cristo fundó la Iglesia para expandir el Reino de Dios en el mundo, y no para ser un castillo en medio de un mundo sin Dios como Rey.

La alegría de ser misionero

Los setenta y dos discípulos volvieron llenos de alegría, diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre». Él les dijo: «No os alegréis porque los espíritus se os someten; alegraos más bien porque vuestros nombres están escritos en el cielo». Lucas 10, 17,18,20

Como cristianos, nuestros nombres están escritos en el libro de la parroquia; si queremos que también estén escritos en el cielo, tenemos que ser más que eso, tenemos que ser misioneros. No todo cristiano es misionero, como no todo discípulo es apóstol. Cristo llamó a los doce como discípulos y los envió como apóstoles; es como apóstoles que tienen sus nombres escritos en el cielo, y no como discípulos.

La salvación es para todos, nos salvamos en la medida en que contribuimos para que otros se salven; de la misma manera que solo somos felices cuando contribuimos a la felicidad de los demás. La Misión es asunto de todos los cristianos; Cristo dijo estas cosas no en el contexto de la misión de los 12, sino en el contexto de la misión de los 72, una alusión a los 72 los miembros del Sanedrín, que eran los representantes del pueblo judío. Análogamente, todo el pueblo cristiano está llamado a ser misionero, de lejos o de cerca.

Conclusión
Si limitamos la Misión a la Nueva Evangelización interna, somos como gallinas; pero si llevamos la fe más allá de nuestras fronteras, nos convertimos en águilas.

P. Jorge Amaro, IMC


lunes, 1 de septiembre de 2014

Sólo no perdi lo que di

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El hecho
Con el fin de crear espacio en mi disco externo para las numerosas fotos y videos que tomé recientemente en Etiopía, borré la copia de seguridad de todo lo que tenía en el computador, pensando que sería solo de forma provisional.

Lamentablemente, después de días de uso del programa Photoshop para el tratamiento de las fotografías, el computador se averió; ante la avería, para no perder ninguna información, quise copiar de nuevo todos los documentos del computador al disco externo, pero ya no fui a tiempo, ya que lo que estaba dañado era precisamente el disco duro del computador.

El significado
¡Catástrofe… perdí todo… perdí largos y extensos años de trabajo; cómo me pudo pasar esto a mí, que uso el computador desde que se empezó a vulgarizar y que siempre había sido tan cuidadoso en guardar una copia de seguridad, y a veces hasta dos… Estoy perdido, pensé… esto es como morir, o peor, como tener Alzheimer, perder la memoria; mucho del material que tengo en el computador lo necesito aquí y ahora y en el futuro!

Digital y espiritual
Fue en 1989, cuando llegué a Etiopía, que conocí a mi amigo americano, el P. George Cotter de feliz memoria, recientemente fallecido. Él estaba realizando un trabajo de investigación en el área de la antropología cultural y recogía proverbios etíopes. La colección de estos proverbios estaba contenida en un pequeño computador portátil, con pantalla monocromática verde, con menos de un megabyte de memoria y 20 megabytes de disco duro.

Para evitar llevar baúles llenos de libros, como muchos misioneros hacen, dejé todos los libros en Portugal y sólo llevé a Etiopía un archivo con miles de fichas, era la forma, en esa época, de guardar información de manera ordenada. Al ver aquella maquinita de George, pensé que sería la solución a mi problema.

Como misionero, ya había viajado mucho, nunca había estado más de 3 o 4 años en el mismo lugar, desde los 10 años, y aún tendría mucho que viajar; el computador me permitía llevar la casa a cuestas como el caracol; mucho más ligero que cargar libros.

Fue entonces cuando comenzó a surgir en mí la filosofía del digital. Como hoy estoy aquí, mañana estoy allá, solo puedo llevar conmigo lo esencial; y todo lo que para mí tiene valor es digitalizable. Si lo pensamos bien, lo digital es sinónimo de espiritual; tanto uno como el otro son realidades inmateriales e intangibles que necesitan un, cada vez más pequeño, sustrato material para existir y subsistir.

Hoy, si imprimiéramos la información contenida en un pequeño disco externo, llenaríamos una casa de libros, de discos de música, de álbumes de fotografías y de grandes rollos de películas de celuloide. No sé si sería posible “imprimir”, o de alguna forma materializar, la mente y el espíritu contenidos en nuestro cerebro…

La magnitud de la pérdida
Todo lo que poseo actualmente es digital y está en mi computador: mi diario; los libros que necesito y me son caros los digitalicé y los puse allí, fue un trabajo faraónico de muchos años; mis sermones; artículos ya publicados y por publicar; solo en documentos de puro texto tengo 8 gigas, más de 3000 documentos, todo muy bien organizado por temas y carpetas; PowerPoints que hice sobre numerosos temas; conferencias; encuentros formativos; retiros; mis músicas preferidas, algunas adquiridas ya en digital, otras las digitalicé yo.

Las fotografías de los lugares donde estuve y de las actividades allí desarrolladas: España, Etiopía, Canadá, Inglaterra, Estados Unidos y Portugal, que llevé semanas digitalizando de antiguos diapositivas o negativos; todas ellas son más de 12.000 debidamente catalogadas por tema, lugar y año; y por último, alrededor de 100 películas de mensaje, muchas de las cuales compré en CD y pasé al disco por comodidad. Un total de 120 gigas, que en un momento se esfumaron en nada…

“Sólo no perdí lo que di”
Después de dos noches de mal dormir y malos sueños, comencé a pensar que algunos documentos estarían en el correo electrónico; otros los habría dado a amigos y personas que me lo pidieron. Me vino a la memoria, específicamente, una carpeta titulada diaporamas, donde había colocado el trabajo de un verano. Digitalicé los antiguos diaporamas, hechos de diapositivas sincronizadas con una banda sonora en cassette.

Fabulosos diaporamas con muchas historias y mensajes que nadie se había acordado de transformar en PowerPoints. Yo digitalicé el sonido y la imagen y manualmente sincronizé ambos; fue un trabajo que duró un verano entero y resultó en una carpeta de unos 15 diaporamas. Como noté que sería material valioso, lo di después a un catequista, así como muchos libros en el ámbito de la psicología y espiritualidad.

Quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mi causa, la hallará (Mateo 16, 25). He aquí la prueba de cómo lo digital y lo espiritual se parecen y de que el evangelio es la verdad y el camino a seguir en todas las realidades y situaciones de la vida humana.

Todo lo que di, de mi trabajo digital, no se perdió; todo lo que retuve solo para mí, se perdió. Si es verdad que solo damos lo que tenemos, también es verdad que solo tenemos lo que damos. Recordemos aquí la parábola de los talentos: aquel que no “dio”, que no hizo rendir su talento, lo perdió; los que “dieron”, es decir, pusieron en riesgo de perder sus talentos negociando con ellos, ganaron.

Si durante algunos años, un futbolista, un cantante o un pintor dejan de practicar su arte, es decir, de “darla”, de ponerla al servicio de la comunidad, al cabo de un tiempo pierden talento en relación a ese arte y oficio: Porque no dieron, perdieron…

Un final feliz…
Pensaba en recurrir a aquellos a quienes di, para recuperar algo de lo perdido, cuando el técnico informático me llama para informarme que, después de tres días trabajando en el disco dañado, logró recuperar todo menos tres videos de Etiopía hechos recientemente. Deo Gracias…

Conclusión - Lo único que no perdí fue lo que compartí: una lección poderosa sobre el verdadero valor de lo digital y lo espiritual tras una desastre tecnológico.

P. Jorge Amaro, IMC

viernes, 1 de agosto de 2014

¿Ateos o Politeístas?

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“Las apariencias engañan”… Muchos ateos, es decir, aquellos que argumentan en contra de la existencia de Dios, y también los agnósticos que ni siquiera argumentan, a menudo lo son de fachada para los demás y para sí mismos. En la práctica, simplemente han sustituido al Dios “cristiano” por una infinidad de pequeños dioses a los que, consciente o inconscientemente, rinden culto.

Percepción natural de lo divino
El niño, desde su nacimiento, percibe el mundo que le rodea como “una tierra inhóspita, un yermo de soledad y horrendos aullidos” (Deuteronomio 32:10). Teme todo y a todos, por lo que necesita aferrarse a algo o a alguien en quien pueda confiar, y cuando lo encuentra, le sonríe, le da la mano y desarrolla una relación.

La filogénesis repite o recapitula la ontogénesis: es decir, en el desarrollo y evolución de un bebé hasta la madurez, vemos repetida o recapitulada la evolución y desarrollo del hombre primitivo hasta nuestros días. La experiencia de extrema soledad e inseguridad que el bebé percibe es idéntica a la que sintió el hombre primitivo. También él, ante un mundo que no conocía ni sabía controlar, buscó, además del amparo de los de su especie, la protección de un ser superior definido antropológicamente como “tremendo y fascinante”.

En todo tiempo y en todo lugar, desde que tomó conciencia de sí mismo, el hombre siempre ha sido religioso, es decir, siempre ha entendido que el sentido y la razón última de su ser y de su vida estaban fuera de sí, lo trascendían, y por eso buscó religarse y crear lazos con ese ser superior y trascendente.

¿Ateísmo o emancipación?
El ateísmo solo surgió cuando el hombre ganó cierta confianza en sí mismo, después de que la ciencia y la técnica le proveyeran de mejores medios de sustento y un mayor conocimiento y control de las fuerzas de la naturaleza.

No es, por tanto, casualidad que el ateísmo surgiera solo donde la ciencia y la técnica estaban más desarrolladas, en Occidente; y tampoco es casualidad que los ateos sean normalmente personas que detentan algún poder financiero, social, político o intelectual, al cual, irónicamente, se aferran religiosamente.

Lo que entonces parece ateísmo quizás es emancipación. Mientras el hombre se sentía inseguro y desprotegido frente al mundo circundante, buscó el amor de Dios como Padre. Con el desarrollo de la ciencia y la técnica, el hombre no solo ganó un cierto control sobre el mundo que lo rodeaba, sino también una mayor confianza en sí mismo, hasta el punto de poder afirmar, ante el viaje inaugural del Titanic, “ni Dios lo puede hundir”.

Sintiendo que ha alcanzado la mayoría de edad, ya no necesitaba más de un Dios Padre, tal como sucede análogamente en la psicología freudiana: el niño, en su proceso de emancipación, se antagoniza con el padre; Nietzsche llega incluso a declarar a Dios muerto para dar la bienvenida a la mayoría de edad del hombre, lo que él llamó superhombre. Pero Dios no desaparece por mucho que se lo odie, ni muere por mucho que se lo declare muerto.

El Dios cristiano ha muerto, vivan los antiguos dioses del Olimpo
Abandonada la relación con Dios trascendente que lo hacía verdaderamente libre, rápidamente comenzó el hombre moderno a deificar o idolatrar realidades inmanentes y domésticas con las que se religó.

Así, la mayor parte de los que se declaran ateos, son en realidad politeístas, es decir, niegan en su vida al verdadero Dios para someterse a realidades humanas y mundanas a las cuales dedican, o con las que malgastan gran parte de su tiempo y energías. Son raros los ateos que no establecen lazos y vínculos “religiosos” con estas realidades.

Consciente o inconscientemente, el hombre de hoy ha recreado los antiguos dioses del Olimpo. Para los romanos como para los griegos, cada realidad era gobernada o tutelada por un dios: Venus o Afrodita, la diosa del amor; Baco o Dionisio, el dios del placer; Cronos, el dios del tiempo; Neptuno o Poseidón, el dios del mar, etc. Júpiter o Zeus, el jefe de los dioses, etc.

En el antiguo Olimpo no había dioses para realidades como la paz, la fraternidad, el amor (entendido como servicio al otro), la generosidad, la misericordia, la justicia. Estos son, al mismo tiempo, valores humanos y atributos de Dios. Solo había dioses para las realidades materiales y mundanas que reflejaban la naturaleza caída del hombre.

La Biblia advierte sobre la tentación de dar valor de “Dios” a las realidades mundanas, absolutizándolas o idolatrándolas; no podéis servir a Dios y al dinero (Lucas 16:13); no podéis servir al poder, al placer, a la fama, a la juventud, a la belleza física, a la ciencia, a la técnica y a muchas otras realidades.

“Amar a Dios sobre todas las cosas” (Deuteronomio 6:5) significa relativizar todas las cosas, absolutizar solo a Dios y cultivar valores humanos que, en definitiva, son ellos mismos atributos o definiciones de Dios. Al negar la existencia de Dios, a quien debemos amar sobre todas las cosas, el amor, la relación o religación del Hombre moderno recae sobre todas las cosas, transformando así al Hombre moderno en politeísta, dividido, mundanizado y materialista.

La naturaleza aborrece el vacío
«Cuando un espíritu maligno sale de un hombre, vaga por lugares áridos buscando reposo; y no encontrándolo, dice: 'Volveré a mi casa de donde salí.' Al llegar, la encuentra barrida y ordenada. Va entonces y toma consigo otros siete espíritus peores que él; y entrando, se instalan allí. Y el estado final de ese hombre se vuelve peor que el primero.» Lucas 11:24-26

Tanto los teístas como los ateos pueden caer en la tentación de la idolatría; sin embargo, los segundos están más expuestos que los primeros; por un lado, porque cerrados a la trascendencia, quedan a merced de la inmanencia, viviendo en la pura mundanidad; por otro, porque pretenden, de una manera casi artificial, crear un vacío en su interior, y la naturaleza, también la humana, aborrece el vacío.

Conclusión - El ateísmo, más que una negación de Dios, es una nueva forma de politeísmo donde el dinero, la fama y el placer se convierten en las deidades de la vida cotidiana. Estas deidades de hoy, otra cosa no son que un resurgir de los dioses de la fertilidad de los pueblos antiguos.

P. Jorge Amaro, IMC



martes, 1 de julio de 2014

Jóvenes que desperdician su juventud

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“La juventud está desperdiciada en los jóvenes”... Es una máxima popular en el mundo anglosajón, generalmente citada por adultos para referirse a cómo los jóvenes desperdician su juventud. La juventud es el tiempo en que el cuerpo y la mente están en su máxima capacidad, pero generalmente falta la sabiduría, la motivación y la fuerza de voluntad para gestionarlo. Como se suele decir: “Dios da nueces a quien no tiene dientes y dientes a quien no tiene nueces”; cuando hay energía, no hay sabiduría, y cuando llega la sabiduría, la energía se ha ido...

Es cierto que todos aprendemos de nuestros errores, pero la vida es tan corta que es mejor aprender de los errores de otros, pues no hay tiempo para cometer todos los errores y extraer de ellos todas las lecciones que necesitamos. A mi parecer, tres son los dilemas que la juventud tiene por delante, y de las opciones que tomen ante estos tres dilemas dependerá su juventud y el resto de su vida.

Hormonas versus mente
La explosión hormonal que experimenta el cuerpo joven es muy intensa, y el adolescente siente que su cuerpo le pide actividad y acción. Consumidores compulsivos del audiovisual, teléfono móvil, videojuegos, televisión, computadoras, cine, privilegian la experiencia sensorial y emocional en detrimento de la actividad mental y racional.

El cuerpo, con sus exigencias, gobierna la mente y no al contrario; sus identidades personales y sociales no se construyen a partir de valores o categorías racionales como el deber y el compromiso, sino a partir de sus experiencias sensoriales. Sin estímulos sensoriales, los jóvenes de hoy son como juguetes sin pilas.

Toda forma de regulación institucional es percibida como una restricción intolerable de la libertad y realización personal. Los ideales y normas tradicionales, así como su concreción en obligaciones y valores, han sido sustituidos por los imperativos de la felicidad y los derechos individuales. Los jóvenes adoptan una moral "light", sin obligaciones ni sanciones, donde todo lo que es agradable es bueno y viceversa, siendo el bien sinónimo de bienestar.

Encerrados en sí mismos y girando en torno a su propio eje, muchos jóvenes ven la vida no como tiempo y energías dedicados a alguien o a un valor humano, sino como un bien de consumo, por lo que, en la práctica, pueden concluir: "Consumo, luego existo".

Placer inmediato versus placer adiado

La satisfacción ilimitada de los deseos no produce bienestar, no es el camino a la felicidad ni siquiera al máximo placer. ERICH FROMM Tener y Ser

El segundo dilema se plantea entre el placer inmediato y el placer postergado; o incluso cambiar el placer inmediato de hoy por la alegría de mañana. Un cuerpo joven está capacitado para disfrutar de los placeres más variados y exquisitos en intensidad y calidad sin consecuencias nefastas inmediatas; por otro lado, nunca como ahora la sociedad de consumo ha ofrecido tantos medios para la consecución de todo tipo de placeres y sensaciones.

La fuerza de la tentación, combinada con la mentalidad de disfrutar mientras se pueda, lleva a muchos a sucumbir y volverse adictos a sustancias o comportamientos obsesivos, repetitivos y adictivos que conducen a la pérdida de la libertad y a la ruina del cuerpo y del futuro... Como decía alguien: Uso – Abuso – Fuera de Uso... El psicoanalista Erich Fromm alertó hace mucho tiempo que el placer ilimitado no conduce al máximo placer, sino al dolor.

En el ámbito de la capacidad para posponer placeres, se realizó un experimento con niños de 5 años a quienes se les dio un caramelo y se les dijo que aquellos que se abstuvieran de comerlo durante una hora recibirían tres más. Los niños que resistieron la tentación de comer el caramelo esperando otros tres después de una hora, triunfaron más en la vida que aquellos que no resistieron la tentación de comerlo.

El placer desbocado y desenfrenado sin riendas del cuerpo conduce a la tristeza del alma. La alegría interior requiere, muchas veces, el sacrificio o sufrimiento del cuerpo, pero recompensa, pues es más duradera que el placer y más gratificante. La memoria del bien hecho, especialmente cuando contribuimos a la felicidad y bienestar de los demás, es como el agua que Jesús prometió a la Samaritana, da alegría hasta el final de la vida...

Contrario a esta realidad, la tendencia en la juventud es buscar cada vez más lo inmediato: en el campo de las drogas, estas son cada vez más puras y sintéticas, llevando a la adicción de una forma más rápida; en el campo del consumo de alcohol, el "shot" ha reemplazado al beber lentamente en cantidad y tiempo. Por esto, al faltar el realismo que confiere el pasado y el idealismo o utopía que confiere el futuro, el joven de hoy no tiene nada por lo que luchar, solo tiene una vida para vivir en el sentido de consumirla.

No queremos decir que ser estoico es bueno y ser hedonista es malo... De hecho, el placer en sí es bueno, siempre que no sea la motivación principal de ningún acto humano. Disfrutar la vida en el presente es bueno, siempre que no comprometa y arruine el futuro; el placer de la bebida es bueno cuando la motivación principal es la salud y el socializar; el placer de la comida es bueno cuando tiene en cuenta la salud como motivación principal; el placer del sexo es bueno cuando es expresión de amor en el contexto de un compromiso entre dos personas.

Alguien decía que la juventud de ahora es como la fruta de invernadero; pasa de verde a podrida sin pasar por madura. Se trata de una generalización exagerada, sin embargo, no son pocos los jóvenes que se encuadran en estos parámetros.

Mínimo esfuerzo versus máximo esfuerzo
La ley del mínimo esfuerzo ha gobernado e inspirado el progreso, la ciencia y la técnica desde la aparición del Homo sapiens; mientras el Neandertal se adaptaba a la naturaleza, el Homo sapiens adaptaba la naturaleza a su mente y necesidades. Basta con mirar a nuestro alrededor para ver cómo los descubrimientos científicos del siglo XIX y las aplicaciones técnicas en los siglos XX y XXI han traído una mejora de la vida material. Desde el descubrimiento de la máquina de vapor, el trabajo humano es cada vez menos físico y cada vez más intelectual.

Consumidores número uno de todos los avances de la técnica, los jóvenes pueden ser llevados a pensar que el progreso personal y espiritual también está gobernado por la ley del mínimo esfuerzo, y tomar la actitud de la liebre respecto a la tortuga en la carrera hacia la meta. Si la ley del mínimo esfuerzo gobierna el progreso material, el progreso personal y espiritual sigue estando gobernado por la ley del máximo esfuerzo.

De manera análoga, Freud definió la madurez como el cambio de una vida que se basa en el principio del placer, como es la del niño y el adolescente, a una vida que se basa en el principio de la realidad. Por eso, si en el progreso material debemos ser Homo sapiens, es decir, adaptar la realidad a nuestra mente, en el progreso espiritual y personal debemos ser neandertales, es decir, adaptarnos a la realidad y naturaleza de las cosas.

Si la vida material es descendente y a la baja, todos los santos ayudan, pero la vida espiritual es ascendente. El joven, cuando debería posponer el placer y no la responsabilidad, hace precisamente lo contrario; como un Peter Pan, pospone la responsabilidad y disfruta del placer.

Conclusión
La juventud, llena de energía y posibilidades, se enfrenta a un dilema crucial, placer inmediato según sugieren sus hormonas o alegría en el presente y futuro, su capacidad para elegir sabiamente determinará si su vida será una mera existencia consumista o una trayectoria llena de propósito y realización.

P. Jorge Amaro, IMC

domingo, 15 de junio de 2014

Santa y Sexy

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Tus ropas ocultan gran parte de tu belleza, pero no ocultan la fealdad. Y aunque busques la libertad de privacidad en la ropa, puedes encontrar en ella grilletes. ¿Podrías enfrentarte al sol y al viento con más piel y menos ropa?

Algunos de ustedes dicen: "Fue el viento del norte el que tejió la ropa que usamos". Y yo digo, ah, sí, era el viento del norte, pero la vergüenza era su astucia y el ablandamiento de los tendones su telar; y cuando hubo terminado su trabajo, se fue riendo al bosque.

“No olvides que la modestia es un escudo contra el ojo de los impuros. Y cuando lo impuro deje de ser impuro, ¿qué será la modestia sino un obstáculo para el espíritu? Y no olvides que a la tierra le encanta sentir tus pies descalzos, y los vientos están ansiosos por jugar con tu cabello.”
Khalil Gibran, y el Profeta

Atrás quedaron los días en que algunos jueces, juzgando casos de violación, influenciados por una mentalidad machista y puritana, culpaban a las mujeres de caminar por ciertos lugares, en ciertos momentos, vestidas de cierta manera.

Como todo fue creado por Dios y Dios es bueno; El maniqueísmo que concibe el alma como buena y el cuerpo como malo no tiene sentido; ni el puritanismo que ve el sexo como algo sucio, un mal necesario y un "remedio para la lujuria" incluso en el contexto del matrimonio. Estas nefastas formas de pensamiento son consecuencia de la influencia que la filosofía de Platón tuvo en algunos prestigiosos pensadores cristianos, pero no son el auténtico cristianismo. Por lo tanto, no hay incompatibilidad entre ser santo y sexualmente atractivo.

La vestimenta hace tiempo que superó la función para la que fue creada en la evolución de la especie humana. La moda en el vestir tiene más que ver con el arte que con resguardarse del frío o la modestia. El cuerpo humano, artísticamente bien vestido, es tan o más atractivo, desde todos los puntos de vista, incluido el sexual, que un cuerpo desnudo.

Ahora bien, ¿ciertas formas de vestir son solo sensuales o también deliberadamente provocativas? Probablemente sean las dos cosas; por lo que tienen de sensual son admirados, por lo que tienen de provocación, fíjense en los consejos de Buda.

Buda caminante de aldea en aldea seguido por sus discípulos fue acusado por los aldeanos de ser un pervertidor de la juventud; Cuando sus discípulos le preguntaron por qué no se defendía de las falsas acusaciones e insultos, respondió: "Me insultan, pero yo no me siento insultado".

La moda provoca, pero nadie puede sentirse provocado. Sería bueno que todos fueran sexualmente maduros, es decir, que el instinto sexual estuviera subyugado a la afectividad, pero sabemos que no es así; por lo tanto, en un país donde la justicia es disfuncional, donde reina la impunidad, ¿se puede confiar en el poder coercitivo y disuasorio de la ley para contener el instinto desgobernado de algunos ciudadanos? Tal vez el proverbio "deshazte del aire y te libraré de los males" sigue siendo sabio.

En el contexto de la seguridad vial, el mundo inglés tiene el concepto de "conducción defensiva". El equivalente a lo que me decían los misioneros más antiguos en Etiopía, "aquí tienes que conducir tu coche y el coche del otro". ¿No es un caso hablar de "vestimenta defensiva" en situaciones de riesgo? Obligar a las mujeres a cubrir sus cuerpos con burkas solo justifica y perpetúa la inmadurez sexual y afectiva.

La madurez afectiva y sexual de los hombres tuvo que evolucionar, hasta el punto de que las mujeres pudieran expresar su creatividad vistiendo libremente, sin sentirse intimidadas. Si bien esto no es así, toda mujer debe tener una inteligencia práctica para saber, en todo momento y en todo lugar y circunstancia, cómo vestirse; adaptándose a los tiempos y a las personas; expresándose artísticamente, pero siempre teniendo en cuenta dónde, cuándo y con quién están.

En Vale Paços, (Portugal) el 28 de enero de 2014, una niña de 13 años, al salir de la escuela, fue sorprendida por un hombre de 35 años, desempleado, que le apuntó con una navaja, la llevó a un lugar solitario y la violó. Atrapado por la policía, el hombre, confesando su crimen, respondió que cuando vio a la chica no pudo resistir la atracción.

Conclusión
La santidad y la sensualidad no son opuestas, sino complementarias; la verdadera madurez radica en expresar libremente nuestra creatividad, sin temor ni culpa, adaptándonos con inteligencia a cada situación.

P. Jorge Amaro, IMC (trad. Liliana Monterey)


domingo, 1 de junio de 2014

El Diácono Felipe - Santo protector de la mision itinerante

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El espíritu le dijo a Felipe: "Ve y ve con ese carro". Felipe se apresuró a oír al etíope leer al profeta Isaías y le preguntó: «¿Entiendes realmente lo que estás leyendo?» Él respondió: "¿Y cómo puedo entender si no tengo quien me guíe?" E invitó a Felipe a que subiera y se sentara con él.
Hechos 8,26-40

Caminando por uno de los caminos más transitados del mundo antiguo, el que conducía a Egipto atreves de Gaza, el diácono Felipe obedece la voz del Espíritu Santo y se acerca a un etíope, quien está buscando comprender las Escrituras al regresar de Jerusalén.

Felipe actúa como un guía espiritual, ayudando al etíope a entender el mensaje de Isaías y, finalmente, bautizándolo. Este encuentro no solo resalta la obediencia de Felipe a la voz del Espíritu, sino también la necesidad de estar en el lugar correcto, en el momento correcto, para ayudar a otros en su búsqueda espiritual.

El etíope fue uno de los que, desilusionado con la laxa moralidad y el culto a muchos dioses del mundo antiguo, buscó el sentido de la vida en la austera moralidad y el Dios único del judaísmo.

A pesar de los avances y cambios a lo largo de los siglos el mundo antiguo y el moderno, en poco se diferencian; la humanidad sigue enfrentando los mismos desafíos espirituales. Así como el etíope buscaba algo más profundo en su vida, hoy en día muchas personas también buscan sentido en medio de la confusión y el vacío que a menudo resultan de perseguir los "dioses falsos" del poder, el dinero, el placer y la belleza física.

Los "Heraldos de hoy", a imitación de Felipe, deben de estar atentos a las oportunidades para compartir la fe, siendo dóciles a la voz oz del Espíritu que le diga a dónde ir, a quién encontrar y qué decir. Acercarse a aquellos que están en busca de respuestas, y estar preparados para guiar a otros hacia una relación más profunda con Dios. La misión no es pasiva; requiere iniciativa y la disposición de salir al encuentro de quienes están en las "encrucijadas" de la vida.

Hemos escogido el diácono Felipe como el santo protector de la misión itinerante, porque él es un ejemplo de cómo los creyentes deben estar dispuestos a escuchar, actuar y guiar a los demás hacia la verdad divina en un mundo que, en muchos aspectos, enfrenta los mismos dilemas espirituales que en tiempos antiguos.

Conclusión
El diácono Felipe nos inspira a ser guías espirituales en un mundo que, como el antiguo, sigue buscando sentido entre dioses falsos, mostrando el camino hacia el único Dios en las encrucijadas de la vida moderna.

P. Jorge Amaro, IMC (trad. Liliana Monterey)





Un cierto Islan de hoy y el cristianismo de hace 2000 años

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"Maestro, esta mujer fue sorprendida en el acto de adulterio. Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a estas mujeres. ¿Y tú qué dices? (…) Jesús, apoyándose en el suelo, comenzó a escribir con el dedo en el suelo. Cuando insistieron en interrogarlo, él se levantó y les dijo:

"El que de vosotros esté sin pecado, que le arroje la primera piedra". (…) Al oír esto, salieron uno por uno, empezando por los ancianos, y solo quedaron Jesús y la mujer que estaba en medio de ellos. Entonces Jesús se levantó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado? Ella respondió: "Nadie, Señor". Jesús le dijo: "Yo tampoco te condeno. Vete y, de ahora en adelante, no peques más
". Juan, 1-11

Lo que era una práctica en la época de Jesús sigue siendo hoy, después de 2000 años, una práctica común en algunos países musulmanes fundamentalistas. De vez en cuando, la prensa nos habla de casos concretos que horrorizan a la opinión pública mundial.

Internet está llena de fotografías y vídeos de estas ejecuciones bárbaras que no están ordenadas en el Corán; de hecho, en todo el libro del Corán no se menciona la lapidación prescrita para ningún delito. Según el Corán, el adulterio se castiga con azotes. Cuando comparamos esta práctica, todavía común hoy en día, con la que Jesús preconizaba hace dos mil años, para el mismo pecado, no deja de ser sorprendente y conmovedor.

Por otro lado, la pena de muerte es siempre una injusticia porque existen leyes para juzgar los actos y no la totalidad de una vida humana. Incluso cuando el delito es homicidio, la pena de muerte es un delito peor que el delito que se quiere sancionar. Lo más probable es que quienquiera que cometiera el asesinato estuviera poseído por la ira o la rabia. Mientras que los que condenan a muerte lo hacen a sangre fría, en pleno uso de sus facultades mentales y racionales.

Desde los albores de la humanidad, todas las culturas y civilizaciones de este planeta han sido, y hasta cierto punto siguen siendo, patriarcales, machistas o, como decimos popularmente, machistas y chovinistas. Además de Eva, en la tradición judía, y Pandora, en la tradición griega, todas las culturas culpan a las mujeres de la aparición del mal en el mundo; ella es el chivo expiatorio.

Si en Europa y en el mundo occidental en general, en América del Norte y, de alguna manera, en América del Sur, Rusia, Australia y Nueva Zelanda, las mujeres son más respetadas es porque algo de la mentalidad de Jesús y del espíritu del cristianismo ha influido en la cultura.

En gran parte del África negra, la mujer es la única que realmente trabaja en la agricultura por ella inventada y en su casa. Los hombres se dedican a la guerra, cuando la hay, a la caza, a la pesca y al gobierno de la tribu. Vi a mujeres cargando un peso en la cabeza, otro en cada mano, un bebé en el vientre y otro en la espalda viajando kilómetros cuando sus maridos estaban con las manos vacías. En muchos países, todavía hoy se considera normal secuestrar a una niña para casarse. La circuncisión femenina priva a la mujer de cualquier placer en el acto sexual.

En el Asia actual, las mujeres también son objeto de vejación hoy en día. La prostitución infantil está muy extendida. Tomemos como ejemplo a Japón, un país tan evolucionado, que es el único que no acepta las leyes de la ONU sobre pornografía infantil. En Japón y China hay restaurantes donde la comida se sirve sobre el cuerpo desnudo de una adolescente. Esto es impensable en el mundo occidental, ni siquiera en los tiempos de la Edad Media.

En la India y en otros países asiáticos reina la impunidad con respecto a la violación de mujeres y la desfiguración de la cara con ácido sulfúrico. El único país donde las mujeres son un poco más respetadas es Filipinas, precisamente porque es una cultura que, de alguna manera, ha sido moldeada por el cristianismo durante 500 años desde la colonización española.

Una lectura, por apresurada que sea, de los evangelios no deja de sorprender al lector más desatento e imparcial por la actitud que Jesús tiene hacia las mujeres; las trata como iguales, las defiende y las admite en su grupo de discípulos, algo nunca antes visto. Podría decirse que Jesús fue el mayor defensor de las mujeres de todos los tiempos.

Conclusión
La persistencia del machismo chauvinista en ciertas culturas contrasta con la revolucionaria defensa de la dignidad femenina que Jesús predicó hace dos mil años.

P. Jorge Amaro (tradu. Begoña Peña)



jueves, 1 de mayo de 2014

Las visitas de Maria

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En aquellos días, María se puso en camino y se apresuró a subir al monte, a una ciudad de Judea. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Lucas 1,39-40

Capilla de las Apariciones
Hace algún tiempo participé en Fátima en un encuentro de sacerdotes y religiosos que culminó con una misa en la Capilla de las Apariciones. Me impactó el hecho de que el presidente de esa celebración no mencionara la importancia del lugar donde estábamos celebrando la Eucaristía; no haber mencionado, ni una sola vez, a Nuestra Señora de Fátima ni haber hecho mucha mención de María en general.

Cuando le conté a otro colega lo que había pasado, me dijeron: "sabes, yo tampoco creo mucho en estas cosas de las apariciones". Devoto, como siempre lo he sido, de Nuestra Señora, y creyente en sus apariciones, me vino inmediatamente a la mente la acusación hecha al Papa Pablo VI de haber impuesto Fátima a la Iglesia. En ese momento el Papa se defendió diciendo que no fue él quien impuso Fátima a la Iglesia, fue Fátima la que se impuso a sí misma.

“A todos los tontos se les aparece la virgen”
Con este proverbio español en mente, la Iglesia es consciente de que muchas apariciones no son genuinas; Por lo tanto, utiliza todo tipo de investigaciones científicas, que corresponden al "abogado del diablo" en la beatificación de los santos, para desaprobarlos. La Iglesia simplemente se quita el sombrero y se inclina ante algo que es genuinamente sobrenatural.

"Contra los hechos no hay argumentos"

Investigadora científica, desapasionada e imparcial, que aplica todos los métodos e instrumentos de la investigación científica moderna a Guadalupe, Lourdes y Fátima, las tres grandes apariciones que la Iglesia propone a sus fieles, no pueden dejar de quedar estupefacto ante el halo de misterio y sobrenaturalidad que rodea a los hechos cuya explicación es irreductible a la razón y a la ciencia.

Ante esto, hay dos opciones libres, pero siempre de fe: deificar a la ciencia, creyendo que en el futuro explicará lo que hoy no puede hacer; o creer que detrás de estos hechos está Dios y en este caso que María realmente visita a su pueblo.

Desde ahora hasta el fin del mundo, el cielo ya no puede decir nada nuevo
La razón por la que escribo estas líneas no es para volver a proponer las apariciones de María, en virtud del misterio inexplicable que las rodea, sino para reflexionar sobre las razones teológicas que las justifican.

Por supuesto, ni Guadalupe, ni Lourdes, ni Fátima son dogmas de fe. El Cielo, en Jesucristo, el Verbo Eterno de Dios hecho carne, ya ha dicho todo lo que tenía que decir, no tiene sentido que vuelva a hablar después de que Dios ha enviado a su único hijo; De hecho, éste, cuando regrese, será para juzgar a los vivos y a los muertos.

Las visitas de María
Explicamos y justificamos que María es mediadora y nuestra intercesora en el Cielo con el episodio de las bodas de Caná (Jn 2,1-11), en el que presenta las necesidades de los invitados a su hijo, mientras les exhorta a hacer todo lo que él dice; y ¿por qué no explicar y justificar las visitas de María con el episodio de la visita a su prima Isabel? (Lucas 1,39-45)

María, en sus visitas, no trae un nuevo Evangelio, un nuevo mensaje, sino que, como el Espíritu Santo, de quien es esposa, recuerda partes olvidadas del mensaje de su Hijo (Jn 14, 26) y las reinterpreta en el "aquí y ahora" de la historia humana. De hecho, uno de los factores importantes en la autenticidad de estos mensajes es su concordancia con el evangelio.

María sigue visitando a aquellos de los que es madre, en momentos clave de la historia de sus hijos, para ayudar a encarnar en estos momentos y lugares el Verbo eterno de su Hijo.

Guadalupe – Apoyo a la evangelización
Como los nativos en 1531 aceptarían gustosamente la religión de los conquistadores, exploradores y masacradores españoles, si María no se hubiera aparecido a un indígena. De hecho, los indígenas, hasta entonces reacios al cristianismo, se convirtieron en masa después de las apariciones

Lourdes – Cielo confirmado
Una parte importante del mensaje de Lourdes es la confirmación del Cielo, en el año 1858, del dogma de la Inmaculada Concepción, instituido por el Papa Pío IX cuatro años antes, en 1854

Fátima – "La Penitencia y la Oración" son la solución
Entre dos guerras mundiales, María propuso en Fátima, entre otras cosas, "Penitencia y Oración" como medio para enfrentarse, entonces y aún hoy, al comunismo materialista y ateo, así como al capitalismo materialista y consumista, y por lo tanto no menos ateo.

P. Jorge Amaro, IMC (trad. Liliana Monroy)




martes, 15 de abril de 2014

La lección de la Mariposa

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Un día apareció una pequeña abertura en un capullo. Un hombre sentado observó a la mariposa durante varias horas mientras intentaba mover su cuerpo a través del pequeño agujero.

Al cabo de un rato parecía que había dejado de progresar. Parecía que ya había hecho todo lo que podía y no había podido ensanchar el agujero.

Así que el hombre decidió ayudar a la mariposa: agarró unas tijeras y abrió el capullo. La mariposa pudo salir con facilidad. Su cuerpo estaba marchito, era pequeño y sus alas estaban arrugadas.

El hombre siguió observándolo porque esperaba que, en cualquier momento, las alas se abrieran y estiraran para poder sostener el cuerpo y que se endureciera. ¡Nada de esto sucedió! Por el contrario, la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose con el cuerpo y las alas marchitas y encogidas y nunca pudo volar.


Ayudar no siempre ayuda
El hombre, en su bondad y disposición a ayudar, no se dio cuenta de que el capullo apretado y el esfuerzo requerido para que la mariposa pasara a través de la pequeña abertura era la estratagema que Dios había ideado para que el fluido del cuerpo de la mariposa fuera bombeado a las alas, permitiéndole así volar, después de haberse liberado del capullo.

Hay ayuda y ayuda... Todos debemos ser buenos samaritanos, pero no debemos reemplazar a los demás; eso es paternalismo. Podemos ayudar a solucionar los problemas de los demás, pero solo ellos pueden verdaderamente solucionarlos. Podemos llevar el buey al agua, pero solo él puede beber... Obligar a un adulto a hacer el bien siempre es malo... La ayuda positiva es dar una caña y enseñar a pescar y no dar un pez. Dar un pez crea dependencia y promueve la pereza de los que son ayudados..

La psicoterapia actual sigue el principio de no directividad, que es una derivación de los antiguos mayéuticos socráticos. El psicoterapeuta no hace preguntas por curiosidad o para conocer al cliente, sino para ayudar al cliente a conocerse a sí mismo y a encontrar dentro de sí mismo la solución a sus problemas, la motivación y la fuerza de voluntad para el cambio.

Bebés de África y bebés de Europa
En el campo de la educación, Freud descubrió que la madurez humana ocurre cuando se abandona el principio del placer y se abraza el principio de la realidad o, como diría Cristo, "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame" (Lucas 9, 23). Los niños de África hacen esta transición mucho antes que los niños de Europa.

Aquí, cuando un bebé llora, es atendido de inmediato, por lo que muchos bebés ya ni siquiera lloran, solo hacen muecas para conseguir lo que quieren y ¿qué otra cosa es sino una amenaza, un ultimátum? El bebé crea la creencia de que basta llorar para que las cosas aparezcan hechas por arte de magia, instalándose en el Principio del Placer.

A diferencia de los sobreprotegidos bebés europeos, los africanos lloran y lloran y no son atendidos, por lo que pronto se acostumbran a la dura realidad; si sienten frío, hambre, sed o humedad, pueden manejarlo, por lo que pronto se despiertan a un mundo sin Santa Claus y el hada madrina, volviéndose adultos antes.

Muchos padres que pasaron por dificultades cuando eran niños dicen que no quieren que sus hijos pasen por lo que ellos han pasado; en consecuencia, son paternalistas al alfombrar la vida de sus hijos pensando que los están ayudando. Olvidan que, si son lo que son hoy, es precisamente porque han pasado por estas mismas dificultades.

La cruz va en contra de la ley del mínimo esfuerzo

¿No tuvo el Mesías que sufrir estas cosas para entrar en su gloria? Jesús explica a los discípulos en el camino a Emaús (Lucas 24, 26). Todo lo que es bueno en la vida tiene un precio o cuesta dinero o cuesta trabajo o cuesta esfuerzo o las tres cosas al mismo tiempo.

La ley del mínimo esfuerzo ha motivado el avance científico y técnico en todos los aspectos materiales de la vida humana, pero no se aplica a los aspectos psíquicos, éticos y espirituales. En estos reinos sigue prevaleciendo la ley del máximo esfuerzo para obtener el mayor beneficio.

"La tristeza bien ordeñada es la flor y nata de la alegría", dicen los pastores de la Serra da Estrela. No se puede celebrar una victoria sin una batalla y, cuanto más dura es la batalla, más gozosa es la celebración de la victoria.

No hay resurrección sin muerte. Cristo no habría podido entrar en su gloria sin dejar este mundo donde se había encarnado. La salida no sería airosa porque la vida no fue airosa. Cristo pagó el precio de su libertad y no de la sumisión al poder político, económico y religioso. Pagó el precio de su audacia al haber enfrentado y denunciado las injusticias del estamento social y religioso de su tiempo.

Los grandes desafíos hacen grandes hombres
"La situación hace al ladrón", dice la gente. También es válido en un sentido positivo. O sea, son las situaciones, los grandes desafíos, los que hacen un héroe cuando la persona es movida por altos ideales, o un cobarde y oportunista cuando se mueve por intereses egoístas y mezquinos.

Fue la esclavitud del pueblo de Dios en Egipto lo que hizo la persona y personalidad de Moisés. Fue la cicuta la que enalteció a Sócrates y lo desenterró del olvido de la historia. Fue la Guerra de Troya la que creó el mito de Aquiles. Fue la Segunda Guerra Mundial la que creó a Winston Churchill. Fue la independencia de la India la que creó a Gandhi. Fue el apartheid en Sudáfrica el que creó a Nelson Mandela. No es el hombre el que crea la situación, es la situación la que hace al hombre.

Pedí fuerza y Dios me dio dificultades para hacerme fuerte.
Pedí sabiduría y Dios me dio problemas para resolver.
Pedí prosperidad, y Dios me dio inteligencia y fuerza para trabajar.
Pedí coraje y Dios me dio obstáculos para superar.
Pedí amor y Dios me dio personas para amar.
Pedí favores y Dios me dio oportunidades.
Dios no me dio nada de lo que pedí,
pero tampoco me faltó nada de lo que necesitaba...
Autor desconocido

Vive la vida sin miedo; enfréntate a todos los obstáculos que se te presenten porque "Dios da el frío según la ropa". Ten fe; Dios no permitirá que seas probado más allá de tus fuerzas porque "No hay males que por bien no vengan".

P. Jorge Amaro, IMC (trad. Begoña Peña)